El drama de una donostiarra con cuatro hijos a punto de quedarse en la calle

La rueda de prensa celebrada en el Boulevard donostiarra en la que se ha denunciado la situación de la familia de Enara/Lusa
La rueda de prensa celebrada en el Boulevard donostiarra en la que se ha denunciado la situación de la familia de Enara / Lusa

Stop Desahucios denuncia la situación de miles de familias sin recursos, como la de Enara, a la que le vence su contrato de alquiler y sin alternativas

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

Primero fueron las hipotecas y ahora son los alquileres. Stop Desahucios amplía su lucha para denunciar «el drama» de miles de familias como la de Enara, una donostiarra con cuatro hijos que ha estado a punto de quedarse en la calle al vencer el contrato de alquiler, no haber pisos de alquiler social disponibles y no encontrar una alternativa en el mercado libre que pudiera pagar con sus ingresos.

Arropada por familiares, miembros de la plataforma y de representantes políticos, Enara ha expuesto este jueves su caso en una comparecencia en Donostia. En resumen, Enara y su familia -su pareja y cuatro hijos- tenían que haber abandonado su piso a finales de mayo al ser requeridos por los propietarios del mismo, a quienes han agradecido la flexibilidad dada.

Lo curioso de su historia es que cumplen con la ley. Están al corriente de los pagos y tienen reconocido el derecho subjetivo a una vivienda, por carecer de recursos. Así lo recoge la Ley de Vivienda aprobada por el Gobierno Vasco que garantiza en teoría un piso de alquiler social o, de no haber disponible una vivienda, una prestación de 250 euros al mes. «Es papel mojado», se han quejado con el ejemplo de Enara.

Efectivamente, el Gobierno Vasco le abona los 250 euros de alquiler pero ante los precios del mercado libre «es imposible encontrar una vivienda». Enara cobra 1.165 euros, a través de la RGI y de los 250 euros del complemento de vivienda. Stop desahucios ha clamado contra «las rentas medias abusivas» de alquiler, cuyo precio medio en Gipuzkoa es de 1.258 euros, mientras que en Donostia sube a 1.306 euros.

Lo curioso de la historia de Enara y su familia es que cumplen la ley. Están al corriente de los pagos y tienen reconocido el derecho subjetivo a una vivienda, por carecer de recursos

«Esta escalada especulativa» de precios unida al insuficiente parque de viviendas sociales en alquiler en Euskadi está disparando en un 32% en el último año el número de desahucios por alquiler en la comunidad», han denunciado.

La historia de Enara, por suerte, no acabará en la calle. Después de tocar «muchas puertas, en vano», finalmente los servicios sociales de Donostia, a través de Etxegintza, van a realojarlos en un piso social.

El caso de Enara ilustra el «drama de miles de familias», ha asegurado la plataforma que ha reprochado el Gobierno Vasco que el derecho subjetivo «le ha estado saliendo gratis», puesto que sin pisos disponibles en alquiler social, está concediendo los 250 euros de alternativa a personas que ya estaban cobrando esta cantidad a través de la Prestación Complementaria de Vivienda, ligada a la RGI.

Después de tocar «muchas puertas, en vano», finalmente los servicios sociales de Donostia van a realojar a la familia en un piso social

Entre las reivindicaciones, la plataforma ha reclamado al Ejecutivo autónomo que amplíe el Presupuesto para construir viviendas públicas de alquiler social, que la prestación económica del derecho subjetivo tenga en cuenta el nivel de ingresos de las familias y que la cuantía se fije según los precios de alquileres de los municipios, que se movilice las viviendas deshabitadas y que se aumente de tres a cinco años los contratos de alquileres.

El próximo lunes trasladarán sus peticiones al consejero de Vivienda, el socialista Iñaki Arriola, en una reunión en Vitoria.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos