El congreso 'Carta Donostia' tratará los derechos de las personas mayores y de enfermos de Alzheimer

Koldo Aulestia, Ainhoa Becerra, Pilar Marco, Begoña Rodríguez y Máximo Goikoetxea ayer en Tabakalera durante la presentación del Congreso Carta Donostia / Michelena

Tendrá lugar el próximo viernes 20 de octubre en el Kursaal donostiarra

IGNACIO VILLAMERIEL

En junio de 1945 se firmó en San Francisco la Carta de las Naciones Unidas. Tres años más tarde, en París, se rubricó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ella se recogen los derechos humanos considerados básicos a partir, precisamente, de la Carta de San Francisco. Pues bien, con ambas declaraciones tomadas en consideración, el próximo 20 de octubre se presentará en Donostia no una, sino dos Cartas, que buscan poner en valor los derechos de las personas mayores y de los afectados por demencia y de sus cuidadores. Así, lo que empezó hace años en San Francisco tiene ahora su continuación en San Sebastián en un ámbito más concreto y menos trabajado.

«La Carta Donostia recoge los consejos aportados por 2.000 guipuzcoanos para tratar los derechos de los mayores y de enfermos de alzhéimer», ha explicado este miércoles Pilar Marco, vicepresidenta de la Fundación Aubixa, impulsora de esta iniciativa que se presentará públicamente en el Congreso Carta Donostia organizado en el Kursaal donostiarra el próximo día 20. «Allí discutiremos las propuestas de quienes han contribuido a redactar el borrador de ambas Cartas», ha añadido Marco.

La Carta de las personas mayores busca combatir el maltrato y las situaciones de desprotección

Máximo Goikoetxea, director ejecutivo de Aubixa, ha apuntado que «se trata de defender los anhelos de muchas personas mayores, poniendo el foco en los sentimientos». Lo que busca la Carta Donostia es, según Goikoetxea, «restituir los derechos de los mayores, de los afectados por alzhéimer, y por supuesto de sus cuidadores». «Cuidadoras», más bien, ha puntualizado, ya que en la mayoría de los casos «son las mujeres quienes cargan sobre sus espaldas el cuidado de los familiares enfermos».

Partiendo de que los derechos humanos han de estar garantizados en todos los estadios de la vida, la primera de las Cartas, la de los mayores, presta especial atención a las situaciones de discriminación y desprotección a las que se exponen las personas a medida que cumplen años, incorporando también la perspectiva de género por razón de la singular vulnerabilidad de las mujeres en edad avanzada.

La finalidad de esa Carta, además de empoderar a los mayores, es contribuir a promover, proteger y asegurar que las personas en el proceso de envejecimiento disfruten del reconocimiento de todos los derechos y libertades fundamentales, impulsando su integración y participación en la sociedad, con especial atención a evitar toda discriminación, desprotección y maltrato.

El borrador del documento se discutirá el próximo día 20 en el Kursaal

Cuando uno acude a un congreso y mira previamente el programa del mismo se suele hacer una idea del tipo de ponencias a las que asistirá. Sin embargo, en el Congreso Carta Donostia que tendrá lugar el próximo 20 de este mes en el Kursaal habrá una mesa redonda «con personas conscientes de estar afectadas por alzhéimer, que será la más impredecible de las sesiones». Son palabras de Koldo Aulestia, presidente de Afagi y de la Fundación Aubixa. Porque, según Aulestia, «¿quiénes somos nosotros para hablar en nombre de esas personas cuando pueden hacerlo ellas mismas?».

El Congreso, al igual que la Carta Donostia, buscará dar visibilidad a los afectados por demencia y sus cuidadores, así como a los mayores. «Pero queremos que sea un congreso intergeneracional», ha anunciado Aulestia, quien ha subrayado que los estudiantes podrán participar en él gratuitamente. «Animamos a la sociedad en general a participar y discutir entre todos el borrador de la Carta Donostia, y de paso que conozcan de primera mano e inicien el contacto con Aubixa y Afagi», ha comentado su presidente.

El desarrollo del Congreso será «participativo, transmitido en streaming y seguido a través de las redes sociales», han señalado los organizadores, que emplazaron a los interesados en apuntarse (tiene un coste de 50 euros IVA incluido) o visitar la página web: www.cartadonostia.com.

La lección inaugural correrá a cargo del antropólogo Juan Luis Arsuaga y también intervendrán, entre otros, el filósofo Josep Ramoneda, la magistrada Garbiñe Biurrun, la escritora Arantxa Urretabizkaia o la jefa de redacción de EL DIARIO VASCO, Lourdes Pérez.

Además, y en orden a garantizar los derechos de las personas mayores «inmersas en situaciones de discriminación o desprotección», la Carta fija una serie de prioridades a seguir: «Garantizar unos servicios públicos de proximidad de calidad, con prestaciones técnicas profesionalizadas y basadas en el modelo de calidad de vida, de derechos, de apoyos y de planificación centrada en la persona», «garantizar unas prestaciones económicas adecuadas», o «garantizar las condiciones de los mayores para una muerte digna».

Dignidad y conciliación

La segunda de las Cartas Donostia, la que trata sobre los derechos de las personas alzhéimer y otras demencias equiparables tiene como finalidad contribuir a promover, proteger y asegurar que las personas afectadas por la enfermedad y sus cuidadoras, puedan ejercer en condiciones de igualdad todos los derechos y libertades que les corresponden. Al tiempo que vean reconocida su dignidad mediante una atención centrada en la persona y la máxima calidad en la prestación de servicios.

Los impulsores incorporan la perspectiva de género y subrayan que en su mayoría son mujeres las que cuidan

Pretende igualmente ser un medio para que, tanto los poderes públicos como la sociedad civil, presten la necesaria atención en condiciones de equidad a los enormes retos que plantea el pleno ejercicio de los derechos humanos por parte de las personas afectadas y los cuidadores. En relación a los enfermos de demencia, la Carta recoge que «tienen derecho a que su enfermedad se detecte en fases iniciales y a un diagnóstico especializado que conlleve el acceso a una atención integral (médica, psicológica y social) y de seguimiento, centrada en la persona, a lo largo de las distintas fases de su enfermedad».

La declaración no se olvida de una pieza esencial en muchas ocasiones orillada: los familiares de los enfermos. Estos «tienen derecho a ejercer la función cuidadora en condiciones de dignidad y con respeto a todos sus derechos y a que se reconozca y valore la función social que desempeñan». La Carta propone asimismo que «para el ejercicio efectivo de este derecho corresponde a los poderes públicos: «articular prestaciones económicas de apoyo para compensar la pérdida de ingresos derivada de su dedicación total o parcial a la prestación de cuidados», además del impulso a la conciliación.

En cuanto a las prioridades para garantizar los derechos de esta Carta destacan: «garantizar la adopción de las medidas que resulten necesarias para su detección en fases iniciales», o «garantizar un plan de apoyos para responder a las necesidades de las cuidadoras orientado a preservar su bienestar y capacidad para su función de cuidado».

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