«Los clientes nos ayudaron a sacar agua del restaurante»

Los trabajos de limpieza en Antzuola seguían ayer por la tarde en Kalebarren para retirar los sedimentos que arrastró el agua./ALBERDI
Los trabajos de limpieza en Antzuola seguían ayer por la tarde en Kalebarren para retirar los sedimentos que arrastró el agua. / ALBERDI

Antzuola y Bergara recuperan el pulso tras los daños causados por el aguacero de la tarde del domingo | Una lengua de agua y lodo que cayó desde la ladera destrozó locales en Antzuola, y en la vecina villa mahonera el río se salió al obstruir árboles y ramas su cauce

JUAN A. MIGURAANTZUOLA.

«Los clientes que estaban comiendo se pusieron a trabajar y conseguimos sacar el agua y el barro que entró por la puerta», recuerda Jokin Rodríguez del restaurante Larrea, uno de los negocios afectados en la zona baja de Antzuola por la riada de agua y lodo que alcanzó el municipio poco después de las cuatro de la tarde del domingo, tras una intensa tromba de agua que dejó daños materiales en la localidad del Alto Deba y en la vecina de Bergara. Algunos de los voluntarios fueron padres y jugadores del equipo cadete de Liga Vasca de la Real Sociedad que acababan de llegar al establecimiento para la comida de fin de campaña tras ganar en Bilbao el Torneo Piru Gainza. «Era una riada que se llevó todo por delante y nos inundó porque hay pendiente hacia el bar», explicaba ayer Rodríguez. Pero hasta llegar a Kalebarren, junto al cauce del río Antzuola, que soportó el aluvión de agua sin desbordar, la lengua dañó otros muchos puntos.

La acumulación de agua en la ladera donde construyen la nueva carretera a Deskarga arrastró cantidad de tierra y elementos de las obras que bajaron desde el campo de fútbol, cruzaron la variante y arrasaron las plantas inferiores del edificio de servicios públicos Torresoroa. Devastó la biblioteca. «Necesita equiparse de nuevo, y habrá que ver cómo se comporta el suelo radiante del auditorio después de mojarse», apuntó el alcalde Beñardo Kortabarria. «El hogar del jubilado, el centro de día y el ambulatorio ya están abiertos gracias al trabajo de limpieza el mismo domingo por la tarde. Los vecinos se han mostrado muy solidarios. Salieron a limpiar con lo que tenían a mano».

Minutos antes se vieron afectados por el agua, entro otros edificios, el caserío Zupide o la carpintería Ameskua, abierta hace año y medio, que sufrió «daños en materiales y maquinaria», según reconocía su propietario. Quedan a la espera de la evaluaciones de los seguros otras muchas bajeras y comercios en la zona de Kalebarren y Eguzki Auzoa, que ayer presentaban un aspecto bastante recuperado después del duro trabajo de limpieza desde el domingo por la tarde.

No hay un balance oficial de daños económicos. «En equipamientos son importantes», decía el alcalde. Hoy se celebrará un pleno para una primera cuantificación en propiedades públicas, a las que habrá que sumar los daños en las propiedades particulares.

Las obras de la autovía

El Ayuntamiento de Antzuola tiene claro que «la culpa de la inundación fue de la intensidad de la tormenta de agua». En apenas una hora y cuarto se recogieron 75 litros por metro, según medía el pluviómetro de un antzuolarra. La Diputación registró 61 litros. La institución foral explicó ayer que se trató de «un fenómeno meteorológico extremo, y muy localizado en esta zona, ante el que no hay previsión ni defensa posible». En Bergara, la tormenta descargó 52 litros. «La culpa es de la tromba pero las obras de la carretera tienen una responsabilidad porque lo que arrastró el agua eran materiales, y se han modificado cursos de regatas», destacó Kortabarria. «De la otra vertiente del valle llegó mucha agua pero no generó estos daños. El agua bajó por sus cauces y terminó en el río que aguantó bien».

«La culpa es de la tromba pero las obras tienen responsabilidad», afirmó el alcalde de Antzuola

«Los daños obedecen a la extraordinaria cantidad de agua caída y no a la obra en sí», afirmó el portavoz foral

La mirada municipal y de la mayoría de los antzuolarras consultados está puesta en la Diputación de Gipuzkoa como adjudicataria de la construcción del tramo Deskarga-Bergara. El portavoz foral, Imanol Lasa, dio su explicación: «La obra ha aumentado el arrastre de materiales, pero los daños obedecen a la extraordinaria cantidad de agua caída desde la parte superior del valle, y no a la obra en sí», por ello, pidió que no se liguen las dos cuestiones, «de forma malintencionada y con el fin de obtener réditos políticos sin base alguna».

Por otro lado, la carretera GI-632 que une Antzuola con Bergara sufrió un desprendimiento a la altura Beheko Errota que obligó a cerrar el vial la tarde y noche del domingo.

Tapón de árboles y ramas

A pocos kilómetros cuenca abajo, el río de Antzuola ocasionó daños en vehículos, garajes, cajas de ascensor y portales en el barrio bergarés de San Antonio. El caudal cargado de troncos y ramas obstruyó los ojos de una gran plataforma de cemento armado sobre el cauce, en el antiguo solar de la textil Movilla, y provocó el desbordamiento. Ocurría poco después de las 16.30 horas.

El río tomó la calle Urteaga y Eskusarte como cauce para desembocar a unos 400 metros en el Deba, y dañó todo lo que encontró a su paso. El enfado entre los residentes era mayúsculo. «Ha ocurrido lo mismo que en 1988, aquello fue aún más fuerte. Siempre se atasca en ese punto con troncos. No hay labor de mantenimiento», se quejaban.

El Ayuntamiento de Bergara recordó ayer que el mantenimiento del cauce corresponde a URA, la Agencia Vasca del Agua. «El río el domingo era capaz de gestionar el agua que había caído pero la ramas y árboles ocasionaron el atasco que desbordó el caudal», manifestó la alcaldesa Elena Lete. «Pedimos a Ur Agentzia el mantenimiento del cauce y otra gestión de la vegetación ribereña por la propia seguridad de los vecinos», a la vez que anunció el inicio de los trámites para la declaración de zona catastrófica.

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