Condenado en San Sebastián a 13 años de cárcel por estafar casi medio millón de euros

Condenado en San Sebastián a 13 años de cárcel por estafar casi medio millón de euros

El hernaniarra de 47 años engañó a una víctima en una operación inmobiliaria y a otra le sustrajo los ahorros

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

La Audiencia de Gipuzkoa condena a penas que suman trece a años de prisión a un hernaniarra de 47 años, domiciliado en Errenteria, que se quedó prácticamente con los ahorros de toda la vida de dos personas a las que, mediante engaño, estafó casi medio millón de euros. Así se recoge en un auto con fecha del pasado mes hecho público por la Sección Primera, en el que se acuerda mantener en prisión al acusado. El tribunal le impone siete años de cárcel como autor de un delito de estafa agravada, otros cinco años por robo en casa habitada y un año más como autor de un delito de blanqueo de capitales.

El auto adelanta el fallo de una sentencia que el tribunal dará a conocer en los próximos días. De esta forma, la Audiencia impone prácticamente las mismas penas que durante la vista oral fueron reclamadas por la acusación, representada por el fiscal Juan Colina y las letradas Ana Olazabal y Mari Cruz López Gascón en nombre de los dos perjudicados.

Los hechos se remontan a principios de 2011. El acusado propuso a una de sus víctimas la compra de parte de un local situado en un pabellón industrial, junto al puente de Ergobia, en Astigarraga. Le explicó, según sostuvieron las tres acusaciones, que la adquisición supondría un desembolso de 150.000 euros y que luego ya se encargaría él de hacer las reformas necesarias para habilitarlo como vivienda y poder residir.

Convenció a una de las víctimas para que sacara su dinero del banco, lo dejara en casa y se lo robó

Las acusaciones mantuvieron en sus escritos de conclusiones que el acusado, pese a la propuesta que había realizado, actuó a «sabiendas de que no iba a hacer ninguna reforma en dicho local» y que, por lo tanto, tampoco iba a proporcionarle vivienda alguna. Argumentaron en este sentido que la única intención era «lucrarse con el dinero que iba a recibir de dicha persona».

La víctima aceptó el trato y en fechas posteriores hizo entrega al investigado de diferentes cantidades hasta sumar un total de 214.000 euros. Sin embargo, las semanas corrían y las obras no terminaban de arrancar. El acusado cambió entonces de estrategia. Le dijo que había dos personas interesadas en la compra del pabellón y le ofreció la posibilidad de venderlo y repartirse el dinero. A cambio, le propuso la adquisición de una casa a medias en Oiartzun y dividirla en dos inmuebles.

Para la ejecución de este segundo proyecto, el acusado le pidió otros 64.000 euros aun cuando era consciente de que no iba a cumplir nada de lo que le había propuesto y que lo único que perseguía era lucrarse a costa del perjudicado. La víctima, sin embargo, aceptó y le entregó la suma en dos plazos.

Al final, sin embargo, todo quedó en nada. El acusado no cumplió lo pactado y tampoco entregó ninguna vivienda. De los 214.600 euros que le entregó, sólo le devolvió 18.000.

El segundo de los casos tuvo lugar el mismo año. A finales de 2011 el acusado conoció en Lezo a un hombre con el que entabló amistad. Acudía frecuentemente a su casa y terminó por convencerle de que era arriesgado tener el dinero en el banco. Por ello, le dijo que lo sacara y lo guardara en el domicilio. La víctima, «siguiendo los consejos del acusado, a quien consideraba su amigo», extrajo 247.000 euros que los introdujo en dos cajas de caudales, en un hueco en el armario de su dormitorio.

Un año huido

El acusado no tuvo demasiados problemas en saber dónde estaban. Incluso la víctima consintió que se quedase con una copia de las llaves porque tenía miedo de que pudiera destruir o quemar los billetes durante alguno de los episodios de sonambulismo que creía tener. Con tantas facilidades, el dinero no tardó en desaparecer. Según el fiscal, el procesado sustrajo las llaves del domicilio que la víctima guardaba en una mesilla y se apropió de las dos cajas con 286.000 euros.

Las acusaciones mantuvieron durante el juicio que con las cantidades «ilícitamente obtenidas» y para ocultar su procedencia ilegal, el procesado adquirió fincas en Astigarraga, Hondarribia y Andoain y una motocicleta de 4.000 euros. La Fiscalía solicitó indemnizaciones de 196.600 euros y 286.000 a las víctimas. Durante la vista, el acusado, José Antonio O.E., negó las acusaciones. El investigado se halla en prisión desde el 25 de febrero, tras permanecer un año huido y después de que no comparecer al juicio. La condena puede ser recurrida ante el Supremo.

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