«Estamos desbordados en Grecia»

Multitud de refugiados acuden a diario al Victoria Center, cuya cocina gestiona Zaporeak en Atenas./DV
Multitud de refugiados acuden a diario al Victoria Center, cuya cocina gestiona Zaporeak en Atenas. / DV

En su regreso al país heleno, Zaporeak da a los refugiados 600 comidas al día en un local de Atenas «que se queda pequeño»

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Varios voluntarios de la ONG donostiarra Zaporeak aterrizaron en Atenas el pasado 10 de octubre. Su objetivo no era visitar el Templo de Zeus o el Partenón, sino hacer lo que mejor saben: dar de comer a los refugiados que huyen de la guerra en sus países. «Empezamos a trabajar para ellos hace dos años», recuerda el portavoz de Zaporeak, Oraitz García, «nos hemos forjado una reputación y la gente reconoce nuestro trabajo». Quizá por ello, otras organizaciones como SOS Refugiados en la capital griega y Food Kind en Patras les piden ayuda ahora «por la experiencia que tenemos sobre el terreno».

Uno de los voluntarios que atendieron esa llamada y que se encuentra en Atenas al pie del cañón solidario es Josi Etxeberria. Este donostiarra del barrio de Gros narra su experiencia desde el edificio Victoria Center en el que vive desde hace unos días y donde da de comer a diario a 600 refugiados. «Estamos desbordados, empezamos ofreciendo cien comidas y ni el presupuesto ni el local dan para mucho más», se lamenta sin renunciar a continuar echando un capote a los migrantes.

«Estamos en un edificio alquilado por SOS Refugiados. Nos comentaron si nos interesaba hacernos cargo de la cocina, les dijimos que sí y aquí estamos», explica Etxeberria, que junto a otros dos voluntarios de Zaporeak reparte comidas en Atenas desde el pasado 12 de octubre. «No sabíamos cómo iba a responder la gente, si iban a venir o no. Y hemos ido ampliando el número al ver que muchos se quedaban sin comer». Primero 200, luego 300, y así hasta superar el medio millar. «Lo que pasa es que ahora nos han dicho que el presupuesto no da para más», reitera este cocinero que en Gipuzkoa se dedicaba a la carpintería.

La materia prima «seca» (macarrones, legumbres, etc...) la aporta Zaporeak , «y también nos llega algo del Elliniko, un antiguo pabellón de baloncesto que ahora funciona como almacén de comida», apunta Etxeberria, mientras que «el alimento fresco lo está comprando SOS Refugiados». Aún así, Etxeberria asegura que están bastante «desbordados». Recuerda que en la isla de Quíos repartían 1.500 comidas diarias, «pero aquí 600 son muchas porque estamos en una calle normal y se forman colas. Y claro tantos refugiados en las aceras, yo que sé, todavía no ha pasado nada, pero entiendo que para los vecinos no es agradable», considera.

La cifra

3 voluntarios
de Zaporeak reparten a diario 600 comidas a refugiados en el barrio de Exarchia de Atenas. Afirman estar «desbordados».

«Si ven tantos migrantes se pueden llegar a quejar», sostiene el voluntario, por lo que «estamos pensando en hacer una especie de tarjetas para que vengan por turnos y evitar así su aglomeración en la calle».

Etxeberria explica el perfil de quienes acuden a comer al Victoria Center. «Son refugiados que en algunos casos viven en 'squats' (edificios ocupados). Otros son familias enteras que vienen a pedirnos comida, leche infantil o pañales. Y también los hay jóvenes que viven en la calle y que no tienen posibilidad de comer caliente. Algún griego viene también pero son los menos», afirma antes de apostillar que «no se le niega la comida a nadie».

El principal problema con el que se encuentran ahora es que la cocina no es muy grande y «si quisiéramos ampliar el número de comidas habría que añadir más fuegos», algo que quizá estudien a partir del próximo año. «Por ahora pensamos estar hasta enero pero igual seguimos más tiempo», desvela.

El día a día de los voluntarios de Zaporeak es el siguiente: sirven las comidas de dos a cuatro del mediodía por lo que se pasan toda la mañana cocinando. «Les damos de comer y después lo hacemos nosotros. Luego recogemos y preparamos lo que vamos a necesitar el día siguiente». A veces les queda tiempo para un pequeño paseo por el barrio en el que viven, Exarchia.

«Una zona muy degradada»

«Es el barrio de los anarquistas», describe Etxeberria. «Una zona que está muy degradada en su conjunto y no solo porque haya refugiados». Aunque según el voluntario de Zaporeak, «se ven muchos. Si te cruzas con diez personas, una puede ser un refugiado tranquilamente». Sin embargo, «no hay ningún roce» con los vecinos porque los 'squats' suelen estar ocupados por anarquistas que, en muchos casos, les ceden los pisos ocupados a los migrantes.

«Si queremos aumentar el número de comidas necesitamos ampliar la cocina y el presupuesto»

«Nos vienen familias enteras a pedirnos comida, leche infantil o pañales»

Etxeberria tiene claro que su motivación para estar allí es ayudar a estas personas. «La primera vez que fui a Quíos vi que llegaban sin nada, con lo puesto, habiendo abandonado sus casas, dejados de la mano de Dios...», y se puso en su lugar. «Al menos me gustaría que alguien me recibiese como a un ser humano y me ofreciese una comida caliente. Comprendo que a nadie le gusta que pongan un campamento cerca de su casa, pero ¡joder, me parece que algo más se podía hacer!», exclama sin poder contener cierto enfado.

La mayoría de los refugiados a los que Zaporeak alimenta en Atenas «son afganos», según Etxeberria. «Tienen una posibilidad de pedir asilo pero no se lo van a dar porque se supone que los afganos no están en guerra, como los sirios, así que estarán aquí unos seis meses. Al final seguramente acabarán expulsados», concluye el voluntario.

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