Condenado a 8 años por un intento de asesinato en el barrio donostiarra de Egia

Condenado a 8 años por un intento de asesinato en el barrio donostiarra de Egia

Un hombre se coló en el interior de una vivienda y asestó una cuchillada a un joven cuando acababa de salir de la ducha

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

La Audiencia de Gipuzkoa ha condenado a 8 años de prisión a un varón de nacionalidad colombiana que en 2016 asestó una cuchillada a un joven vecino de Donostia. El inculpado ha sido declarado autor de un delito de asesinato en grado de tentativa. El tribunal sentencia asimismo al investigado a indemnizar con 23.000 euros a la víctima por las secuelas y las lesiones que le causó.

Los hechos tuvieron lugar el 23 de junio, sobre las 10.15 horas, en la calle Aldapabide, en el barrio donostiarra de Egia. La resolución precisa que el encausado, provisto de una pistola de juguete y un cuchillo, esperó toda la noche fuera de la vivienda. Detalla que cuando la novia de la víctima abandonó el inmueble, aprovechó para colarse en el piso. Una vez dentro, se dirigió a la víctima, a quien sorprendió recién salida de la ducha y vestida tan solo con un calzoncillo. La sentencia relata que en aquel instante el acusado golpeó al varón con la pistola en el oído y, sin mediar ninguna pelea entre ambos, le clavó el cuchillo en el abdomen. El agresor, seguidamente, emprendió la huida y se dirigió a un locutorio del barrio de Amara donde fue detenido.

Como consecuencia del ataque, el agredido sufrió una herida en el vientre que le produjo una evisceración de asas del intestino delgado así como una herida en el pabellón auricular derecho. La resolución precisa que la lesión abdominal «le hubiera provocado la muerte de no haber recibido asistencia médica de forma urgente y especializada».

La herida tardó 77 días en curar, cinco de los cuales estuvo hospitalizado y 72 restantes, impedido para sus ocupaciones habituales.

Móvil sin aclarar

El móvil de la agresión es una incógnita, aunque en medios de la acusación pública y en círculos policiales no dudan en señalar que obedecía a un ajuste de cuentas relacionado con el tráfico de drogas.

Durante el juicio, el acusado ofreció una versión que no caló en el tribunal. Afirmó que la mañana de los hechos se dirigió a casa del agredido tras haber permanecido secuestrado dos días en una vivienda de Andoain. Afirmó que sospechó que la víctima estaba involucrada en su cautiverio, ya que, según dijo, había encontrado prendas suyas en el piso en el que estuvo. Añadió que se personó en su casa «con la intención de que me explicase el motivo por el que había permanecido retenido» y sostuvo que mantuvieron una disputa y que actuó en legítima defensa. El tribunal, sin embargo, rechaza esta versión. Lo hace sustentado en las manifestaciones del lesionado, porque han sido en todo momento constantes y por considerar que el lesionado no tenían ningún motivo espúreo para declarar en contra del inculpado, máxime cuando llegó a ser padrino de su boda. Además, la Sala afirma que «existen datos de carácter objetivo» que permiten «acreditar» que el acusado cuando acudió a la vivienda llevaba no solo la pistola de juguete sino también el cuchillo que empleó en la agresión.

La Audiencia considera que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato en grado de tentativa y no de lesiones como sostuvo la defensa del acusado. La sala entiende que concurre la alevosía, dado que el encausado acudió a la vivienda «con un instrumento peligroso como es el cuchillo que portaba» y se aprovechó del «desconcierto de la víctima que no se esperaba dicha intrusión». Concluye, por lo tanto, que el herido, desnudo como estaba, no tuvo oportunidad alguna de defensa.

Se ignora el móvil, pero fuentes policiales creen que se trató de un ajuste de cuentas por droga

El tribunal rechaza la tesis del acusado, que argumentó haber actuado en legítima defensa

La Audiencia, asimismo, rechaza la atenuante de adicción a sustancias estupefacientes que argumentó la defensa. «Al margen del posible consumo de alcohol y drogas por parte del acusado, no existe elemento alguno que demuestre que dicho consumo fuese de tal entidad que determinara su actuación ya que es incompatible la atenuante solicitada con el hecho de haber cometido la agresión con intencionalidad mortal contra una víctima desarmada y en las circunstancias declaradas probadas», concluye la Audiencia.

La víctima ha estado representada en la causa por el letrado Manuel Álvarez Lamelas.

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