Condenado a siete años un donostiarra por agredir sexualmente a una joven

Los hechos sucedieron hace dos años en una localidad costera guipuzcoana que celebraba sus fiestas

JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La Audiencia de Gipuzkoa ha impuesto una condena de siete años de prisión a un joven que el mes pasado fue juzgado en Donostia por un delito de agresión sexual, después de que forzara a una chica. Junto a la pena privativa de libertad, el procesado ha sido sentenciado a respetar medidas de alejamiento por un periodo de diez años. Una vez cumplida la pena de cárcel, el acusado deberá además permanecer otros cinco años en libertad vigilada, según han informado a este periódico fuentes jurídicas. La defensa ha anunciado que recurrirá el fallo ante el Tribunal Supremo por «infracción de ley».

Los hechos, que fueron juzgados el pasado 6 de marzo, se remontan al mes de junio de 2015 y acontecieron en una localidad costera guipuzcoana que por aquellas fechas celebraba sus fiestas. Según la declaración que el acusado prestó ante el tribunal, aquella tarde-noche, a la finalización de su trabajo en el sector de la hostelería en Donostia, se dirigió a la citada población donde se reunió con un grupo de amigos con los que estuvo de fiesta.

El acusado sostuvo en la vista que entre las tres y las cuatro de la madrugada se dirigió a casa de uno de sus amigos, donde bebieron alcohol y consumieron éxtasis. Recordó que al cabo de un rato, los citados amigos abandonaron la vivienda y él se quedó solo con la chica que en aquel momento veía la televisión.

El procesado relató ante el tribunal que se sentó en el mismo sofá en el que permanecía la joven y empezaron a «tontear». El acusado manifestó que en los instantes posteriores, la mujer le cogió de la mano y se dirigieron a una habitación, donde comenzaron a mantener relaciones.

El joven señaló que debido al estado en el que se encontraba no logró una erección, de forma que trató de estimular a la chica mediante tocamientos que le realizó con la mano. El acusado manifestó que en aquella situación escuchó a la joven decir que «parara», que le hacía daño. Relató entonces que al escuchar sus palabras se levantó de la cama y se fue nuevamente a la sala, donde se tumbó en el sofá y se quedó dormido. El acusado explicó que tras lo sucedido, el amigo que le había permitido pernoctar en su casa llegó al lugar y terminó por echarlo del piso.

La declaración del acusado, sin embargo, no ha sido suficiente ni mucho menos para emitir un fallo exculpatorio. A la vista de la condena impuesta, la Audiencia ha dado plena credibilidad a la declaración efectuada por la víctima que en el juicio ofreció una versión opuesta a la del acusado. La testigo indicó que aquella noche, tras quedarse a solas en la casa con el acusado, este comenzó a darle un masaje en los pies. Añadió que la situación no le desagradó. «Estaba a gusto y empezamos a liarnos», detalló en la vista.

«Continuó»

La víctima sostuvo que tras este inicial contacto se dirigieron a la habitación, donde se besaron y desnudaron. No obstante, indicó que, en un momento dado, miró al acusado a la cara y decidió que no quería seguir, «pero el tío continuó», explicó entre sollozos.

Recordó que estando tumbados en la cama, le pidió que parara en el momento en el que comenzó a introducirle los dedos. Explicó que le dolió y le instó a que cesara. «No sé si grité o no, pero lo que sí recuerdo es que le arañé. Intenté quitármelo de encima más de una vez», manifestó entonces.

La mujer no pudo precisar el tiempo que transcurrió en esta situación. «Sé que, de repente, me dio la llorera y entonces se retiró. Me levanté desnuda. La cama estaba llena de sangre. Cogí las sábanas y me fui a la cocina. Estuve allí unas dos horas con la puerta cerrada para que no entrara nadie. No sé lo que hice en aquellos momentos».

La víctima manifestó que pasado un tiempo llegó el amigo de cuyos padres era el piso y que al encontrarle llorando y ver la situación en la que se hallaba le dijo: «Yo no quería».

En el transcurso del juicio, ni denunciante ni denunciado fueron precisos en los detalles. En este sentido, la mujer manifestó que tenía un vacío mental de unos veinte minutos.

El tribunal no ha apreciado la atenuante de ingesta de bebidas alcohólicas y ni la de consumo de sustancias estupefacientes que la defensa alegó en la vista.

La sentencia dictada por la Sección Primera de la Audiencia no es firme y, por lo tanto, es susceptible de ser recurrida ante el Tribunal Supremo. La defensa ha anunciado su decisión de hacerlo al estimar que el tribunal no ha valorado debidamente las pruebas.

En la vista, el ministerio público solicitó ocho años de prisión, en tanto que el abogado defensor solicitó la absolución.

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