La dificultad de investigar la corrupción

Tráfico de influencias, cohecho, malversación... son delitos cuya investigación resulta «excesivamente compleja para un juzgado de instrucción», denuncian los fiscales, que lanzan un dardo de realidad. «El número de estos delitos que llegan a la fase de calificación o juicio es escaso», reflejan en la memoria de 2016. La investigación de delitos contra la Administración Pública choca contra un muro muy difícil de traspasar: «los testigos, bien por ser también funcionarios, bien por no apreciar ventaja alguna en exponer la irregularidad, no suelen colaborar especialmente». A ello el Ministerio público le añade el hecho de que son procedimientos que suelen derivar hacia otra jurisdicción y concluye: «Mantener el impulso proceso de las investigaciones resulta excesivamente complicado» en juzgados de por sí «generalmente atareados con muchas otras competencias». La Fiscalía alavesa, en concreto, expresa «la preocupación» por los casos contra juntas administrativas por desviación indebida de fondos por parte de gestores de las mismas.

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