Condenan a un hombre a un año y diez meses por una agresión sexual cometida en Donostia

El acusado llevó a la víctima en su coche hasta un lugar apartado, donde pretendió mantener relaciones

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Un juzgado de San Sebastián ha condenado a un hombre de nacionalidad argelina por la comisión de un delito de agresión sexual perpetrado en la capital guipuzcoana. Al acusado le ha sido impuesta una pena de un año y diez meses de prisión. Además, el imputado deberá indemnizar con 1.000 euros a la víctima. La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial.

Los hechos que ahora han sido sentenciados por el Juzgado de lo Penal número 5 de Donostia se remontan a diciembre de 2014 cuando víctima y agresor se conocieron a través de las redes sociales. Tras este inicial contacto, ambos llegaron a quedar en «tres o cuatros» ocasiones.

Siete meses después, dada la relación de amistad que les unía, el acusado acompañó a la mujer a los juzgados de San Sebastián, donde debía realizar diversas gestiones burocráticas. Concluidos los trámites, ambos quedaron en ir a comprar unos bocadillos y comer juntos, por lo que se dirigieron en el coche del acusado a Errenteria. No obstante, durante el camino, el varón condujo el vehículo hasta un lugar apartado y detuvo la marcha. Un vez allí, ambos empezaron a hablar y en un momento determinado, el varón trató de besar a la víctima. Ante la negativa de esta, el inculpado descendió del coche y se dirigió hacia el lado del copiloto donde ella se encontraba. A continuación, abrió la puerta, se bajó los pantalones y le quitó también la ropa a la mujer.

El investigado tendrá que indemnizar con 1.000 euros a la víctima, a la que conoció a través de internet

La agarró de los brazos

La resolución judicial detalla que en aquel momento, «con la intención de satisfacer sus deseos lúbricos», el acusado se colocó encima de la mujer. Esta, sin embargo, se opuso a mantener relaciones sexuales, pero ante el rechazo mostrado y «para vencer su negativa», el acusado la agarró fuertemente de los brazos y del cuello, de manera que «sin posibilidad de escapar», «le dejó hacer», se indica en la sentencia. El texto judicial relata que «sometida a su voluntad», el acusado frotó su pene contra el cuerpo de ella hasta que eyaculó.

Durante la vista, la Fiscalía guipuzcoana solicitó tres años de prisión, en tanto que la defensa pidió la absolución.

La resolución judicial considera que en el presente caso se dan todos los requisitos que exige la jurisprudencia para otorgar valor como prueba de cargo fundamental al testimonio de la víctima. En este sentido, considera que sus manifestaciones fueron persistentes, verosímiles y sin contradicciones. Precisa, además, que su declaración es corroborada por «otras pruebas periféricas» y también por otros testimonios de referencia y mensajes de whatsapp. «Lo cierto es que la secuencia de los mensajes constituye un indicio más de la versión contada por la víctimas», se indica en la sentencia.

Aun cuando los hechos se cometieron el 30 de julio, la denuncia no se cursó hasta el 12 de agosto. La víctima explicó que no quería hacerlo por «vergüenza», pero que lo hizo cuando supo que el acusado «iba diciendo de ella cosas que no eran ciertas».

Durante el juicio, el abogado del acusado pidió que se aplicara una atenuante por dilaciones indebidas que ha sido desestimada.

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