Condenado en Donostia por maltratar y obligar a su novia a mantener relaciones sexuales

Condenado en Donostia por maltratar y obligar a su novia a mantener relaciones sexuales

El acusado ha reconocido los hechos y se ha conformado con la pena de cuatro años y once meses de prisión solicitada por la Fiscalía

Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Seis años, un mes y veintiún días de prisión. Es la pena impuesta este lunes a un joven donostiarra acusado de cinco delitos, uno ellos de agresión sexual, por haberla forzado a mantener relaciones en contra de su voluntad. El procesado mostró su conformidad con la pena solicitada por la Fiscalía Provincial. Lo hizo en el transcurso de la breve vista que se desarrolló en la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa.

Los hechos ahora sentenciados tuvieron lugar entre octubre de 2013 y julio de 2014. Durante este periodo, el acusado ejerció violencia tanto física como psíquica sobre la víctima y lo hizo además de forma habitual. El inculpado acostumbraba a escupirle y a dirigirse a ella con expresiones de carácter despectivo, tales como «puta» o «guarra», a la vez que le acusaba de mantener relaciones con «todos». De la misma manera, le hacía saber que le obligaría a permanecer junto a el hasta que se cansase de ella. «Olvídate de irte con otro mientras a me intereses» y «vas a estar conmigo hasta que yo me olvide de ti», fueron algunas de las expresiones que el acusado le dirigió.

Asimismo profería contra la joven expresiones amenazantes relativas a que acabaría con su vida en caso de que fuese ella quien rompiese la relación. El acusado admitió también haber protagonizado episodios de violencia física, ya fuera mediante agarrones, empujones o arrojándola al suelo.

El control que el acusado ejercía sobre su pareja era absoluto. Lo hacía además de forma autoritaria. Le decía incluso qué ropa tenía que vestir y en ocasiones ni siquiera le dejaba salir del piso. Otras veces , el control lo ejercía mediante reiteradas llamadas telefónicas.

Se le aplican tres atenuantes, por confesión, drogadicción y por haber indemnizado a la víctima

El acusado mantuvo igualmente comportamientos agresivos hacia su novia en plena calle y en presencia de otros amigos. En una ocasión, el procesado la insultó después de que de la víctima saludara a un amigo. «Estás tonteando con otro, guarra», le dijo entonces. Seguidamente cuando ella pretendió marcharse, el procesado la siguió, la agarró del cuello y la tiró al suelo. Desvalida, el acusado agredió a la mujer al tiempo que le insultaba.

Pese a lo sucedido ambos pernoctaron juntos aquel día, si bien a la mañana siguiente ella abandonó la vivienda. Aquel mismo día, la joven recibió una llamada por parte del acusado en la que éste le amenazó con hacerle la vida imposible al tiempo que le hizo saber que le iba a «mandar a un rumano» para agredirla.

Agresiones sexuales

Dentro de esta situación de absoluto control, el acusado le obligó a mantener relaciones sexuales aun cuando ella no las deseaba. Para alcanzar su propósito, el procesado la sujetaba de los brazos con fuerza y la inmovilizaba antes de forzarla sexualmente.

Estos episodios de ataques contra la libertad sexual se produjeron prácticamente cada semana entre los meses de noviembre de 2013 a enero del año siguiente. A partir de entonces, dado el temor que tenia la joven a ser víctima de nuevas agresiones, optó por acceder a dichas relaciones.

El ministerio fiscal solicitaba inicialmente penas que sumaban casi quince años de prisión. Ayer, sin embargo, redujo a seis años tras la aplicación de tres atenuantes: una por confesión, otra por toxicomanía y la última por «reparación» del daño, toda vez que ha indemnizado a la víctima con el pago de una cantidad de 20.000 euros.

El inculpado acostumbraba a escupira la víctima y se dirigía a ella con insultos

A la vista de esta modificación, el acusado aceptó los hechos así como las nuevas penas. El inculpado se confesó responsable de seis ilícitos penales, uno de agresión sexual continuada, otro de violencia de género habitual, un tercero de amenazas leves y dos más de maltrato de obra y lesiones. También se reconoce culpable de una falta de vejaciones leves.

Por el delito continuado de agresión sexual, el acusado ha sido condenado a cuatro años, seis meses y un día de prisión, en tanto que por el de violencia de género le ha sido impuesta una pena de cinco meses y veinte días. Por los restantes delitos deberá cumplir trabajos en beneficio de la comunidad por un periodo de 83 días. También ha sido sentenciado a diversas medidas de alejamiento así como a la prohibición del porte de uso de armas. La sentencia es firme y no será recurrida ante el Tribunal Supremo.

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