Condenado por maltratar a su mujer, a la que vejaba y obligaba a mantener relaciones

El acusado, juzgado en Donostia, dirigía a su esposa constantes expresiones vejatorias y en una ocasión llegó a esparcir una bolsa de basura sobre su cama

JAVIER PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Un juzgado de San Sebastián ha condenado a un hombre a dos años y siete meses de prisión por maltratar a su pareja, a la que agredió e insultó repetidas veces. El acusado, que obligaba a la mujer a mantener relaciones sexuales, llegó a arrojar una bolsa de basura sobre su cama. El inculpado ha sido declarado autor de los delitos de malos tratos, vejaciones y violencia doméstica.

Según la sentencia, dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián, el acusado, que contrajo matrimonio con la víctima en 2008, se dirigía a ella de forma constante con expresiones vejatorias tales como «eres una puta», «das asco», «no vales nada» o «quién te va a querer con esas pintas»; y otras incluso más graves. La resolución, dictada por el magistrado Santiago Romero, precisa que el acusado obligaba a su pareja a mantener relaciones sexuales, «consentidas o no», al tiempo que detalla que era frecuente que tras cualquier discusión terminase escupiéndole en la cara.

La sentencia recoge varios episodios agresivos. Uno de ellos ocurrió el 9 de marzo de 2014 cuando, «al concluir otra de las habituales discusiones», afirma el magistrado, el acusado esparció una bolsa de basura sobre la cama de la mujer mientras le decía que «eso es lo que era para ella».

Agredió también a la hija de la esposa por hacer ruido cuando llegó a casa tras la Nochevieja

aLa sentencia no es firme y puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial de Gipuzkoa

En otra ocasión, al regreso de la mujer a casa después de que hubiese sacado a pasear a los perros, se suscitó «una nueva discusión». En el transcurso de la misma, el varón agarró a la mujer del cuello y comenzó a darle golpes en el pasillo. Seguidamente, a sabiendas de que para la esposa los canes eran «muy importantes» cogió por el cuello a uno de ellos y dirigiéndose a su pareja le manifestó que «si no puedo contigo, me cargaré a los perros», tras lo cual lanzó al animal contra la pared. Como consecuencia de esta última agresión, la mujer sufrió diversos hematomas además de una crisis de ansiedad.

En otra fecha, la del primero de enero de 2013, la víctima del maltrato no fue la esposa sino su hija, fruto de una relación anterior, que en aquellas fechas convivía en el hogar familiar. Según el texto judicial, la hija regresó de pasar la Nochevieja con sus amigos y al dirigirse a la cocina a comer algo hizo ruido, lo que molestó al acusado, que primero le propinó una bofetada en la misma cocina y luego, en su cuarto, le empujó contra la pared. Durante el juicio, el acusado negó los hechos. Rechazó que insultara a su mujer al tiempo que desmintió haberla escupido repetidas veces y que le propinara un bofetón. De igual forma, rechazó que volcara la bolsa de basura sobre su cama.

La víctima, por el contrario, confirmó los hechos que ya habían quedado reflejados en la denuncia que cursó y durante otras declaraciones en la fase de instrucción.

Relato «coherente»

Pese a las versiones contradictorias, el magistrado titular del juzgado considera que «no cabe cuestionar la credibilidad» de la mujer y sostiene que la verosimilitud de su testimonio «resulta de la propia narración de lo acontecido, de la naturalidad y lógica con que precisa las declaraciones», que, en su opinión, «conforman un relato lógico con plena coherencia interna».

La cifra

2 años y siete meses
es la pena impuesta por el titular del Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián. El inculpado ha sido declarado autor de los delitos de malos tratos, vejaciones y violencia doméstica. Una de las veces golpeó a la hija de su mujer, fruto de otra relación anterior.

El titular del juzgado sostiene en este sentido que las declaraciones de la mujer carecen de contradicciones. Afirma que han sido «claras», al tiempo que señala que su narración es «coherente y firme, sin ambigüedades». Y añade que su versión se halla revestida de datos objetivos.

Por todo ello, el juez impone al acusado un año y seis meses de prisión como autor de un delito de malos tratos habituales; una segunda pena de seis meses por otro del maltrato no habitual, además de siete meses y quince días por violencia doméstica. También ha sido sentenciado por vejaciones a seis días de localización permanente.

Asimismo, condena al acusado a pagar una indemnización de 6.000 euros por el daño moral causado y 150 euros más por las lesiones que le produjo. Igualmente le han sido impuestas medidas de alejamiento.

La sentencia no es firme y por lo tanto puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial. En caso de que el tribunal guipuzcoano ratificase el fallo, el acusado se vería obligado a ingresar en prisión, al haber sobrepasado los dos años de condena. Solo si se le redujera por debajo de dicho umbral se le permitiría solicitar la suspensión con la condición de no cometer otro delito.

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