Las denuncias por maltrato interpuestas por familiares caen un 25% en Euskadi

María Ángeles Carmona durante su intervención ayer en los cursos de verano de la UPV/EHU.
María Ángeles Carmona durante su intervención ayer en los cursos de verano de la UPV/EHU. / SARA SANTOS

La directora del Observatorio de la violencia de género está «preocupada» por la falta de implicación entre los allegados a las víctimas

IRAITZ VÁZQUEZ SAN SEBASTIÁN.

Los cursos de verano de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) pusieron el foco ayer en la violencia de género. Personalidades de la judicatura vasca y española ofrecieron un análisis pormenorizado de la situación actual. A pesar de los pasos que se están dando desde la sociedad para una «mayor sensibilización y visibilidad» del problema, «aún queda camino por recorrer», recordó María Ángeles Carmona, directora del Observatorio de la violencia de género. Las denuncias presentadas por familiares o allegados de la víctima el primer trimestre de este año han descendido un 25% en Euskadi.

Carmona puso el acento en este dato porque «preocupa» a los responsables de la judicatura española. Es más, añadió que «falta mucha implicación entre las personas que conviven alrededor de la víctima». En este aspecto, Carmona pidió el compromiso de las comunidades de vecinos, las farmacias, centros educativos o de los padres y madres «porque las conductas que aprenden en casa son muy importantes». La vocal del Consejo General del Poder Judicial añadió a su vez que «nos creemos que este es un problema entre las parejas, pero cada vez que asesinan a una mujer es un atentado social y tenemos la obligación de actuar».

En el 60% de los casos, las denuncias presentadas en Gipuzkoa por violencia de género las interpusieron las propias víctimas, mientras que la Policía hizo lo propio en un 27,5% de casos y solo el 3% se debió a la intervención de un familiar. En paralelo al aumento de denuncias, también crecieron las órdenes de protección concedidas (+13,8%).

A pesar del descenso de demandas interpuestas por parte de familiares en Euskadi, Carmona destacó que las denuncias interpuestas por violencia contra las mujeres han aumentado un 8% en los tres territorios vascos los primeros meses de este año. Otro aspecto positivo que quiso destacar la magistrada es el comportamiento de la víctima a la hora de mantenerse firme en la denuncia y no renunciar a declarar contra su agresor. Este paso adelante lo achacó sobre todo a que los planes de acompañamiento personal «funcionan de maravilla. Dar el paso es muy complicado para las mujeres. Pero estas iniciativas consiguen que se sientan acompañadas y seguras, una circunstancia que es muy importante».

En 2016, el número de mujeres que dieron ese paso atrás en el proceso judicial cayó al mínimo histórico en Gipuzkoa y se quedó en un 5,7% del total de denuncias presentadas. Pues bien, en el primer trimestre se confirma ese dato y vuelve a suponer un 5,5% del total, con solo 20 renuncias.

La directora del Observatorio de la violencia contra la mujer quiso destacar que en las sentencias dictaminadas durante 2015 apenas existen eximentes «de droga, alcohol o locura. Los asesinatos se cometen con toda la frialdad del mundo». Así, señaló que del total de las sentencias solamente en dos se tuvieron en cuenta «alteraciones psíquicas de trastorno delirante celotípico», mientras que en uno el eximente fue el consumo de alcohol o drogas. Además, en el 19% de los casos se tuvo en cuenta la confesión del atacante.

Uno de los datos más preocupantes para Carmona se refiere a la presencia de menores en casos de violencia machista, tanto víctimas como agresores. El número de menores enjuiciados en Euskadi creció un 29%, al pasar de 48 a 62 casos en el primer trimestre de este año. «No entendemos cómo puede haber violencia de este tipo entre los adolescentes. Nos preocupa mucho este aspecto». En cuanto a la violencia que los agresores ejercen sobre los menores, destacó que se realizan porque «sino las matarían a ellas solo una vez. Pero si matan a sus hijos, ellas lo sufrirán todos los días de su vida».

Prisión provisional

En el Palacio Miramar de San Sebastián también compareció la vocal del Consejo General del Poder Judicial Victoria Cinto, quien puso el acento en que cuando una mujer está «en peligro grave e inminente de sufrir violencia de género, los jueces deben acudir a medidas contundentes de protección» como prisión provisional para el potencial agresor. Participó en el curso junto a la consejera vasca de Trabajo y Justicia, María Jesús San José, y el catedrático de Derecho Penal y director del Instituto Vasco de Criminología, José Luis de La Cuesta.

Cento valoró además positivamente las campañas de concienciación y la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, y apuntó que en el primer semestre del presente año se han registrado más de 40.000 denuncias en órganos judiciales. No obstante, destacó que es necesario «más dinero» para poder desarrollar la ley en su totalidad y poder atender mejor a las víctimas.

Por su parte, la consejera de Trabajo y Justicia resaltó que la violencia contra las mujeres es «la manifestación más palmaria y brutal de la desigualdad, que vulnera y socava el ejercicio de los derechos humanos y las libertades fundamentales». Consideró que actuar contra ella, «con todos los medios al alcance», es una reclamación «inexcusable» a los poderes y a las administraciones públicas, quienes tienen que «ofrecer una respuesta lo más amplia y satisfactoria posible».

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