El Centro del Cambio Climático de Gipuzkoa tendrá personal y equipamiento en 2018

Oleaje en el Paseo Nuevo. Se estima que el nivel medio del mar ascenderá entre 29 y 49 centímetros para el final de siglo./USOZ
Oleaje en el Paseo Nuevo. Se estima que el nivel medio del mar ascenderá entre 29 y 49 centímetros para el final de siglo. / USOZ

Este instituto será operativo a finales del año con un observatorio y los departamentos de economía circular y transición energética

GAIZKA LASASAN SEBASTIÁN

. Es pretensión de la Diputación de Gipuzkoa que el asunto del cambio climático pase del estadio de la reflexión al de la acción. Ni siquiera vale ya quedarse en la sensibilización. No cuando los discursos se han antojado insuficientes para lograr los objetivos. Por de pronto, los marcados por Europa para 2020 ya no se van a cumplir. Lo reconocen en el Departamento foral de Medio Ambiente. «Hay que actuar», zanjan ya con los objetivos de 2030 como reto.

Hace diez días presentaron 'Gipuzkoa Klima 2050', el anteproyecto de estrategia de lucha contra el cambio climático en Gipuzkoa. Para canalizar muchas de las acciones comprendidas en ese documento e impulsar iniciativas concretas que enfilen el territorio hacia la consecución real de los objetivos nacerá el Centro del Cambio Climático.

Por aquello de ser coherente con su mensaje apremiante, el Gobierno foral acelera los trámites para que el centro esté operativo, con su personal y equipamiento, a finales de 2018. En pocos días espera cerrar su ubicación y su figura jurídica. La primera opción es levantar la sede que concentre los esfuerzos del territorio contra el cambio climático en el terreno donostiarra de Eskuzaitzeta, junto a las plantas de biometanización y valorización de escorias que formarán parte del Complejo Medioambiental de Gipuzkoa, en los altos de Zubieta. En cuanto a su naturaleza, ganan fuerza la fundación o la sociedad pública, en ambos casos con presencia mayoritaria del sector público.

Para los primeros pasos, la Diputación ya cuenta con un capítulo en sus presupuestos de 2018 de 800.000 euros en inversiones de locales, terrenos o equipos, aunque el lanzamiento del proyecto ya tiene comprometida una cantidad mayor, de 2,6 millones para próximos ejercicios. Durante las próximas semanas, un equipo técnico acabará por definir qué variables se van a medir en el centro y, en función de ese estudio, se precisará qué equipamiento y estructura de personal requerirá.

Lo que ya está clara es su organización departamental. El centro o instituto del cambio climático -la documentación de la Diputación maneja ambos términos- estará compuesto por un observatorio, un departamento orientado a la economía circular y una tercera área que se centrará en la transición energética. Probablemente se distribuirán físicamente en tres plantas, aunque el diseño del futuro edificio aún no está definido.

La Diputación asume que no alcanza los objetivos de 2020 y mira ya a los de 2030

La primera opción para ubicar el centro es el terreno de Eskuzaitzeta de los altos de Zubieta

El observatorio se encargará de algo tan esencial como la recogida de datos. Sus mediciones irán enfocadas a «conocer cuánto y dónde nos afectan aquí y ahora las consecuencias del cambio climático», avanzan fuentes del Departamento de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas. Los profesionales que trabajen en este campo tendrán el cometido de «analizar los datos y determinar políticas tanto de mitigación como de adaptación allá donde sean necesarias».

Liderazgo en el reciclaje

Esta sección demandará recursos materiales propios para la captación de indicadores que puedan servir para tomar decisiones, aunque las mismas fuentes reconocen que «tampoco vamos a inventar la rueda porque ya hay equipos instrumentales que funcionan muy bien en diferentes frentes». Citan, por ejemplo, la red de estaciones de aforo y control de calidad de la dirección de Obras Hidráulicas de la propia Diputación, cuyos datos se ofrecen en tiempo real al conjunto de instituciones y personas interesadas. Ahí están asimismo las mediciones de Azti en el entorno marino o el nuevo sistema de vídeo-monitorización de las playas de la Diputación bautizado como Kostasystem. Parte de la misión del observatorio será integrar la información que ya se registra en el territorio.

Un segundo apartado del centro propiciará la interacción de instituciones, organizaciones y empresas que desempeñen una función favorecedora de la economía circular. El instituto servirá de punto de encuentro y ejercerá un liderazgo ante universidades, centros de investigación, consultores o industrias. El clúster del reciclaje, formado hoy en Gipuzkoa por 45 organizaciones, ya constituye una base en este apartado. «Se trata de que aquellas iniciativas empresariales o industriales tengan su centro de I+D, o que el centro pueda albergar una incubadora de empresas o start ups», explican las fuentes consultadas. También este departamento contará con personal específico del instituto, aunque por su naturaleza se podría abrir a «cesión de locales o servicios compartidos para que determinadas investigaciones puedan salir adelante».

El área de economía circular se regirá por dos claves más. La primera, «la búsqueda de ayudas y subvenciones que vienen de Europa». Las instituciones comunitarias destinan importantes cantidades a proyectos que impulsen medidas de sostenibilidad medioambiental y una de las funciones del instituto guipuzcoano será captar fondos que garanticen la viabilidad de proyectos nacidos en el territorio. La segunda clave tiene que ver con el empleo. «La virtud del sector guipuzcoano de economía circular es que no deslocaliza, sino todo lo contrario: localiza y genera empleo local».

La tercera de las patas del centro abordará «la auténtica asignatura pendiente del territorio» que es la transición energética. Las fuentes del Departamento de Medio Ambiente afirman que «tenemos que ser capaces de generar energía y hay que ponerse las pilas porque ya no llegamos al 20% de generación de energía limpia que marca Europa para 2020 pero tenemos que alcanzar el 27% para 2030». La primera labor de este departamento será «elaborar una estrategia» con medidas concretas para avanzar en este frente. Los impulsores de este instituto defienden que «las excusas se han acabado y, por ejemplo, ya no vale decir que no ponemos placas solares por el tiempo cuando lo están haciendo en Alemania».

La estrategia recogida en el documento Gipuzkoa Klima 2050 está siendo objeto durante las últimas semanas de un debate en el seno del propio Gobierno foral y derivará en un decreto foral una vez que se recojan todas las aportaciones pertinentes. Fuentes forales aseguran que «todos los departamentos van a tener su parte de implicación en la lucha contra el cambio climático. Lo que se va a hacer es determinar políticas de ámbito y aplicación general, o lo que es lo mismo, meter la variable medioambiental en todas las políticas».

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