«Desfilar entre tantos aplausos es fantástico»

El burgomaestre, Iñaki Sagarzazu, a su entrada en Arma Plaza ante la atenta mirada de la Tamborrada. / F. DE LA HERA

Iñaki Sagarzazu vivió ayer su segundo año como burgomaestre con el mismo respeto, pero con más tranquilidad. La lluvia del año pasado estuvo en las conversaciones de muchos hondarribitarras y también en el recuerdo del burgomaestre

YLENIA BENITO HONDARRIBIA.

Iñaki Sagarzazu confesó el año pasado, en su estreno como burgomaestre, que había subido la calle Mayor en una nube. Esa nube, lamentablemente, era de las oscuras, de esas que llevan lluvia. De hecho, el 8 de septiembre de 2016 no paró de llover durante todo el día, fue uno de los Alardes más 'mojados' de la historia.

Ayer fueron muchos los hondarribitarras que recordaron el mal tiempo del año pasado e Iñaki Sagarzazu fue uno de ellos. «Menuda diferencia este año. Subir seco y entre tantos aplausos es fantástico. El año pasado recuerdo subir mojado completamente. Bueno, estuvimos todos mojados todo el día», recordó con una sonrisa el burgomaestre.

Y es que cada 8 de septiembre, llueva o truene, los hondarribitarras no pierden la sonrisa. «Estamos todo el año pensando en el tiempo que hará en nuestro día. Es una pena cuando llueve, pero a veces toca. Hoy muchos nos hemos acordado de la lluvia del año pasado, pero es eso: un recuerdo. Mira, hoy nos ha tocado un poco de sol», señalaba Sagarzazu.

Después del estreno

Éste ha sido el segundo año como burgomaestre para Iñaki Sagarzazu. El hondarribitarra aseguraba que «se siente el mismo respeto, pero lo he vivido con más tranquilidad. Ahora ya sé que los nervios están al principio, en el inicio del Alarde, luego ya va todo rodado».

Además, el burgomaestre aseguraba que «este año ha sido todo más fácil, no hemos tenido que hacer ningún cambio, no ha habido incidencias, la gente está disfrutando y encima ha salido un poco el sol. ¿Qué más podemos pedir?».

Sagarzazu desfiló ayer al frente de cerca de 5.000 integrantes que hicieron, una vez más, del Alarde una gran fiesta. Al mediodía, como de costumbre, subió a Guadalupe para cumplir el voto. «Así lo hacen los hondarribitarras desde 1639. Es una costumbre preciosa y emotiva. Además, es una satisfacción ver a tanta gente disfrutando de un buen 'hamaiketako' en la campa de Guadalupe».

El año pasado la lluvia obligó a «hacer ciertos cambios aquí en Gudalupe. Hicimos un desfile más pequeño y la foto tradicional de grupo la hicimos dentro del santuario. No estuvo mal, pocas cantineras podrán contar que tienen una foto dentro del santuario, ¿no? Hoy hemos podido hacerlo todo con normalidad, el desfile y las fotos. Ahora toca bajar a casa para reponer fuerzas y disfrutar de la tarde, todavía le queda mucho a este 8 de septiembre».

En Guadalupe, como cada año, los hondarribitarras cumplieron con la renovación del voto a la Virgen de Guadalupe. Después del peor de los asedios de su historia, así lo hace la localidad cada 8 de septiembre. En 1638, los hondarribitarras vencieron a las tropas francesas y ayer, sin una guerra de por medio, pudieron celebrarlo.

Fin de fiesta

Antes de desfilar por la tarde, el burgomaestre recomendó y deseó «no tener una comida indigesta y no pasarse con el alcohol. Hay que acabar bien la fiesta». Así terminó la jornada en Guadalupe y así, con la misma ilusión, comenzó por la tarde el inicio del fin.

Al igual que a la mañana, por la tarde, Hondarribia salió a la calle para ver el paso del Alarde y seguir disfrutando del día. No faltó de nada. Las calles se llenaron de sonrisas, música, color y muchos aplausos y palabras de ánimo.

El burgomaestre recordó que «mi primer año subí la calle Mayor en una nube. Este año no ha sido menos. Es más, aún sigo en esa nube. Ha sido un día increíble, casi no tengo palabras para definirlo. Desfilar entre el apoyo de los hondarribitarras, con tantos aplausos en las aceras y balcones, es fantástico. La vista desde el caballo es increíble, ver disfrutar a la gente es precioso. Recordaremos este día como un día redondo, sin duda».

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