Desavenencias de pareja, pérdidas de memoria o rabietas, principales causas

J. P. SAN SEBASTIÁN.

Los motivos que generan las desapariciones son múltiples. No todas son causas de fuerza mayor. Un adolescente enrabietado con sus progenitores o enfrentado con los responsables del centro en el que permanece acogido, las desavenencias de una pareja o las pérdidas de memoria de personas de edad avanzada están en el origen de la mayoría de las desapariciones.

Los especialistas destacan en este sentido que la explicitación de las causas que motivan las ausencias son clave para establecer los criterios de búsqueda y poder resolver la situación, aun cuando muchas veces se sitúan en un ámbito subjetivo, ya que se basan en las estimaciones ofrecidas por la propia familia.

El envejecimiento de la población ha dado lugar asimismo a un incremento de casos de extravíos de hombres y mujeres por desequilibrios psíquicos o emocionales y, en edades aún más avanzadas, por las pérdidas de memoria y desorientación. Así, el colectivo de menores que huyen tras acaloradas disputas en casa junto al de las personas mayores con algún tipo de demencia constituye el grueso de desaparecidos.

En los casos de niños, las causas más habituales suelen ser despistes y extravíos. No obstante, estos se solucionan casi siempre con prontitud, según reconocen expertos policiales del Departamento vasco de Seguridad.

Se dan asimismo con cierta reiteración denuncias por hijos desaparecidos cuando, en realidad, la situación oculta «secuestros» parentales, de progenitores en trámites de separación que se llevan a sus hijos y no los entregan a sus cónyuges.

En personas adultas, de hasta 65 años, la motivación es más diversa y las ausencias pueden ser bien por motivos de convivencia, problemas económicos, fracaso social o laboral, relaciones afectivas con otras personas o simplemente el deseo de iniciar una nueva vida.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos