Detenido un francés acusado de una violación cometida hace veinte años en Azkoitia

El arrestado fue conducido ayer ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa, donde la Fiscalía solicitó su ingreso en prisión

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Tiene 47 años y es de nacionalidad francesa. Sobre su persona recaen dos graves imputaciones, una por violación y otra por agresión sexual en grado de tentativa, ambas cometidas en Gipuzkoa. Después de quince años sin dar respuesta a los requerimientos judiciales, a punto de que el principal delito que se le incrimina prescribiera y los hechos quedasen impunes, el encausado compareció ayer ante el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia. No lo hizo, sin embargo, por propia voluntad, sino conducido por agentes de la Ertzain-tza, después de que fuera detenido en la ciudad francesa de Aix en Provence, próxima a Marsella.

El encausado estaba siendo investigado por la Policía gala por su presunta relación en otros delitos contra la libertad sexual cometidos en Francia. Los agentes, en el marco de su investigación, tuvieron conocimiento de una requisitoria que en 2003 se emitió en Gipuzkoa, después de que quedase en libertad provisional. Tras la localización del individuo, la Audiencia dictó una orden internacional de detención. Así, el investigado fue arrestado, trasladado hace poco más de una semana hasta una prisión madrileña y en las últimas horas conducido a Gipuzkoa.

La comparecencia de ayer tenía por objeto determinar el futuro procesal del sospechoso. Es decir, decidir si hasta la celebración del juicio, que seguramente tendrá lugar este año, el acusado queda en libertad provisional o ingresa en prisión. El fiscal David Mayor, presente en la diligencia, solicitó el ingreso en la cárcel del acusado. Argumentó que dada la gravedad de los delitos que se imputan a este ciudadano francés y la elevada pena que se solicita, existe un riesgo real de que el inculpado eluda la acción de la justicia.

Fue arrestado por la Policía francesa en Aix en Provence, donde también era investigado

El delito que se le imputa estaba a punto de prescribir y habría quedado impune

La letrada de acusación particular que representa a una de las víctimas se adhirió a la demanda del fiscal, mientras que el abogado del encausado pidió la libertad provisional. El propio investigado, en el turno de la última palabra, prometió que comparecería las veces que fuese reclamado y pidió que se le permitiera regresar a su casa dadas la cargas familiares que tiene.

La decisión está en manos del tribunal. Los magistrados de la Sección Tercera Jone Unanue, Jorge Juan Hoyos y Mari Carmen Bildarraz resolverán en uno u otro sentido, aunque todo induce a pesar que se pronunciarán por enviarle a la cárcel.

El acusado se enfrenta a una imputación por agresión sexual consumada y otra en grado de tentativa. Por la primera de ellas la Fiscalía reclama una pena de ocho años, mientras que demanda otros tres por la segunda. Además, le imputa un tercer delito de lesiones, por el que pide penas de fines de semana de arresto.

El delito más grave se remonta a noviembre de 1998. El día 12, según el escrito de acusación del fiscal, el investigado recogió a la víctima cuando hacía autoestop en Azpeitia y tras indicarle que se abrochara el cinturón de seguridad la trasladó hasta un polígono industrial de la vecina Azkoitia. Allí, según el escrito de conclusiones provisionales, se abalanzó sobre la joven a la que agarró del cuello. En los instantes posteriores le despojó del jersey al tiempo que le obligó a desvestirse. Los gritos de la víctima hicieron que el acusado le instara repetidas veces a que se callara. En aquellos momentos, el acusado llegó a colocar el jersey de la chica sobre la cabeza, para que no pudiera memorizar sus rasgos faciales y así impedir que facilitara una descripción física sobre su persona.

El acusado mantuvo a la víctima en esta situación hasta que finalmente consumó un delito de agresión sexual. Tras el ataque, el acusado instó a la joven a que no interpusiera denuncia alguna y la llevó hasta el casco urbano de la localidad, donde la dejó marchar, no sin antes advertirle de que no mirara hacia atrás mientras caminaba.

Tres días después, otro

El segundo de los hechos objeto del proceso se cometió tres días después de la agresión anterior. En esta ocasión, el acusado detuvo su coche delante de la parada del autobús en Bergara, donde la víctima aguardaba la llegada de un servicio para desplazarse hasta otra localidad cercana.

El procesado se aproximó con el coche hasta la chica y se interesó por la ruta que debía seguir para desplazarse hasta Eibar. Tras ser informado, el varón se ofreció a llevarla, aunque en un primer momento esta rehusó a subirse. Sin embargo, ante la insistencia, la joven finalmente accedió. El acusado emprendió la marcha y al llegar a Soraluze tomó un desvío. Adujo que conocía un atajo y se dirigió por la carretera hacia el barrio de Sagar-Erreka. Tras recorrer una distancia, detuvo el turismo y sometió a la víctima a diversos tocamientos.

En aquellos instante se inició un forcejeo entre ambos en el transcurso del cual el acusado propinó a la mujer un golpe. El procesado amenazó también a la chica con un destornillador de unos diez centímetros de longitud. Ante aquella situación, la chica le dijo que cogiera el dinero y la dejara marchar. Finalmente, el inculpado anotó datos personales de la víctima para que no le denunciara.

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