Cuenta atrás para saber si el vertedero de Mallabia recibe basura de Gipuzkoa

Vertedero de Mallabia. /Morquecho
Vertedero de Mallabia. / Morquecho

Se cumple un mes desde que solicitó la autorización al Gobierno Vasco, pero el alcalde advierte de que el permiso del Ejecutivo no será suficiente

GAIZKA LASA SAN SEBASTIÁN.

A falta de que se confirme la adjudicación del tratamiento y eliminación de parte de la basura de Gipuzkoa a la firma Betearte de Mallabia -única empresa presentada al concurso público-, la tramitación administrativa para saber si su instalación puede o no recibir residuos sólidos urbanos llega a su fase decisiva. Hoy se cumple un mes desde que el vertedero ubicado en el alto de Areitio y autorizado para recibir residuos industriales solicitara al departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco el pertinente permiso para albergar también residuos sólidos urbanos que incluyen basura orgánica. Según fuentes del Ejecutivo autonómico, si en un mes no se comunica lo contrario, se da por hecho que se acepta la solicitud, por lo que en las próximas horas Betearte podrá conocer si supera el primero de los trámites para acceder al contrato de Gipuzkoako Hondakinen Kudeaketa (GHK).

Sería solo el primero y, según el alcalde de Mallabia, Igor Agirre (PNV), totalmente insuficiente. El primer edil considera que la empresa se verá obligada a acometer algún tipo de adaptación en sus instalaciones para poder recibir cerca de 60.000 toneladas de fracción resto al año, hasta que en otoño del año que viene entre en funcionamiento la incineradora de Zubieta. En ese punto le espera la corporación municipal a la empresa. «Nos negamos en rotundo al cambio de uso de Betearte», asegura Agirre, quien tiene la potestad de firmar la licencia preceptiva de obra para los trabajos de acondicionamiento. Añade que el Ayuntamiento se vería obligado a modificar las normas subsidiarias de planeamiento, algo a lo que no está dispuesto.

No obstante, si el concurso público finaliza definitivamente con la adjudicación al vertedero de Mallabia -falta el visto bueno de la propuesta técnica y la apertura del sobre económico-, la cuestión de los permisos puede depender de cuestiones jurídicas y no de voluntades políticas. Así ocurrió en Mutiloa, donde el alcalde se opuso a la adaptación del vertedero industrial de Cespa para recibir residuos sólidos urbanos -el mismo caso de ahora con Betearte- pero admitió que se vio obligado a conceder los permisos por imperativo legal.

La última carta de Mallabia es la movilización. Así lo ha anunciado en las últimas horas su alcalde. «El pueblo está muy enfadado y pretende movilizarse». Antes de llegar a eso, quiere «frenar el vertido por otras vías».

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