Los delfines acompañan al aventurero Dunnett entre Donostia y Zarautz

El windsurfista inglés que va desde el Ártico al Mar Negro a vela se ha visto sorprendido p0r la presencia de una manada de ocho ejemplares

EL DIARIO VASCO

Una manada de ocho delfines han sido avistados este miércoles entre Donostia y Zarautz por el windsurfista inglés Jonathan Dunnet, que va desde el Ártico al Mar Negro a vela, y que ha hecho parada esta semana en Gipuzkoa.

Los delfines son ocasionales visitantes en aguas guipuzcoanas, si bien lo más frecuente es que aparezcan ejemplares muertos en la costa, principalmente en la zona de Las Landas, donde son transportados por las corrientes tras unos períodos de fuerte temporal. En muchos casos, la presencia de delfines puede ser estrictamente fortuita. En otros, existe una casualidad en tales fenómenos que a veces es muy difícil de descubrir.

El cuerpo sin vida de un delfín apareció a primeros del pasado mes de abril en la playa de Zarautz. Una patrulla de la Ertzaintza avisó sobre las dos de la mañana de la aparición del cadáver del cetáceo en el arenal guipuzcoano. El animal era un delfín listado hembra de poco más de dos metros.

Avistamientos en aguas guipuzcoanas

El pasado mes de enero un delfín fue avistado en aguas de la bahía de La Concha. Cientos de viandantes se acercaron a la zona de la playa donostiarra para admirar la presencia del cetáceo.

El windsurfista inglés Jonathan Dunnet ha avistado los delfines entre Donostia y Zarautz
El windsurfista inglés Jonathan Dunnet ha avistado los delfines entre Donostia y Zarautz

Durante 2016 han sido avistado varios de estos cetáceos en aguas guipuzcoanas. Así, el pasado 3 de diciembre apareció una cría de delfín varada en la playa de Zarautz. Voluntarios de Ambar con ayuda de un grupo de surfistas lograron que volviera al mar. El 12 de agosto un hombre con su padre y su hijo se quedaron estupefactos al percatarse de la presencia de un grupo de cetáceos que se dejaron ver surcando las olas en aguas donostiarras junto a su embarcación que se encontraba entre Orio y San Sebastián. El 4 de agosto también un grupo de unos diez cetáceos nadó tan campante durante un buen rato en aguas de Getaria. Hasta la trainera del club de remo de la localidad se paró para dejarlos pasar.

En mayo del pasado año una pareja de delfines nadó en aguas de la bahía La Concha. Con el mar en calma, casi plano, los ejemplares, al parecer de la familia de los mulares, lucieron sus brillantes aletas dorsales y lomos oscuros. Un mes antes, una veintena de individuos atravesaron la bocana de Pasaia.

Los individuos pertenecían a la misma familia que "Pakito", el delfín que apareció por primera vez junto a otro ejemplar adulto y una cría en la primavera de 1998. Meses después se quedó solo y se asentó en aguas de La Concha, donde vivió nada menos que siete años.

El pasado año otro delfín mular, de casi tres metros de longitud, recorrió buena parte de la costa cantábrica y se dejó ver en numerosos puertos. Tras pasar Bizkaia, llegó a Mutriku y luego a Donostia. Estos ejemplares reciben el nombre de "embajadores", ya que llegan incluso a interaccionar con los humanos.

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