La conducción del camionero que embistió al autobús en Irura fue «negligente», según la Audiencia

El camión quedó volcado tras impactar contra el autobús. / JOSÉ MARI LÓPEZ
El camión quedó volcado tras impactar contra el autobús. / JOSÉ MARI LÓPEZ

El tribunal, no obstante, archiva la vía penal con lo que los perjudicados deberán acudir a la jurisdicción civil para cualquier reclamación

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La Audiencia de Gipuzkoa ha archivado las diligencias abiertas tras el accidente registrado el 7 de julio del pasado año en la recta de Irura, en la carretera N-1, donde la colisión de un camión contra un autobús de Lurraldebus que permanecía detenido en la parada se saldó con diecisiete personas heridas. El tribunal admite que el conductor del camión protagonizó una «conducción negligente», aunque sostiene que las lesiones que sufrió una pasajera que emprendió la vía judicial penal no fueron de la gravedad que exige el delito de imprudencia.

Con esta decisión, la Sección Tercera confirma una resolución del Juzgado de Instrucción nº 3 de Tolosa. Se cierra así la vía penal para los afectados en el siniestro que se verán obligados a recurrir a la jurisdicción civil para exigir las compensaciones económicas que consideren oportunas.

El accidente se produjo a las 19.08 horas, en el sentido a Donostia de la N-1. El chófer de un autocar de Lurraldebus detuvo el vehículo Volvo B7 matrícula 5603-DZY en el margen derecho donde se ubicaba la marquesina de la parada para recoger y permitir la salida de pasajeros. En aquel momento, el conductor de un camión articulado, compuesto por la cabeza tractora de la marca DAF, con matrícula en Portugal, y el semirremolque Schmitz, colisionó con su parte delantera derecha contra la trasera izquierda del autobús.

El atestado elaborado por la Ertzaintza concluyó que en el momento del impacto, la parte trasera del transporte de viajeros sobresalía medio metro sobre el carril derecho de la N-1. El informe de la Unidad de Tráfico desveló igualmente que, dada la anchura de la parada y las dimensiones del autobús, el vehículo necesariamente tenía que ocupar parte del carril derecho cada vez que se detenía a dejar o recoger viajeros. No obstante, el estudio precisó que el chófer del camión «debería haber percibido» que la parte del autobús invadía la carretera.

Archivo y recurso

Al poco de ocurrir del accidente, la jueza de Tolosa archivó las diligencias al considerar que no constaba ninguna diligencia que permitiera conocer la forma en la que el transportista portugués conducía ni la velocidad a la que iba, por lo que no había manera de dirigir una acusación contra nadie.

Esta resolución fue recurrida por el letrado que representa a una de las perjudicadas, decisión a la que se adhirió la empresa TSST que gestiona el servicio de autobús en dicho tramo. Los recurrentes creyeron oportuno que, cuando menos, se llevasen a cabo unas mínimas actuaciones de investigación, ya que consideraban que había indicios de conductas imprudentes de naturaleza menos grave en la actuación del camionero portugués. Por ello, el letrado demandó que se practicasen varias pruebas para el esclarecimiento de lo sucedido.

En el siniestro, ocurrido el 7 de julio del pasado año, resultaron heridas diecisiete personas

Sin embargo, la jueza de Tolosa, en una posterior resolución, desestimó el recurso al considerar que, a su juicio, los hechos eran constitutivos de una infracción civil, de forma que les instó a que acudieran a esta jurisdicción.

No estuvo atento

Tras un nuevo recurso, el caso llegó a la Audiencia que ahora ha confirmado el archivo de las actuaciones. En el auto, el tribunal reconoce que a la vista del atestado elaborado por la Ertzaintza «no queda esclarecido cuál de las conductas de los conductores implicados pudiera haber tenido una incidencia causal más relevante en la producción del siniestro e incluso pudiera concluirse una concurrencia de ambas». No obstante, admite que el transportista luso que chocó contra el autocar pudo incurrir en una imprudencia menos grave, ya que evidenció una conducción negligente por no haber sido «atenta a la circulación» y que puede «considerarse de entidad penalmente relevante, si se tiene en cuenta que no realizó maniobra alguna tendente a evitar la colisión ó a aminorar sus efectos».

Sin embargo, pese a esta consideración, la Sala recuerda que para que la imprudencia atribuida al conductor tuviese la calificación de «menos grave», el ordenamiento jurídico exige que las lesiones que la perjudicada que interpuso el recurso sufrió, aun cuando fueron de cierta entidad -fracturas costales múltiples, derrame pleural y contusiones pulmonares-, tenían que haber sido todavía de mayor gravedad, como pérdida o inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, o una grave enfermedad somática o psíquica.

Con esta decisión se cierra la vía penal para cualquier reclamación que los afectados pudieran plantear, por lo que tendrán que acudir a la jurisdicción civil.

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