La 'pedagogía de la confianza' se abre paso en Gipuzkoa

La zona de educación infantil está completamente reformada y dispuesta para que niños de entre 0 y 5 años se muevan y exploren con libertad./FOTOS LUIS MICHELENA
La zona de educación infantil está completamente reformada y dispuesta para que niños de entre 0 y 5 años se muevan y exploren con libertad. / FOTOS LUIS MICHELENA

Una ikastola de Zumaia imparte este nuevo sistema de enseñanza

AMALIA IBARGUTXIZUMAIA.

Nuevos modelos pedagógicos -o métodos de enseñanza- se abren camino en los centros educativos del mundo. Finlandia suena como referente en las bocas de muchos expertos del sector, se menciona el sistema Waldorf, la teoría de las inteligencias múltiples... Ya nadie cree en eso de que 'la letra con sangre entra', pero, ¿qué defienden los educadores de hoy día? En el caso del centro Maria eta Jesus de Zumaia, la seleccionada ha sido la metodología de la confianza, trabajada principalmente por el psiquiatra, médico y profesor Rafael Cristóbal por primera vez en el libro 'El niño en la mirada del conocimiento. Una pedagogía de la confianza'.

En esta ikastola hay alumnos con edades que van desde los cero hasta los 18 años. Tienen servicio de guardería, primaria, secundaria obligatoria y bachillerato. Las bases de su pensamiento pedagógico son, en mayor o menor medida, la familia y la naturaleza. «Pero el eje principal es el niño, la niña. Desechar la idea de que no se ha podido adaptar a la escuela y admitir que es ésta la que debe ajustarse». Literal y figurativamente. En Maria eta Jose aceptan a 50 estudiantes por curso para poder gestionar mejor sus necesidades. «El objetivo de esta pedagogía es que la persona no pierda el gusto por el aprendizaje. Que aprenda de gusto en gusto», continúa Cristóbal. Él mismo suele pasar tiempo en el centro, enseñándoselo a representantes de otras escuelas interesadas en extrapolar su experiencia y asegurándose de una perfecta aplicación de su metodología.

«Empezamos a trabajar con él hace un par de años. Maria eta Jose es la muestra ejemplar de la aplicación de la metodología de la confianza, porque Rafael lo seleccionó como centro de referencia, lo que significa que funcionamos como escaparate», explica Isaak Aranberri, el director del colegio.

Reforma arquitectónica

La pedagogía de la confianza, para su funcionamiento óptimo, requiere además de un espacio físico que lo acompañe. Esta ikastola de Zumaia se encuentra a medio camino de finalizar la reforma del espacio, con más de 8.000 metros cuadrados. Han empezado por los más pequeños. Uno de los cuatro costados con los que cuenta el centro, que es rectangular y con un patio en medio, es el módulo dedicado a los alumnos de 0-5 años, y se encuentra ya completamente renovado. Calculan que los niños de hasta dos años de edad que estudian en Maria eta Jose acabarán sus estudios habiendo vivido el cambio arquitectónico completo.

Al entrar en este módulo, lo primero que se debe hacer es quitarse los zapatos. Los niños llevan zapatillas de andar por casa o calcetines, y tienen unas taquillas para guardar sus pertenencias. En el costado más próximo a la puerta juegan los bebés. Es una zona «predispuesta a ellos, pensada para jugar en horizontal e inspirada en el mar», cuenta Rakel Benitez, coordinadora pedagógica de educación infantil.

«El aula está diseñada de forma que un niño se mueva y explore hasta donde quiera»

«El objetivo de esta pedagogía es que la persona no pierda el gusto por el aprendizaje»

La transición de esa zona a la indicada para los que han cumplido ya su primer año no está delimitada por ninguna pared. Sí hay un pasillo de medio metro de altura. «Todo el aula está diseñada de forma que si uno de ellos quiere pasar donde están los mayores puedan hacerlo, pero sin forzar a que todos deban hacerlo a la vez. Los bancos para adultos tienen esquinas por las que pueden trepar, por ejemplo. La idea es que cada uno se tome su tiempo para moverse hasta el punto que quiera, que lo haga cuando esté preparado. Alguien nacido en enero ha experimentado más que el nacido en diciembre, por lo que lo más común es que lleguen al mismo punto en momentos diferentes. Hasta que pasen a primaria, nos centramos en desarrollar su autoestima», añade Benitez. En el 'aula' de estos pequeños hay diferentes puntos temáticos por los que se mueven a su aire. ¿El motivo de todo esto? «La conquista del espacio físico, que conlleva conquistar el conocimiento», aclara el psiquiatra.

La organización en las clases de primaria varía un poco, pero es en esencia la misma. En ese ala del centro, las reformas están avanzadas pero sin acabar, al igual que en cursos superiores. En lo que era el antiguo pasillo hay zonas de lectura, de dibujo y manualidades. Y dentro del aula, los denominados 'txokos' temáticos. Una vez más, son los estudiantes los que deciden en qué actividad invertir su tiempo, aunque no sin normas, aclara Benitez junto con Joane Larburu, tutora y andereño de segundo de primaria. «No se sienten atrapados entre cuatro paredes ni en pupitres de los que no puedan levantarse, pero sí tienen reglas». Martin, Noa, Elene e Iker, alumnos de primaria, saben de lo que hablan. «Venimos contentos, lo aburrido ahora es el fin de semana».

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