La Diputación espera reducir un 7% la lista de espera a un geriátrico este año

Alrededor de 4.400 personas mayores están ingresadas en residencias en Gipuzkoa. / LOBO ALTUNA

En la actualidad 957 personas han solicitado una plaza pública en una residencia, un 28% más que hace año y medio

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

Reducir la lista de espera para una plaza en una residencia de mayores en Gipuzkoa va a costar tiempo. Con esa dificultad ya contaba el Departamento de Políticas Sociales cuando decidió acometer su plan de lucha contra el envejecimiento, que incluye entre la batería de medidas la apertura de un total de 300 plazas a lo largo de la legislatura. Hasta la fecha, las cifras no han permitido un respiro. Solo en el último año y medio, el número de inscritos que aún no han recibido plaza en un geriátrico ha crecido un 28%. Los últimos datos publicados por la Diputación cifran en 957 las personas a la espera, pero se contempla que las medidas puestas en marcha empiecen a dar resultados. Para final de año, el Departamento de Políticas Sociales que lidera la jeltzale Maite Peña calcula que esa cifra se rebaje en 70 personas, lo que arrojaría un descenso del 7%. La bajada aligera la carga, aunque no soluciona el problema. De hecho, la receta de la apertura de plazas debe continuar aplicándose hasta el final de legislatura.

Los servicios sociales forales contemplan un incremento neto de 47 plazas en los centros residenciales en 2017 para intentar compensar la escasez de oferta y el aumento de la demanda de acceso a un geriátrico, que se ha reactivado con la salida de la crisis. ¿Son suficientes?, se cuestiona el juntero de EH Bildu Ernesto Merino en una pregunta a la diputada Maite Peña. El departamento distingue entre las personas en lista de espera que están recibiendo algún tipo de servicio o prestación (659) y aquellas que no (298). Y también precisa que «el objetivo no debe ser la eliminación de la lista de espera» al cien por cien, «ya que para que la gestión de los centros sea eficiente es conveniente disponer de una relación de personas que posibilite la cobertura inmediata de las bajas que se dan en los centros», explica. El número «idóneo» en la lista de espera no deberá ser superior al 10% de la oferta de plazas. El umbral técnico se situaría por lo tanto en 447 personas, indica. «De todos modos, sería necesario concertar más plazas para una gestión óptima de las residencias para personas mayores», apostilla en su respuesta.

El Departamento de Políticas Sociales contempla un incremento neto de 47 plazas en 2017

El 70% de las personas a la espera de plaza están atendidas en sus casas con ayudas y servicios

Irun y Pasaia

El plan de choque foral ante esa mayor demanda de plazas en residencias por el envejecimiento pasa también por la apertura de dos nuevos centros, en el barrio de Arbes en Irun, que contará con una inversión de 15 millones de euros, y el futuro centro de referencia en Pasaia, que se llevará 30,7 millones, la mayor inversión de la cartera. Los dos proyectos han cogido en las últimas semanas velocidad de crucero. Las residencia irunesa, fruto de un acuerdo con el Ayuntamiento de la ciudad fronteriza, contará con 130 plazas. Las obras deben empezar el año que viene para que estén listas en 2019. El centro de Pasaia, por su parte, se ubicará en Trintxerpe donde las máquinas tienen que entrar ya el mes que viene, según el anuncio hecho esta misma semana por el gobierno foral.

La estrategia tiene todavía que desvelar más cartas. Sobre la mesa está pendiente la reforma de la prestación económica vinculada al servicio, la que se paga a los usuarios que optan por una plaza privada mientras se les asigna una pública. La idea es incrementar la cuantía de la ayuda y además flexibilizar los criterios de acceso. La combinación de las medidas adoptadas debería tener su reflejo en una menor presión sobre las listas de espera.

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