«Dijeron que eran guardias civiles y que me iban a proteger; pero me engañaron»

Juzgan en Donostia a dos varones que se enfrentan a penas de 14 y 19 años por presunta extorsión, apropiación y estafa a una mujer

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

«Tenía fe ciega en ellos. Se presentaron como guardias civiles, hasta me enseñaron las placas y las pistolas. Me dijeron que me iban a proteger de mi pareja, a la que había denunciado porque quería matarme. Me fié de ellos». Fueron las palabras de una mujer, cuyo testimonio permite sustentar una imputación contra dos personas, porteros de clubes de alterne de Gipuzkoa, para quienes se solicitan penas que suman 19 y 14 años de cárcel por la presunta comisión de diversos delitos, entre otros de estafa, apropiación indebida y extorsión. Los investigados, según la denunciante, se aprovecharon de la situación personal en la que se hallaba tras su ruptura sentimental y el temor a una posible agresión por parte de su expareja para engañarle y expoliarle.

Los hechos tienen su origen en una querella interpuesta por la mujer en agosto de 2013, una semana después de su ruptura sentimental con quien había sido su novio durante un año aproximadamente. La mujer relató que el final de dicha relación se produjo tras un cruce de denuncias mutuas. La suya fue por violencia de género, tras ser amenazada de muerte. Según el escrito de conclusiones formulado por el letrado que representa a la mujer, única parte acusadora ya que la Fiscalía solicita inicialmente el sobreseimiento, tras poner fin a la convivencia sentimental, los acusados, que según dijeron eran conocidos del excompañero, contactaron con ella primero telefónicamente. Explicó que se presentaron como miembros de la Guardia Civil especializados en protección de mujeres víctimas de malos tratos y terminaron por embaucarle para sus fines presuntamente ilícitos. La víctima sostuvo que los acusados se ofrecieron a hacer desaparecer los documentos en los que se sustentaba la denuncia que contra ella había formulado su exnovio. «Me dijeron que dada su condición de guardias conocían a personas en el juzgado y que necesitaban dinero para destruir los documentos», indicó. Recordó en este sentido que les entregó 4.670 euros.

La testigo asimismo explicó que los procesados le engañaron para que abandonara la vivienda en la que residía, situada en una planta baja del barrio donostiarra de Intxaurrondo. «Me dijeron que lo mejor era que me marchara, por un lado, por que no tenía célula de habitabilidad y me exponía a una sanción, y, por otro, porque no era un espacio seguro. Comentaron que mi expareja tenía un acceso fácil al inmueble, que era una pieza de mucho cuidado. Que ellos le conocían bien».

La cifra

5 delitos
son los que se le imputan a uno de los acusados, para quien solicitan penas que suman los 19 años. Además, piden que se indemnice a la mujer con 38.000 euros.

De esta manera, de acuerdo siempre a lo manifestado por la denunciante, los dos falsos guardias le propusieron que vendiera su casa donostiarra así como otra que tenía en Extremadura «para entre las dos comprar un ático de los que la Guardia Civil tiene para mujeres maltratadas. Dijeron que ellos me podían facilitar la compra de uno de estos áticos», afirmó la mujer.

La víctima sostuvo que fueron los acusados quienes hallaron comprador para la casa de Intxaurrondo y que ellos mismos también le trasladaron en coche a una notaría de Gijón para formalizar la operación. El acuerdo verbal consistía en el pago de 12.000 euros mediante escritura notarial y que posteriormente, cuando el comprador revendiera el inmueble, se le abonaría una cantidad que completaría el precio final que se aproximara a su valor real.

El caso es que, según explicó la mujer, no percibió cantidad alguna y los 12.000 euros que le fueron entregados en la localidad asturiana se los quedaron los acusados. La mujer, asimismo señaló que no percibió un solo euro de los 36.000 por los que el piso fue revendido.

Los acusados, según la denuncia, se ofrecieron a protegerle de su exnovio y terminaron por expoliarle

Los acusados, según la denunciante, le convencieron igualmente para que, «por precaución y seguridad» ante posibles amenazas de su exnovio, 'limpiara' el teléfono móvil. De esta manera, le dijeron que adquiriera uno nuevo y que les comprara un aparato nuevo a cada uno de ellos.

De la misma manera, los acusados engañaron a la mujer para que les entregara joyas y algunos enseres de valor, con el falso argumento de que las dueñas de un establecimiento de hostelería en el que había trabajado le iban a denunciar por robo. «En aquellas fechas yo atravesaba un mal momento, tenía depresiones y ellos se aprovecharon. Confié en ellos», explicó la víctima quien, asimismo, manifestó que fue objeto de amenazas si no atendía los requerimientos de los encausados. En este sentido, denunció que uno de ellos le había hecho saber que «habían comprado a un juez y a un médico» y que «acabaría ingresada en un centro psiquiátrico».

Niegan los hechos

Los dos acusados, por su parte, negaron los hechos. Afirmaron que conocieron a la denunciante antes de que se separara y que fue ella la que les llamaba «para desahogarse cuando discutía con su pareja». Los acusados afirmaron que la mujer atravesaba problemas económicos hasta el punto de que ellos mismos tuvieron que prestarle diversas sumas. Ambos rechazaron haberse apropiado del dinero de la mujer ni de sus joyas y desmintieron que se hicieran pasar por miembros de la Guardia Civil. No obstante, admitieron que le trasladaron a Gijón para formalizar la venta del piso. «Lo hicimos por hacerle un favor».

La acusación estima que los hechos son constitutivos de los delitos de apropiación indebida, extorsión, amenazas y estafa, y pide para uno de ellos 19 años y 14 para el otro. El juicio continuará hoy.

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