El 'chapuzas' pasa por el banquillo

Aspecto de una de las obras inacabadas del 'chapuzas' que ha estafado a decenas de guipuzcoanos./
Aspecto de una de las obras inacabadas del 'chapuzas' que ha estafado a decenas de guipuzcoanos.

La Fiscalía solicita 2 años y 9 meses por una estafa cometida en Bergara

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN.

El 'chapuzas' de las reformas que presuntamente estafó a decenas de personas en Gipuzkoa y Bizkaia se enfrentó ayer al primer juicio desde que el caso saltó a los medios comunicación, el pasado mes de enero tras su detención por la Guardia Municipal. La vista se celebró en el Juzgado de lo Penal número 2 de Donostia. La Fiscalía le imputa un delito continuado de estafa en Bergara por el que solicitó dos años y nueve meses de prisión. Además, exige que devuelva 3.000 y 6.000 euros a las dos familias perjudicadas.

- «¿Conoce usted al acusado?», preguntó el magistrado a uno de los denunciantes.

- «Vaya si le conozco, demasiado bien», respondió en un tono que denotaba su enfado.

- «Es que él me ha fastidiado la vida», señaló otra persona a la misma pregunta.

Sentado en el banquillo de los acusados, Josué S.J. escuchó los testimonios de dos familias de Bergara que en 2015 le contrataron para que llevara a cabo la reforma de sus respectivos pisos. Ambos explicaron que contactaron con el investigado después de que llegaran a sus manos panfletos de publicidad con sus números de teléfono.

Se juzgaron hechos que tuvieron lugar en 2015 en la reforma de dos viviendas

Los perjudicados indicaron que adelantaron diversas sumas de dinero para la ejecución de las labores, pero que la impericia del personal que llevaba a cabo las obras así como la ineficacia de los mismos, les llevaron a «decirles que ya no vinieran más. La casa la dejaron hecha un desastre. Le comenté al jefe que me devolviera el dinero y que no regresara más», señaló uno de los afectados.

Otro recordó que durante la realización de los trabajos en el piso, los obreros causaron desperfectos en la vivienda de un vecino, cuyos gastos no cubrió.

Petición absolutoria

En la vista, el acusado negó que hubiese estafado a los dos clientes y atribuyó a problemas económicos y de otra índole los contratiempos que fueron surgiendo durante las obras. La fiscal Marta Sánchez Recio tachó de meras excusas las explicaciones del acusado. «Sabía que no podía ejecutar las obras», dijo, al tiempo que destacó que el propósito del mismo no era otro que engañarles «como demuestra que se presentara ante los clientes con identidades distintas».

La defensa del acusado, por su parte, solicitó la absolución. Argumentó que en los dos casos fueron las personas que demandaron su servicio las que pusieron término de manera unilateral y voluntaria a los contratos, una circunstancia que, según dijo, hubiera permitido a su cliente emprender una reclamación contra ellos.

El letrado añadió que su cliente estaba dispuesto a finalizar los trabajos y en este sentido recordó que cuando los perjudicados decidieron prescindir de sus servicios, «aún estaba dentro de los plazos convenidos». El abogado igualmente señaló que su cliente «siempre ha ido con la verdad por delante».

En contexto

Decenas de denuncias

Mientras Josué S. J. afronta ya los primeros procesos judiciales, la Guardia Municipal de Donostia continua trabajando en el caso que permitió destapar el grueso de las estafas y motivó su detención. Los agentes de la Unidad de Investigación de Delitos llevan acumuladas cerca de una veintena de denuncias. Se estima que el importe se aproxima a los 200.000 euros. Fueron precisamente policías de dicha unidad los que pusieron fin a la presunta actividad ilícita de este individuo que vivía entre Portugalete, su localidad natal, y Aizarnazabal.

Josué S.J. tiene una dilatada trayectoria y viene actuando de esta manera desde hace más de dos años. El supuesto estafador distribuía publicidad en buzones, portales y bares y se ofertaba para realizar trabajos de reparaciones en pisos a precios económicos y en poco tiempo. Una vez convenido el presupuesto, el arrestado exigía un adelanto que oscilaba entre el 20 y 30% para la compra de los materiales. Tras recibir la cantidad convenida, enviaba a unos operarios que, sin tener apenas conocimiento de la profesión, daban comienzo a las labores de derribo de aquellas dependencias que habían de reformar. En muchos casos, en cuanto terminaban la primera jornada laboral, los operarios se ausentaban para no regresar más.

El acusado ha dejado un rastro por diferentes localidades de Gipuzkoa. A las estafas ya conocidas en Donostia, Tolosa, Oiartzun, Errenteria, han aflorado las dos de Bergara que fueron juzgadas ayer y otras en Irun. En esta ciudad hay antecedentes desde septiembre de 2016. En uno de ellos, una de las víctimas adelantó casi 15.000 euros en dos pagos. También se sabe que existen perjudicados en varias localidades vizcaínas como Sestao, Durango y Zornotza.

El acusado se encuentra actualmente en libertad con cargos y tiene pendientes varios juicios más. El proceso más importante de todos ellos será el que derive de las diligencias que ha incoado la Guardia Municipal de San Sebastián.

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