El corte por obras de un carril de la AP-8 colapsa todo el día la salida hacia Francia

Las colas de la AP-8 generadas en Irun llegaron hasta Errenteria y afectaron incluso a la GI-20 (variante de Donostia) en las horas centrales del día./ARIZMENDI
Las colas de la AP-8 generadas en Irun llegaron hasta Errenteria y afectaron incluso a la GI-20 (variante de Donostia) en las horas centrales del día. / ARIZMENDI

La autopista registró retenciones de hasta 15 kilómetros desde primera hora en el arranque del puente, lo que desesperó a los conductores

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

No fue un buen día el de ayer para acercarse siquiera a la frontera con Iparralde. No lo fue aunque, al igual que todos los 6 de diciembre, parecían precisamente darse las circunstancias propicias para aprovechar una jornada festiva a este lado de la muga -día de la Constitución- y sumergirse en la normalidad comercial de un territorio en un día laboral. Muchos guipuzcoanos pensaron lo mismo. ¡Error! Quedaron atrapados en retenciones que se originaron a primera hora de la mañana, no se disiparon hasta el anochecer y llegaron a medir quince kilómetros a primera hora de la tarde.

La coincidencia de los dos festivos de la semana en miércoles y viernes -mañana se celebra el día de la Inmaculada- planteaba un puente atractivo para muchos ciudadanos que podían fijarse en destinos al otro lado de la frontera. Pero esa eventualidad ya se había dado en años anteriores. Fue, en todo caso, un agravante. El verdadero causante del colapso fue el cierre por obras del carril izquierdo de la AP-8 a la altura de Irun en sentido Behobia. La agencia guipuzcoana de infraestructuras Bidegi eligió la jornada de ayer para llevar a cabo trabajos de rehabilitación del firme en la AP-8, entre el punto kilométrico 1,100 y 0,00 (Irun), lo que obligaba a cortar el carril de avance más rápido sentido Francia desde las doce de la noche del martes hasta las 20.00 horas de ayer (la apertura se adelantó finalmente una hora).

Los que desconocían la circunstancia fueron cayendo en la trampa desde el amanecer. A las 8.00 horas, el agolpamiento de vehículos empezó a generar una hilera que superarba los dos kilómetros en sentido Behobia. Tanto los que buscaban explotar su ocio como los que circulaban por rutina laboral -muchos camiones se vieron sorpendidos- tuvieron que confluir en el tramo de obras por el mismo carril, con el consiguiente efecto tapón que fue aumentando el tamaño de la retención con el paso de las horas.

Desde las 12.30 hasta las 17.00 horas las retenciones en la AP-8 no bajaron de los 14 kilómetros

El cierre de un carril en Irun duró desde las doce de la noche del martes hasta las 19.00 horas de ayer

El atasco creció a lo largo de la mañana y el grado de desesperación de los usuarios de la autopista fue in crescendo cuanto más tarde se incorporaban a las hileras. Según fuentes del departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, para las 10.30 horas, las colas alcanzaban los 8 kilómetros. Y no fue más que el principio. Media hora más tarde, ya medían 9,5 kilómetros, y las horas centrales del día terminaron por recrudecer la situación. A las 12.30 horas las retenciones llegaron hasta los 14 kilómetros y el punto álgido del caos se alcanzó a las 16.00 horas, con 15 kilómetros.

Más de diez horas de colas

A partir de esa hora, el embotellamiento fue remitiendo, pero poco a poco, de manera que la tarde también exigió su dosis de paciencia en la AP-8. Pasadas las 18.00 horas, aún había 13 kilómetros de colas y fue a partir de las 19.00 horas, coincidiendo con la finalización de las obras, cuando el tráfico se descongestionó rápidamente. Fueron en total más de diez horas de retenciones en el mismo punto de la red viaria castigado en varias fechas del calendario por los controles en Biriatou.

Como en aquellas fatídicas jornadas veraniegas, el colapso en la AP-8 provocó también ayer daños colaterales en otras vías como la antigua N-1, rebautizada como Gi-636, o la GI-20 (variante de San Sebastián). Quienes quisieron acercarse a la comarca del Bidasoa a las horas centrales del día se encontraron con mayor densidad de la habitual una vez pasado en entorno de Donostialdea, aunque el hecho de que fuera festivo en Gipuzkoa evitó que también en estas carreteras se registraran grandes colas.

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