«Las condiciones de trabajo en Terranova eran casi de esclavitud»

Anatol, Castillo, Pérez, Vila, Menduiño, Abal y Benito, en el puerto de Pasaia, del que zarpaban rumbo a Canadá./MIKEL FRAILE
Anatol, Castillo, Pérez, Vila, Menduiño, Abal y Benito, en el puerto de Pasaia, del que zarpaban rumbo a Canadá. / MIKEL FRAILE

Los últimos bacaladeros que faenaban en aguas de Canadá y Groenlandia recuerdan sus vivencias en el documental 'Arte al agua' que está a punto de estrenarse

ELENA VIÑASPASAIA.

José Vila tiene 86 años y cuando contaba con apenas 14 se embarcó por primera vez en uno de los cerca de cien pesqueros que zarpaban del puerto de Pasaia rumbo a los grandes bancos de bacalao de Terranova. Aquel viaje se repitió una y otra vez durante las siguientes cuatro décadas. En ese tiempo, el que fuera jefe de máquinas vivió las mayores penurias que se puedan imaginar. «Lo más duro era no tener agua para lavarnos. Podíamos pasar un mes y medio o dos meses sin ducharnos. No teníamos duchas ni lavabos ni tampoco frigorífico. El váter se helaba por el frío y no podíamos utilizarlo», recuerda.

La vida a bordo de aquellos barcos que cruzaban el océano, siguiendo la misma ruta que los galeones vascos realizaban desde cinco siglos atrás, no se parecía a nada que hubiera conocido antes. «Más de una veintena de marineros dormíamos juntos en un ranchito, con la calefacción bajo la mesa. El día que había carne fresca, comíamos como los lobos. El resto del tiempo, la manteníamos en salazón para que se conservase. No teníamos cómo lavar la ropa hasta que compré una lavadora de segunda mano a unos italianos en San Juan de Terranova para todo el personal», explica Vila.

«Para mí, lo peor era no tener cartas durante a lo mejor ocho meses. No llegaba ni una», se lamenta José Menduiño, otro veterano arrantzale que no añora los viejos tiempos entre los hielos, olas de varios metros de altura y ciclones a los que había que hacer frente. «Todo era malo allí», asegura. Sin embargo, aquellos meses de ausencia, lejos de la familia, acababan compensando. «¿Cómo no iban a compensar? Aquí no teníamos más que cuatro perras. Era mejor no pensar en lo malo, como aquella vez que justo acababa de nacer mi hijo y cuando volví casi estaba en la mili», bromea. «Pasé 27 años allí, hasta que me jubilé».

José Vila Jefe de máquinas «Lo más duro era no tener agua para lavarnos. Podíamos pasar dos meses sin ducharnos» José Vila, Jefe de máquinas

«En mi primera marea me apresaron por error. Lloraba porque era un niño y estaba muy asustado» Manu Pérez, Capitán

Miles de pescadores se enfrentaban en Terranova a un clima extremo y a unas condiciones de trabajo que eran «casi de esclavitud», como señala Juan Mari Benito. Y no exagera. «Trabajábamos de día y de noche, mal alimentados, sin condiciones sanitarias, permaneciendo durante meses fuera de casa...», enumera este capitán de pesca ya jubilado que estudió para ser marino mercante y que hizo sus prácticas en un pesquero de los muchos que trabajaban en parejas en Canadá arrastrando una misma red.

«En los años 1956 y 1957 hubo un trasvase de marinos y marineros que tuvieron que irse al extranjero, como pasa hoy en día con mucha gente. La historia se repite. Volví a la pesca y así pasé veinte años. Llegamos a capturar 450 toneladas de bacalao y sin entrar a puerto, regresar», rememora.

«El 'Uralde' también hizo seis meses y pico sin tocar puerto, pero aquello no resultó. La gente ya no andaba bien», le recuerdan José María Abal y Manu Pérez, dos de los que fueron los capitanes más jóvenes de la flota vasca en la zona, con solo 23 años. «En mi primera marea, yendo en el 'Virgen de la Barca', me apresaron por una equivocación. Lloraba porque era un niño y no sabía lo que pasaba. Estaba muy asustado», confiesa Manu Pérez.

El documental

'Arte al agua'

Documental
Se define como un retrato íntimo de los últimos pescadores de Terranova.
Localizaciones
Pasaia, Donostia, Oiartzun, Hondarribia, A Coruña, Vigo, Ría de Arousa...
Estreno
En el festival Zinebi de Bilbao y a partir del día 24, en cines.

Tanto él como Abal fueron testigos directos del declive de una industria que movió millones de las antiguas pesetas y alimentó a miles de familias en España. Su debilitamiento estaba a punto de iniciarse. «No fue algo que ocurriera de la noche a la mañana. Poco a poco fue agotándose. Empezamos a ir a Noruega, volviendo a Terranova en verano. Pero llegó un punto en el que las cuotas de Terranova ya no compensaban. Era una cosa pequeña», declaran.

Sus testimonios saltan al cine

Las vidas de José Mari Benito, José Vila, José Menduiña, Manu Pérez, José María Abal y otros muchos arrantzales han vuelto a cruzarse, aunque lejos de las gélidas aguas de Terranova, para compartir sus vivencias en el documental 'Arte al agua', que reúne el testimonio de los últimos bacaladeros vascos y gallegos que cruzaban el Atlántico en los años 50, 60 y 70. Producido por la productora donostiarra Sincro y dirigido por el holandés Olivier van der Zee, el trabajo se estrenará a partir del día 24, en cines.

Las idas y venidas de la que fuera la tercera flota más grande del mundo se narran en un retrato «íntimo» de sus adversidades y sufrimientos, sueños y aspiraciones. El director del film ha grabado a los «supervivientes» de un capítulo de la historia tan apasionante como desconocido. «Es nuestra última oportunidad para poder escuchar a estos hombres antes de que desaparezcan para siempre», concluye.

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