La detención del autor del disparo al paquistaní en Arrasate se precipitó al creer que iba a atacar de nuevo

Agentes de la Ertzaintza, en el escenario en el que se perpetró el ataque el día 12 de abril.
Agentes de la Ertzaintza, en el escenario en el que se perpetró el ataque el día 12 de abril. / MORQUECHO

El sospechoso, que ha sido detenido por la Ertzaintza, padece un trastorno mental y no tenía vinculación alguna con la víctima

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

No ha sido un trabajo fácil. Más bien todo lo contrario. Después de tres meses de investigación, la Ertzaintza ha esclarecido un intento de asesinato en Arrasate que casi parecía destinado al archivo, al limbo de los delitos no resueltos. Pero, no. El trabajo de los investigadores permitió la semana pasada detener a un varón como presunto autor de un disparo que en abril hirió de gravedad a un ciudadano paquistaní. La posibilidad de que el investigado, vecino de la localidad y con problemas mentales, pudiera estar a punto de protagonizar otro hecho similar llevó a la Er-tzaintza a precipitar su detención. El acusado, de 40 años, se encuentra ingresado en la Unidad de Psiquiatría Legal de Aita Menni.

No existía ningún móvil ni tampoco había razones para que el acusado le descerrajara un disparo sobre la espalda de Agad Ahmed. Víctima y agresor no tenían ninguna vinculación. Todo induce a pensar que el autor actuó impulsado por el trastorno que padece.

La agresión se llevó a cabo sobre la una y media de la tarde del pasado 12 de abril, es vísperas del inicio de la Semana Santa. La víctima, se encontraba sentada en la plaza Kur-tze Txiki de la localidad con sus tres hijos pequeños. En un momento dado, un coche de color blanco se detuvo en las proximidades. Del interior bajó un individuo que caminó hasta donde estaba la víctima y efectuó, según dijeron algunos testigos, dos disparos. Uno de los proyectiles impactó en la espalda del ciudadano paquistaní que sufrió lesiones de gravedad. La víctima fue evacuada al Hospital Universitario Donostia.

Desde el día de los hechos, agentes adscritos al caso, pertenecientes al Servicio de Investigación Criminal Territorial de la Ertzaintza no han parado. «Lo primero que intentamos fue establecer un móvil, obtener una pista que nos permitiera profundizar en le caso», afirma Agustín Gárate, jefe del Servicio de Investigación Criminal Territorial de la Ertzaintza en Gipuzkoa (SICTG).

Sin embargo, las iniciales averiguaciones no parecían conducir a ningún lado. «La víctima no tenía vinculaciones con prácticas ni actividades que nos llevaran a sospechar que pudiéramos estar ante un posible ajuste de cuentas, ya fuera por drogas u otra actividad ilícita», señala el responsable policial.

Todo era muy extraño. El 'modus operandi', el tiro por la espalda, no era precisamente habitual en ámbitos delincuenciales del territorio desde que ETA dejó de atentar.

Además, el hallazgo de una vaina del calibre 9 milímetros durante la inspección ocular realizada en el lugar por especialistas de la Policía Científica de la Ertzaintza, permitió establecer que el disparo se habría realizado con un arma detonadora previamente manipulada, lo que introducía un nuevo inconveniente, por excepcionalidad de su uso. Además se añadía otra circunstancia: la dificultad de los policías para obtener información en una comunidad un tanto cerrada y algo recelosa de la Policía como la paquistaní que reside en Gipuzkoa.

Trabajo de campo

Pese a las complejidades, el trabajo tanto de «campo y de análisis» de los agentes al frente de la investigación permitió a primeros de junio dar con unos «indicios» que posibilitó encauzar el caso hacia un sospechoso. Los seguimientos y las averiguaciones que a partir se entonces se establecieron posibilitaron también vincular a este individuo con el uso y manipulación de armas como la presuntamente empleada. «Vimos cómo se desenvolvía y, asimismo, verificamos que mantenía contactos con otras dos personas -que también ha sido detenidas- relacionadas con la compraventa de armas simuladas, lo que nos hizo ver que íbamos por la senda correcta», afirma Agustín Gárate.

Las averiguaciones les llevaron también a conocer que el investigado seguía un tratamiento en un centro de salud por un trastorno mental. Precisamente, el conocimiento de esta circunstancia y el comportamiento que que el sospechoso protagonizó en las horas previas al fin de semana anterior a su arresto, hizo que la Ertzaintza tuviera la sospecha de que el individuo podría protagonizar en breve un hecho idéntico al que supuestamente cometió el 12 de abril.

Por ello, bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 4 de Bergara se acordó adelantar la detención. «No vamos a decir que estuviera maquinando otro ataque, pero la actitud que había mantenido en los días previos nos hizo pensar que pudiera hacer algo parecido», sostiene el jefe del Servicio de Investigación Criminal de Gipuzkoa.

En el momento del arresto, al acusado se le ocupó un arma corta de la marca Bruni modificada que llevaba en una riñonera, con ocho cartuchos, uno en la recámara, listo para ser disparado. Los posteriores análisis técnicos certificaron que era la empleada en el intento de asesinato de abril.

En el posterior registro que se llevó a cabo en su domicilio, los agentes localizaron más munición modificada, así como diferentes cantidades de sustancia estupefaciente, entre ellas hachís y marihuana.

La investigación de la Er-tzaintza concluye que la víctima del intento de homicidio habría sido elegida por el detenido de manera aleatoria, condicionado probablemente por alguna afección mental y sin que entre ambos existiera ninguna vinculación previa.

Tras el arresto, la jueza instructora del caso decretó el ingreso en prisión preventiva de esta persona en la Unidad de Psiquiatría Legal ubicada en el centro Aita Menni, de Arrasate. El acusado se ha negado a declarar tanto en las dependencias policiales como en la sede judicial.

Dentro de la misma operación se procedió al arresto de otros dos individuos, a quienes se les relaciona con el detenido y con la tenencia ilícita de armas, si bien se les desvincula del asesinato frustrado. Uno de los arrestados, de 20 años y vecino de Oñati le fue encontrada una segunda arma, similar a la primera, y también con munición modificada. El segundo detenido tiene 25 años y es vecino de Otxandio.

Alarma en Arrasate

La agresión sufrida por Agad Ahmed generó cierta alarma en Arrasate. Representantes de la comunidad paquistaní mantuvieron a los pocos días del suceso contactos con la alcaldesa de la localidad, María Ubarretxena, y el responsable de la Guardia Municipal de la localidad. La posibilidad de que la tentativa de homicidio pudiera esconder un móvil xenófobo o de otra índole no cabe duda de que produjo gran preocupación.

Ayer, la primera edil de Arrasate reconoció que la detención del presunto autor «supone una tranquilidad para el pueblo. No sabíamos a qué había obedecido el ataque y ahora que hemos tenido conocimiento de lo que sucedió y los motivos, no cabe duda de que todos respiramos más tranquilos», afirmó Ubarretxena.

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