Condenados los rumanos que abandonaron el cadáver de un compañero de robo en Albiztur

La víctima falleció tras caer desde 23 metros cuando, con cuatro cómplices, trataba de sustraer cableado en Corrugados. Los restantes miembros de la banda sacaron el cuerpo de la empresa y lo abandonaron en la cuneta de una carretera para no ser identificados

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

Dos personas de nacionalidad rumana, compatriotas de un ladrón que falleció el pasado año tras caer de una altura de más de veinte metros cuando pretendían robar cableado en una empresa de Azpeitia, aceptaron ayer sendas penas de seis meses de prisión y 540 euros de multa. Ambos se reconocieron autores de un delito de robo con fuerza en grado de tentativa y otro de profanación de cadáveres. Los acusados, de 28 y 33 años, junto con otras dos personas cuyo paradero se ignora, abandonaron el cuerpo de su compañero en la cuneta de la carretera en Albiztur.

La sentencia es fruto del acuerdo alcanzado entre la Fiscalía y la defensa de los dos acusados. La conformidad se escenificó ayer ante la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 5 de Donostia. Los dos acusados se mostraron de acuerdo con la petición formulada por la fiscal, de manera que la juez dictó la sentencia 'in voce' e impuso a cada uno una pena de 6 meses de prisión por el robo en grado de tentativa y una multa de 540 euros , a pagar en cómodos plazos de 54. La condena, no obstante quedó en suspenso, a condición de que los acusados no delincan en los próximos dos años.

El cadáver fue localizado a las siete de la mañana del 25 de febrero del pasado año, en el lado derecho de la carretera GI-2634, en sentido a Azpeitia, a escasos seiscientos metros del alto de Bidania. Fue una persona que pasó por el lugar quien alertó de la presencia del cuerpo.

Los acusados aceptaron ayer penas de seis meses de prisión y una multa de 540 euros

En los primeros instantes se barajó la posibilidad de que la muerte fuera producto de un atropello. Incluso al lugar acudieron efectivos de la Unidad de Tráfico de la Ertzaintza. Sin embargo, la posición en la que permanecía el cadáver hacía suponer que había sido depositado expresamente en dicho lugar. En la zona se hallaron incluso pisadas de terceras personas.

Posible atropello

En el escenario se pudo comprobar que el cadáver presentaba diversos traumatismos que podían ser compatibles con un atropello así como con una acción de carácter homicida, aunque por las evidencias halladas ninguna se habría cometido en aquel punto.

El caso, sin embargo, experimentó un giro radical pocas horas después, cuando el personal de seguridad de la empresa Corrugados Azpeitia informase a la Ertzaintza de la presencia de una gran mancha de sangre en la planta que esta factoría tiene en el barrio de Lasao, a las afueras de Azpeitia.

Varios agentes se personaron entonces en las instalaciones y, ante la sospecha de que el fluido corporal hallado pudiera corresponder con el del cadáver encontrado en la cuneta, tomaron algunas muestras que fueron remitidas para que se realizase un análisis de ADN.

Las posteriores averiguaciones llevadas a cabo por la Ertzaintza posibilitaron la detención de los dos acusados, aunque se sabe que el grupo estaba integrado por la víctima y otros cuatro individuos, si bien dos no han podido ser localizados.

Tras los arrestos se supo que los integrantes de la banda se dirigieron a la empresa Corrugados y tras escalar el muro y la valla por la zona sur consiguieron acceder al recinto. A continuación, para apoderarse del cable de cobre del pabellón principal, planearon trepar por un lateral donde había unos pilares metálicos. De esta forma, accedieron a una galería situada bajo la cubierta, donde había una grúa de raíles con unos treinta metros de cable, con un peso de alrededor de 200 kilos de peso.

Sin embargo, los autores no lograron su propósito, ya que, en un momento dado, uno de sus miembros se precipitó al vacío desde una altura de veintitrés metros. El impacto contra el suelo fue brutal y la víctima, de 34 años, falleció de forma inmediata como consecuencia del traumatismo craneal que sufrió y que le produjo «la destrucción de centros vitales encefálicos».

Menosprecio al fallecido

La Fiscalía sostuvo en sus conclusiones que los acusados, «conocedores» de que el compañero se hallaba sin vida, decidieron sacarlo del interior de las instalaciones de la empresa. Lo hicieron para evitar que fuera encontrado por los vigilantes de seguridad y pudieran verse involucrados en la sustracción del cobre, ya que todos ellos eran conocidos «por participar en actuaciones delictivas similares», precisó la fiscal en su escrito acusatorio. De hecho, uno de ellos posee antecedentes penales, ya que fue condenado en 2011 por un delito de robo con fuerza en las cosas a un año de prisión. La pena, al igual que ha sucedido ahora, fue suspendida.

La Fiscalía consideró que los dos acusados, «menospreciando» el cuerpo sin vida de su compañero fallecido, lo arrastraron por el suelo, lo sacaron por una abertura existente en un lateral de la nave y tras meterlo por un hueco de la valla, llegaron al exterior. Seguidamente, lo cargaron en un vehículo y se dirigieron hacia Albiztur. Allí, «sin el debido respeto a la memoria del fallecido», lo abandonaron en la cuneta.

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