La Diputación cuadruplicará su aportación para que las aulas vuelvan a llenarse

Ocho mujeres sirias, que abandonaron su país entre 2011 y 2016 con motivo de la guerra, viven ahora en un asentamiento libanés.

Itxaso anuncia que la partida inicial destinada al programa de educación infantil alcanzará los 120.000 euros el próximo año

E. VALLEJO BEIRUT.

Hace poco más de un año que la Diputación recibió una llamada de emergencia por parte de la ONG Solidaridad Internacional solicitando una ayuda económica que permitiera desarrollar en el sur del Líbano un proyecto educativo para niños refugiados en el país. Las exigencias del sistema libanés solo posibilitan el acceso a la escuela a un 5% de los 400.000 niños desplazados, condenando el futuro del resto de los menores.

El ente foral activó entonces una partida de emergencia de 30.000 euros, que unidos a los 20.000 concedidos por el Ayuntamiento donostiarra, los 11.296 del de Irun y los 5.344 de Zumarraga alcanzaron la cantidad necesaria para que cien niños sirios y palestinos de entre 4 y 6 años, refugiados en el país tras la guerra, pudieran tener acceso a una formación preescolar, un paso previo que les facilitará dar el salto a la educación pública libanesa.

La delegación guipuzcoana se ha desplazado a Líbano para ver in situ el desarrollo del programa llevado a cabo por la ONG PARD, socia local de Solidaridad Internacional, antes de que finalicen los nueve meses de clase previstos de inicio. Pero podrán ser más. El diputado de Cooperación, Denis Itxaso, anunció al término de la visita que «estamos valorando la posibilidad de incrementar hasta los 120.000 euros la ayuda que se pueda prestar el año que viene con el fin de que las cinco clases que este curso han estado vacías por falta de presupuesto, el año que viene puedan estar al completo». De esta forma, además de los cien niños que este año han cursado los estudios de preescolar, se podría dar respuesta al otro centenar en lista de espera, así como a los cien menores que mayor dificultad de acceso tienen al programa.

Rashid El Mansi, director de programación de PARD, indicó que si la subvención se prolonga, de los 100 niños que están preescolar, veinte harán el examen de ingreso en la escuela primaria libanesa y serán los primeros seleccionados, y los 80 restantes podrán pasar del primer al segundo curso de preescolar. «Por eso es muy importante continuar con este proyecto, para no dejar a varios niños a mitad de formación».

En la misma línea, Itxaso animó a los ayuntamientos de Donostia, Irun y Zumarraga a seguir colaborando con este programa educativo y de apoyo psicosocial a estos niños, porque «simplemente con que lo sigan haciendo podríamos llegar a los 150.000 euros, que serían un balón de oxígeno según nos han confirmado los responsables del programa», agregó al término del viaje, del que ya están de vuelta.

La comitiva ha estado compuesta, además de por Itxaso, Fernando San Martín y Maribel Vaquero, por una representación de los partidos que forman parte de la comisión que se creó en las Juntas Generales para analizar la problemática de los refugiados. Sus miembros son Lander Ugartemendia (PNV), Ernesto Merino (EH Bildu), Arritxu Marañon (PSE-EE), Juantxo Iturria (Podemos) y la presidenta de la comisión, la socialista Susana García Chueca.

Vaquero, directora de Derechos Humanos de la Diputación, trasladó la sensación de «impotencia y frustración» sentida estos días. «Nos hemos reunido con unas mujeres que son el soporte para sus familias, unas verdaderas heroínas, y estos proyectos son muy importantes para mantener la esperanza en un futuro mejor para sus hijos. Han salvado su vida saliendo del conflicto y lo que persiguen ahora es tener una vida» digna. Es por ello que Vaquero apuntó que se desarrollarán programas de sensibilización en la sociedad guipuzcoana para que los ciudadanos «sean conscientes de que quienes llegan a Gipuzkoa, aunque sea a cuentagotas, necesitan ayuda y nosotros como institución lo debemos garantizar».

En la misma línea, Itxaso denunció el «apogeo de una serie de ideologías de extrema derecha» en Europa que promueven el cierre de fronteras, y que calificó de «inadmisibles» y «moralmente miserables». Se refirió así a la iniciativa de un grupo ultra de fletar un barco para impedir la llegada de migrantes a Europa y controlar y bloquear el trabajo de las ONG que salvan miles de vidas en el Mediterráneo.

Tras la visita al campo de refugiados Burj Shamali, ubicado en Tyro, el diputado de Cooperación reivindicó que dar una respuesta a las personas refugiadas «es nuestra responsabilidad moral». Aún a sabiendas de que «no vamos a poder solucionar el problema, hemos podido comprobar in situ que la ayuda que prestamos en forma de educación es vital. Y lo vamos a seguir haciendo», concluyó.

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