Un colectivo difícil de cuantificar

Desde 2016 el servicio guipuzcoano Berdindu ha atendido ocho casos de peticiones de asilo por razones de discriminación sexual

A. S. J. / A. A. SAN SEBASTIÁN.

El servicio público Berdindu de Gipuzkoa, que depende del Departamento de Empleo y Política Social del Gobierno Vasco, ha atendido cuatro casos de peticiones de asilo por motivos de género u orientación sexual en lo que va de año. Son personas procedentes de Sahara, Rumanía, Jamaica y Venezuela. El año pasado el servicio ofrecido por la asociación Gehitu atendió otros cuatro casos, de Mauritania, Brasil (el de Sarah), Marruecos y Venezuela.

Sin embargo, tal y como afirma Jesus Estomba, técnico de Gehitu, «esto no significa que sean todos los casos que existan en nuestro territorio, solo refleja el número de personas con este perfil que han acudido a nosotros en busca de apoyo y asesoramiento».

Así lo reconocen también desde CEAR Euskadi y Cruz Roja, los dos organismos encargados de gestionar las peticiones de asilo con el Gobierno español. «Es muy difícil establecer un registro de este tipo de peticiones, porque algunas personas no argumentan si lo hacen por razones vinculadas a su orientación sexual, y otras que lo hacen por otras razones, puede que también hayan padecido persecución y discriminación por este motivo en sus países de origen», señalan desde Cruz Roja.

El servicio jurídico de CEAR Euskadi cuenta con un registro desde mayo de 2016, y desde entonces ha atendido a 38 personas que alegaban persecución por motivos de orientación sexual en su solicitud de asilo. De ellas 26 eran hombres y 12 mujeres, procedentes de los siguientes países: Argelia, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Colombia, Costa de Marfil, Cuba, Gambia, Guinea Conacry, Honduras, Kazajistán, Libia, Marruecos, Mauritania, Nicaragua, Nigeria, República Democrática del Congo y Venezuela.

Ellos también son refugiados y llaman a las puertas de Europa en busca de protección. La Ley de Asilo reconoció por primera vez en 2009 en España la persecución por motivos de género y orientación sexual como causa de asilo, un reconocimiento formal que se entendió como un paso adelante en los derechos de estas personas. Ahora bien, el reconocimiento no se hace de forma automática, sino que las autoridades exigen ciertas 'pruebas', un término jurídico denominado «circunstancias imperantes en el país de origen», explica la ONG.

Aunque no existen cifras al respecto, las organizaciones sociales reconocen que el proceso de concesión de asilo por parte del Ministerio de Interior ha mejorado, aunque queda mucho por avanzar, precisan. Por ejemplo, con los países considerados «seguros», en los que se ha descriminalizado la homosexualidad, «pero donde todavía carecen de leyes que protegen a las personas LGTB que han sido víctimas de violencia o discriminación». CEAR defiende que esta falta de leyes que garanticen la protección de las víctimas es un hecho «discriminatorio en sí mismo».

LGTBfobia

El informe de CEAR constata además un incremento del 9% de las denuncias por LGTBfobia, una tendencia observada también en la red Eraberean del Gobierno Vasco, que contabilizó el año pasado 49 casos de discriminación por cuestión de origen, etnia u orientación sexual. El doble que en 2015. Euskadi es la cuarta comunidad con más delitos de odio en todo el Estado. Y Gipuzkoa, en concreto, ocupa la sexta posición cuando el origen de esos ataques está relacionado con el racismo y la xenofobia. «La mayoría de consultas que recibimos son por situaciones de insultos y acosos en la calle», afirma el técnico de Gehitu.

La discriminación hacia las personas LGTB sigue siendo un problema que anida en cualquier parte del mundo, pero en demasiadas regiones ser homosexual, lesbiana, transexual o bisexual está penado legalmente. En 75 países la homosexualidad está prohibida, y se castiga con la pena de muerte en lugares como Irán, Arabia Saudí, Yemen, Mauritania, Sudán, Nigeria o Somalia. La ONG CEAR repara además en la especial criminalización contra las personas transexuales, que sufren «una violencia aún más prevalente y terrible». Según los datos aportados en un informe de la entidad, más de 1.700 personas transexuales han sido asesinadas en 62 países entre 2008 y 2014, lo que equivale a un asesinato cada dos días.

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