Rosa María Carqués: «Lo que más les cuesta es asumir que ellas no son las culpables»

Rosa María Carqués (Psicóloga clínica y forense)

«Ese recuerdo siempre les va a acompañar, pero la recuperación completa es posible»

ESTRELLA VALLEJO SAN SEBASTIÁN.

Tras una agresión sexual, recuperar una vida normalizada no es sencillo ni inmediato y las víctimas deben hacer frente a sentimientos de «culpabilidad, vergüenza o indefensión». Rosa María Carqués, especialista en psicología clínica y forense, insiste en que «no duden en solicitar ayuda psicológica», porque los síntomas pueden llegar a aparecer «incluso seis meses después».

- ¿Hay algún patrón que se repita en el estado anímico de las mujeres que han sido víctimas de una agresión sexual?

- Habitualmente vienen en estado depresivo, con sensación de indefensión, vergüenza y culpabilidad. Les cuesta verbalizar lo que les ha pasado, porque ya han relatado los hechos en varias ocasiones al prestar declaración y al pasar por el hospital. Cada vez que cuentan lo sucedido están reviviendo la agresión y eso deriva en que la angustia vaya a más, se agudicen los síntomas que ya tenían, y que verbalizar los hechos les resulte cada vez más complejo.

- Habla de indefensión. ¿Se produce exclusivamente en la calle o también en el hogar?

- En ambos. En la calle, porque temen que les vuelva a suceder. En el hogar, no suele ser por miedo hacia la pareja o personas cercanas, sino que es un temor a la hora de vivir la sexualidad de forma normalizada porque se produce un rechazo al contacto físico.

- ¿Cómo se sienten a nivel social?

- Les avergüenza que su entorno les reconozca como víctima de una agresión sexual, pero al mismo tiempo suelen sentir vergüenza al asociar que si alguien les ha atacado sexualmente es porque han hecho algo malo. Y ahí radica la diferencia. La gente no se avergüenza porque le roben el bolso, pero sí cuando es víctima de una violación, porque el componente machista está aún muy presente.

- ¿En estos casos en qué consiste la intervención de un psicólogo?

- En primer lugar se empiezan a trabajar las fobias, los miedos que suelen tener estas mujeres al contacto físico, por ejemplo. También las distorsiones cognitivas que presentan, como imaginarse escenas angustiosas que pueden sucederles en un determinado contexto, o la despersonalización de la agresión vivida; se trabaja la expresión o experimentación de ciertas emociones que quizás han quedado bloqueadas como el amor, la ternura o el deseo sexual y se trabaja la autoestima. Es importante hacerles entender que no ha sido culpa suya, que no deben sentirse 'sucias' ni mal.

- ¿Qué tipo de trastornos surgen derivados de una agresión sexual?

- Además de ansiedad o estados depresivos, hay personas que generan otro tipo de trastornos como no ser capaz de estar en un espacio con mucha gente (agorafobia); pueden desarrollar trastornos de alimentación u obsesivos compulsivos, como estar constantemente limpiándose o duchándose, o llevar un orden desmedido que les haga sentir que tienen cierto control, ya que eso les hace sentirse más seguras y tranquilas.

- ¿Cómo se les hace entender que la seguridad no la otorga el control?

- El problema es que en otros aspectos de la vida tenemos la sensación de que podemos controlar lo que nos pasa. La derivada que hacen las mujeres que han sufrido una agresión sexual es que si me ha pasado algo malo es porque no he hecho lo adecuado para evitarlo. Ahí es donde surge el sentimiento de culpa y ahí es donde hay que trabajar. Hacerles entender que en la vida suceden situaciones que están fuera de nuestro control y que hay que aprender a asumir e interiorizar que no tenemos por qué ser responsables de ello. En estos casos, la única persona responsable es el agresor y su falta de empatía, independientemente de que la mujer lleve minifalda o enseñe un pecho.

- A nivel familiar, ¿es preferible forzar la recuperación de hábitos o respetar los tiempos?

- No todos los casos son iguales pero normalmente, les suele costar archivar esa experiencia y muchas mujeres no tienen ganas ni de salir de casa. Lo primordial es que se recuperen a nivel emocional y para eso hay que darles cierto margen, pero evidentemente el objetivo del trabajo terapéutico es que vayan normalizando su vida de forma progresiva.

- ¿Se puede hablar de una recuperación completa?

- Habitualmente sí. En la medida en la que van pasando los años aprenden a archivar esa experiencia a través de la resiliencia, que es la capacidad para recuperar una vida normal tras un episodio traumático. Es un hecho que siempre les va a acompañar y cada vez que salen nuevos casos en las noticias, seguramente recuerden lo que les sucedió, pero a medida que pasan los años, esos malos recuerdos se van archivando.

- Y para ello la ayuda psicológica es determinante.

- Siempre, que no lo duden. Hay también servicios de atención gratuita para atender a mujeres que han sufrido abusos sexuales. Aunque crean que están bien, que busquen ayuda psicológica igualmente, porque los síntomas pueden aparecer al tiempo, incluso seis meses después, que es lo que se llama estrés postraumático demorado. Puede haber un momento en el que la persona se sienta con fuerza y aunque tenga cierta sintomatología de angustia piense que puede llevarlo sola, pero pasado un tiempo, empiezan a aparecer las fobias, los procesos depresivos o los episodios de ansiedad. La terapia en estos casos es completamente necesaria.

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