¿Cuántas mujeres van en las listas electorales de su partido? Historias de cupos y cremalleras

Existe una ley que obliga a que las planchas para las elecciones incluyan al menos un 40% de mujeres y el mismo porcentaje de hombres

Ana Vozmediano
ANA VOZMEDIANO

Cuando el PSOE comenzó a debatir los cupos de mujeres en sus listas electorales, se habló al principio de un 25%, una amiga de la alcaldesa de Pasaia, «socialista, muy feminista y desgraciadamente ya fallecida», se opuso de forma rotunda. «No tiene que implantarse este sistema, hay que poner a cada mujer y a cada hombre en el lugar que le corresponde y que merece en función de la capacidad que tenga», cuenta Izaskun Gómez.

«Ahora le podría dar la razón, pero lo cierto es que mientras la situación no esté normalizada, las cuotas de género son necesarias. Llegará un momento en el que la sociedad y la educación se impregnen de esa igualdad y haya mujeres en la presidencia del gobierno, de un banco o de cualquier empresa. Lo acabamos de ver con las ministras, tienen un peso importante en el nuevo gobierno».

La ley, aprobada en su momento por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, exige que las listas electorales cuenten con un mínimo del 40% de hombres y el 40% de mujeres. El porcentaje, además, debe aplicarse en cada tramo de cinco candidatos, donde tiene que haber por lo menos dos féminas. El PNV, el PSE y el PP lo aplican y en EH Bildu y Podemos utilizan el llamado sistema cremallera, es decir, hombre-mujer-hombre-mujer o al revés, siempre alternando ambos géneros, La práctica indica que lo habitual es que sean ellas las que no superan el 40% obligatorio, mientras que ese 20% que queda a disposición libre de los partidos se reparta entre los varones.

Puestos figurativos

Patricia Gete, la juntera de Podemos, reconoce que en las instituciones a veces se coloca a las mujeres en puestos figurativos, admite que se van abriendo paso «con mucho trabajo» y señala que «muchas veces, aunque se escoge a mujeres para que presidan comisiones, en las ejecutivas predominan los hombres».

Y eso ocurre también en Podemos, donde hay listas cremallera, es decir, se alternan hombres y mujeres, pero casi siempre «el liderazgo recae en los varones».

«Es verdad que presentamos a una mujer para lehendakari, Pili Zabala, y que tenemos las alcaldías de Madrid con Manuela Carmena y de Barcelona, con Ada Colau».

En el PP no hay ninguna norma sobre la proporción entre hombres y mujeres a la hora de confeccionar las listas más allá de la legalidad establecida. Miren Albistur no cree que esto suponga un hándicap para el acceso de las mujeres a puestos de poder o a ejecutivas. «Fue mi partido el primero en nombrar a una mujer presidenta del Congreso (María Fernanda Rubi) y durante los últimos años en San Sebastián, ha habido más candidatas a la alcaldía de San Sebastián que candidatos».

En EH Bildu también se utilizan listas cremallera y también fue una mujer, como el PSE, la candidata a lehendakari, Maddalen Iriarte e Idoia Mendia respectivamente. Para las próximas elecciones forales y municipales la formación ya ha decidido sus planchas, la de la Diputación encabezada por un hombre, el exalcalde de San Sebastián Juan Karlos Izagirre y la del Ayuntamiento donostiarra por una mujer, Reyes Karrere. Su hermana Ana podrá contarle más de una anécdota de cómo fue su aterrizaje como alcaldesa en el Ayuntamiento de Andoain.

«Ahora las cosas han cambiado, pero cuando entré, gente de distintos sectores del pueblo me pedía entrevistas. Yo les recibía con los técnicos, todos hombres, y me di cuenta de que les hablaban a ellos en lugar de a mí. Y si se dirigían a mí, siempre era con un tono paternal. Un día tuve que decir ¡vamos a ver, que la alcaldesa soy yo!».

En su vida deportiva también se encontró con este tipo de casos. ¿A quién le daban la cuenta de una comida del equipo de balonmano Bera Bera cuando paraban en un viaje? «Al chófer, que era el único hombre». ¿Y a quién daba la mano el entrenador del otro equipo en una competición internacional? «Al médico, que era el único varón que se sentaba en el banquillo».

A veces le dice a su marido la suerte que tiene, «porque ellos siempre llevan la medalla puesta. Si llegan tarde a casa es porque son muy trabajadores y si se quedan con los críos porque tú estás en una reunión son unos padrazos».

La experiencia de Eider Mendoza le dice algo parecido. «Tengo suerte con mi marido, los dos hemos aprendido a disfrutar de nuestra familia y nuestro trabajo. Pero también es cierto que las mujeres nos lo pensamos más antes de aceptar una oportunidad profesional, que pensamos siempre en la tribu. Y que más de una vez he tenido que oír eso de «¡pobres niños!, su madre siempre fuera de casa».

Contaba hace tiempo Ángeles Amador, entonces ministra de Sanidad, que volvía a casa del Ministerio, con una amenaza de huelga en diferentes servicios médicos. Era después de las doce de la noche «Oiga», le dijo el portero, «llevo esperando varias horas porque tengo que decirle que hay problemas con la caldera». «Pero mi marido está en casa. ¿Por qué no ha hablado con él?». «Ha llegado tarde de trabajar y no he querido molestarle».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos