Los inmigrantes del 'Aquarius' recibirán el estatus de refugiados cuando lleguen a Valencia

Inmigrantes del buque 'Aquarius', que se dirige al puerto de Valencia. / AFP

Los migrantes viajan a España en el barco de rescate y en otros dos de la Marina italiana. La base logística se ha instalado en el edificio que el 'Alinghi' utilizó durante la Copa de América a la espera de que atraquen este sábado

Teresa Flaño
TERESA FLAÑO

El Gobierno español tramitó este martes la autorización de escala para que el 'Aquarius' pueda atracar en puerto español,pero no será la única embarcación porque los 629 inmigrantes que se encontraban en el barco de rescate se han repartido en otros dos de la Marina y la Guardia Costera italiana para que puedan completar los más de mil kilómetros de travesía desde el Mediterráneo central hasta Valencia. Si la situación no se complica, está previsto que lleguen el sábado. Cuando arriben, el Gobierno les concederá el estatus de refugiado y de personas en acogida por la situación «de emergencia y excepcionalidad», al margen de la condición personal de cada uno de ellos.

La vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, trasladó anoche la decisión que la Delegación del Gobierno en Valencia les transmitió durante la reunión celebrada por la comisión mixta para la atención de los migrantes, en la que se adoptaron las medidas del primer operativo de acogida que se les dispensará a su llegada a Valencia. Oltra detalló que la base logística de coordinación estará en la antigua base del 'Alinghi' utilizada en la Copa de América de hace una década, con una superficie de 1.700 metros cuadrados que ya se ha limpiado, revisado y acondicionado. Allí serán atendidos por los servicios sanitarios.

Médicos sin Fronteras agradeció al Ejecutivo su decisión de recibir al buque, pero advirtió de que se trata de una medida «excepcional» porque «no se puede plantear el escenario de que todos los rescates van a tener este final feliz», ya que «operativamente sería imposible».

Cuando recibieron la oferta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una de las preocupaciones de Médicos sin Fronteras y SOS Méditerranée, que coordinan las expediciones del 'Aquarius', era que la embarcación no estaba en condiciones de llegar hasta la costa española. Y por eso a primera hora de ayer, se comunicó que los migrantes iban a ser repartidos en tres embarcaciones. Ese trasvase desde el buque de rescate a los barcos de la Marina y la Guardia Costera italiana se realizó ayer por la tarde, con especial cuidado en que las familias estuvieran reagrupadas, ya que hasta ese momento las mujeres y los niños se encontraban en el interior, mientras los hombres ocupaban la cubierta. MSF informó que en el 'Aquarius' se quedaron 51 mujeres, 45 hombres y 10 niños.

«Puerto seguro»

Previamente, los responsables de las organizaciones no gubernamentales explicaron a los rescatados cuál era la situación y el destino definitivo después de llevar varados desde el sábado a treinta millas de Malta, con poca agua y escasos alimentos. «Están contentos de ir finalmente a un puerto seguro después de ser rescatados en el Mediterráneo, pero sobre todo de no ser devueltos a Libia», relataban desde Médicos sin Fronteras.

«Cuando les han dicho que partimos hacia España, primero ha habido una vacilación, un '¿qué?', y luego han empezado a hablar entre ellos, la mayoría estaban contentos, se han puesto a aplaudir», explicó a la AFP la periodista de Euronews Anelise Borges, por teléfono desde el barco humanitario. «Dijeron: 'Gracias Europa por dejarnos entrar', antes de bromear sobre los futbolistas del Real Madrid y el Barcelona».

La vicepresidenta de SOS Méditerranée, Sophie Beau, reconoció que la solución alcanzada «no es la mejor para las personas rescatadas» pero al menos es un «alivio» ya que se ha encontrado una opción para que puedan desembarcar. «Sin embargo, el viaje no ha terminado, deben navegar más de mil kilómetros antes de llegar a puerto seguro», resaltó.

La ONG hubiera preferido que los 629 inmigrantes -entre los que hay 123 menores no acompañados, otros 11 niños y 80 mujeres, 6 de ellas embarazadas- que se encontraban en el barco de rescate hubieran podido llegar a un puerto seguro y cercano de Italia o Malta. De ahí que apele a la UE para que establezca sistemas que garanticen a las organizaciones seguir desempeñando su trabajo, porque «la situación de Libia es la que es, y la gente va a seguir huyendo de allí».

Mientras realizan esa larga travesía, en Euskadi se preparan para atender a la oferta realizada el lunes por el lehendakari Iñigo Urkullu de acoger al 10% de los refugiados. El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, señaló ayer que están a la espera de que una vez los inmigrantes lleguen a Valencia las instituciones centrales se coordinen con las autonomías. «Nuestra propuesta obedece a la defensa de los derechos humanos y a los valores y principios en torno a la desigualdad», apuntó. Hoy se celebrará una mesa interinstitucional para coordinar esa acogida.

El alcalde de Donostia, Eneko Goia, garantizó que la ciudad recibirá la parte «que le corresponde» de ese cupo, y señaló que hasta el momento ha acogido a 160 personas que han ido ocupando las 40 plazas que el consistorio tiene disponibles y que ayer recibieron a una familia siria de cinco miembros. También la Diputación mostró su deseo de «ayudar y gestionar de la mejor manera el cuidado y la atención» que necesitan, dijo el portavoz, Imanol Lasa.

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