«Hemos despegado con tranquilidad tras el recorte, la seguridad está garantizada»

Un ATR-72 de Air Nostrum despega ayer desde el aeropuerto de Hondarribia con su pista ya recortada.
Un ATR-72 de Air Nostrum despega ayer desde el aeropuerto de Hondarribia con su pista ya recortada. / F. DE LA HERA

Finalizan las obras en la pista del aeropuerto de Hondarribia para que pueda ser certificada. El piloto irundarra Iñaki Tolosa tuvo el 'honor' de estrenar las nuevas medidas de la terminal guipuzcoana

IRAITZ VÁZQUEZ SAN SEBASTIÁN.

El aeropuerto de Hondarribia estuvo ayer de estreno. A las 7.35 horas despegó el primer vuelo desde una pista de dimensiones más reducidas, tras finalizar las obras de recorte exigidas por Europa. Los trabajos permitirán obtener a final de año el certificado que garantiza su adecuación a los parámetros de seguridad de la UE. «No nos ha supuesto demasiado cambio a la hora de despegar, porque el asfalto es el mismo. Ha sido tranquilo», asegura el piloto irundarra Iñaki Tolosa quien tuvo el 'honor' de inaugurar las nuevas medidas del aeródromo con el ATR-72 de Air Nostrum.

Los pilotos que operan en Hondarribia notarán más los metros recortados, mediante una nueva señalización, cuando aterricen en el aeropuerto. «Hemos despegado desde el límite, como antes», asegura Tolosa, pero por la normativa de seguridad que exige la European Aviation Safety Agency (EASA), cuando los aviones tomen tierra, deberán finalizar su maniobra antes de los nuevos umbrales, que se han recortado 150 metros en cada extremo. De esta manera, cada límite ha quedado dividido en dos parcelas. La primera, de 60 metros de longitud, está destinada a las franjas de seguridad, mientras que la segunda de 90x90 restantes se declara área de seguridad de extrema de la pista (Resa).

A pesar de que los metros de pista disponibles se han reducido, Tolosa tranquiliza a los usuarios y asegura que el cambio no afectará a la seguridad de los vuelos. «Estos aparatos están totalmente capacitados para maniobrar en un aeropuerto de estas dimensiones. Es más, este cambio se hace por seguridad», explica el piloto irundarra.

Hasta el miércoles, la pista del aeropuerto medía 1.754 metros de longitud. Ahora, una vez se han terminado los trabajos de recorte, la distancia disponible para el aterrizaje de las aeronaves quedará en 1.427 metros, mientras que los metros operativos para el despegue serán 1.690, han explicado en más de una ocasión desde Aena.

El ranurado

Una vez concluidos estos trabajos, en septiembre empezarán los del ranurado del pavimento. Una obra extra, confirmada hace unas semanas, que permitirá que Vueling siga operando su ruta diaria entre Gipuzkoa y Barcelona. La remodelación consistirá en estriar o acanalar la pista para incrementar el coeficiente de fricción cuando los aviones tomen tierra con la pista mojada. Un escenario que abre la puerta a nuevas actividades en el aeropuerto. Los esfuerzos estos últimos meses se han centrado en conseguir que Vueling siguiera operando su ruta. Una vez logrado el objetivo, desde Ortzibia trabajarán para que el aeródromo atraiga nuevas rutas ya sea con Air Nostrum y Vueling, los operadores actuales, o con otras compañías.

Durante los meses, hasta final de año, que duren los trabajos para ranurar el pavimento, la ruta San Sebastián-Barcelona, que Vueling lleva a cabo con el reactor Airbus A-319 con capacidad de 144 pasajeros, se realizará con una aeronave de Air Nostrum, de menos capacidad. El vuelo se cubrirá con aviones turbohélice ATR-72 y se comercializará mediante los canales de Vueling y de Iberia gracias a un código compartido. En diciembre, una vez concluidas las obras en el asfalto, volverán a aterrizar los reactores en la pista guipuzcoana. El presupuesto asciende a 800.000 euros. Además, los trabajos se ejecutarán por la noche para que no afecte a la operatividad del aeropuerto.

Sin este tipo de actuación, la capacidad del A-319 (144 pasajeros) quedaría reducida a 62 durante el aterrizaje con pista mojada en días de «meteorología favorable» para volar, lo que conlleva el 85 % del año en Hondarribia. Aún y todo, en el 15% de las operaciones, la carga de la aeronave se verá penalizada. En esos casos se podrían desviar vuelos a Loiu o buscar otras alternativas pero todos los clientes tendrán garantizada su llegada al destino previsto, señalan desde Vueling.

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