La demanda de personas dependientes en Gipuzkoa duplica el crecimiento previsto

Un hombre en silla motorizada pasea por la Zurriola en Donostia./AYGÜESGráfico
Un hombre en silla motorizada pasea por la Zurriola en Donostia. / AYGÜES

La Diputación estimaba que este año se llegaría a las 27.130 personas, y ya hay 28.507. El salto acrecienta el reto del envejecimiento demográfico y del consecuente incremento de la demanda de servicios sociales

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

El aumento de personas dependientes en Gipuzkoa rompe las previsiones y duplica el ritmo de crecimiento previsto hasta alcanzar el récord de 28.507 personas. Los cálculos realizados hace cuatro años por la propia Diputación se han quedado cortos. La estimación, recogida en un informe publicado en la anterior legislatura, apuntaba a que en cuatro años la tasa de dependencia se elevaría un 5%. La realidad, en cambio, ha dibujado una crecimiento mucho más pronunciado, hasta alcanzar un 11%. En 2013, fecha de referencia de los datos del estudio, se contabilizaban en Gipuzkoa 25.652 personas valoradas con un grado de dependencia, frente a las 28.507 registradas en 2016, según el balance publicado por el Departamento de Políticas Sociales que dirige la jeltzale Maite Peña. El salto observado no hace sino acrecentar el reto del envejecimiento y el aumento de necesidades sociales derivadas principalmente de la mayor esperanza de vida.

La memoria de actividad de 2016 del departamento, publicada recientemente, contiene numerosos ejemplos que apuntan a una misma dirección: la demanda de servicios sociales aprieta cada vez más. El número de personas atendidas por recursos y servicios de competencia foral -la llamada red secundaria- marca un nuevo máximo, con un total de 28.956 personas diferentes beneficiarias, la cifra más alta de los últimos cinco años. En el último lustro, se ha pasado de 22.905 beneficiarios en 2012 a los 28.958 de 2016, un 26,4% más. Las cifras de 2011 fueron más elevadas, pero cabe una explicación: entonces la gestión de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) se hacía desde las diputaciones y los servicios sociales municipales. La red foral también se hacía cargo del servicio de teleasistencia, a cargo del Gobierno Vasco desde 2012.

El crecimiento del peso relativo de la población mayor de 65 años, la cada vez mayor incidencia de las enfermedades mentales o el aumento del riesgo de exclusión social y de las situaciones de desprotección han llevado al departamento a reforzar el sistema, al tiempo que se ha avanzado en el cumplimiento de la Ley de vasca de Servicios Sociales, que obliga a aumentar coberturas, corregir déficits en recursos y crear nuevos servicios, señala el informe. La respuesta ha supuesto un desembolso de 356,3 millones de euros en 2016, el 47% de los presupuestos forales. La inversión se superará este año con 364 millones.

Las 16.408 personas atendidas a través de prestaciones por dependencia suponen el colectivo más numeroso y representan además uno de los que más ha aumentado en el último año (un 19,3% más). El sistema ha completado el calendario de desarrollo previsto por la Ley de Dependencia y el 1 de julio de 2015 incorporó a los últimos beneficiarios pendientes de recibir una prestación. Se trata de los dependientes valorados con el grado I nivel 1, el más leve. El gasto, por lógica, también ha tenido que estirarse y alcanzó los 58.822.347 euros, un 16,4% más que en 2015.

Cuidados profesionalizados

El despegue de la prestación que se paga a dependientes para que puedan contratar a una persona cuidadora -ajena a la familia- se consolida con un aumento del 49% en un año. La Diputación apuesta hacia este modelo de cuidados, con subvenciones más cuantiosas para favorecer esta modalidad, en la que además ha florecido un nicho de empleo para Gipuzkoa. Los responsables forales se han comprometido a crear 4.000 nuevos trabajos ligados al sector de los cuidados en toda la legislatura. Ahora bien, aunque el mayor crecimiento de las prestaciones se corresponde con la destinada a contratar a un asistente personal (PEAP), el grueso de las personas dependientes que reciben una ayuda económica lo hacen en la modalidad de los cuidados ejercidos por un familiar. Hay casi 13.000 personas que cobran esta paga mensual, por las 6.100 que apuestan por cuidados ajenos a la familia y más profesionalizados.

El número de personas dependientes ha duplicado las previsiones hechas hace cuatro años RITMO MÁS ACELERADO

El mayor envejecimiento y la creciente incidencia de enfermedades mentales repercuten en la demanda causas

El sistema además se ha reforzado para cumplir con las exigencias legales de dar mayor cobertura LEY DE SERVICIOS SOCIALES

La factura de las prestaciones económicas (que incluye también las pensiones no contributivas, o las de integración social de personas con minusvalía) lidera el aumento del gasto social en Gipuzkoa, pero no supone el mayor desembolso para el departamento. La atención a personas mayores, con la concertación de plazas en residencias ocupa ese primer puesto en el ranking de gastos.

El año pasado el total de plazas ofertadas ascendió a 5.295, de las cuales 4.445 son de financiación foral. La gestión de las plazas residenciales se ha convertido en prioridad para el departamento, acuciado por un incremento de la demanda, tras la crisis, y un déficit de oferta. El crecimiento de las plazas en residencias ha sido más lento que el rápido envejecimiento, «dos velocidades diferentes», que se han traducido en una lista de espera que a finales de 2016 se cifraba en 893 personas. En la actualidad ha escalado ya a 938.

El objetivo de esta legislatura es concertar 300 nuevas plazas -de las cuales en 2016 se crearon 116-, a las que se sumarán además la construcción de dos residencias, una en Arbes (Irun), por 15 millones de euros, y otra en Pasaia, que aspira a convertirse en centro de referencia en atención al envejecimiento y la discapacidad.

719 menores

fueron atendidos en 2016 en centros y pisos de la red foral, lo que supone un aumento del 4,6% en el último año y la cifra más elevada desde 2008.

Estancia

Menores de paso
La llegada de menores extranjeros no acompañados sigue en aumento. La mayoría de las estancias en recursos de la red foral fueron de paso. De hecho, hubo 629 altas pero 622 bajas.
Centro UBA
Destinado a la acogida de menores extranjeros no acompañados, y a la atención inmediata, el centro donostiarra ha estado funcionado por encima de su capacidad para poder atender toda la demanda. El 48% de las personas que dejaron un recurso fueron por bajas voluntarias.

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