El Consorcio de Residuos deja las puertas abiertas para colaborar con Navarra

El complejo 'El Culebrete', en Tudela./Diario de Navarra
El complejo 'El Culebrete', en Tudela. / Diario de Navarra

Firmará el lunes un convenio genérico con la Mancomunidad de La Ribera para explorar intercambio de buenas prácticas y experiencias

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN.

El Consorcio de Residuos de Gipuzkoa y la Mancomunidad de La Ribera de Navarra han acordado mantener una colaboración en materia de gestión de residuos y explorarán a través de un convenio el intercambio de experiencias y de buenas prácticas en todo lo relacionado con este ámbito. El pacto será sellado el lunes entre la sociedad mercantil del Consorcio, GHK, y la sociedad Servicios públicos Supramunicipales de La Ribera de Navarra.

Según ha podido saber este periódico de fuentes conocedoras del convenio, el documento firmado tendrá un carácter general que incluirá el intercambio de información sobre cuestiones como el sistema de transporte o los sistemas de tratamiento de las diferentes fracciones de residuos.

Este intercambio de experiencias y de buenas prácticas se materializará a través de reuniones periódicas de un grupo de trabajo que se constituirá al respecto en las que se tratarán los temas que en cada momento sean de mayor interés.

Las claves

Convenio con 'El Culebrete'
Las instituciones asumen sin reproches mutuos que el envío de basura a Tudela no ha sido posible
Déficit de insfraestructuras
Gipuzkoa sigue necesitando un destino donde enviar entre 50.000 y 60.000 toneladas

El convenio responde a la voluntad de ambas instituciones de colaborar en materia de residuos y trabajar conjuntamente en la aplicación de la economía circular, sin mayores concreciones. Sin embargo, de facto, deja abierta la vía a futuros acuerdos como el logrado el año pasado para enviar basura de Gipuzkoa a un centro de tratamiento de Tudela.

Aquel convenio contemplaba el envío de un máximo de 75.000 toneladas anuales durante los tres próximos años a una planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) del complejo 'El Culebrete', si bien no pudo ser materializado por las dificultades encontradas por los gestores de dichas instalaciones para reorientar a otros puntos la fracción resto derivada de la planta.

El acuerdo que firmarán pasado mañana GHK y la sociedad encargada de gestionar los residuos en La Ribera de Navarra pondrá de manifiesto que, lejos de reproches mutuos, las dos entidades asumen la situación y dejan abiertas las puertas a otros intercambios que puedan surgir en el futuro.

Se da la circunstancia de que Gipuzkoa necesitará el próximo año encontrar un nuevo destino donde llevar sus residuos. Aunque la alternativa provisional habilitada en el vertedero de residuos industriales de Mutiloa, donde ya se han empezado a enviar los primeros camiones, aporte una válvula de escape al acuciante problema de falta de infraestructuras de Gipuzkoa, las necesidades estimadas de tratar 160.000 toneladas anuales no quedan del todo cubiertas con la planta goierritarra (recibirá 100.000 toneladas al año).

En pocos días finalizará la opción de enviar la fracción resto al basurero cántabro de Meruelo y la Diputación debe hallar otra instalación que pueda albergar entre 50.000 y 60.000 toneladas de residuos a partir de 2018.

De hecho, fuentes forales ya han reconocido que se han iniciado los contactos para conseguir alguna otra solución provisional hasta que la incineradora de Zubieta esté operativa -la previsión foral apunta a octubre de 2019-, conversaciones que se mantienen en la más absoluta discreción dada la dificultad de la operación y la mala reputación de la gestión de los residuos en Gipuzkoa.

No hay por el momento ninguna alternativa viable en La Ribera de Navarra, pero el convenio que se suscribirá el lunes evidencia que si se dieran las circunstancias técnicas necesarias, la predisposición de las instituciones encargadas de la gestión de los residuos en ambos territorios facilitaría un pacto similar al logrado el año pasado con el centro de Tudela.

Actualmente Gipuzkoa ya exporta residuos orgánicos a la localidad navarra de Funes a la espera de poder destinarlos a la planta de compostaje de Epele o la planta de biometanización de Zubieta.

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