Castells renuncia a la defensa del padre de Julen por discrepancia de criterios

Miguel Castells, de camino a la Audiencia./ARIZMENDI
Miguel Castells, de camino a la Audiencia. / ARIZMENDI

El letrado presentó la semana pasada un escrito ante el Tribunal Superior, dos semanas después de que su cliente iniciase una huelga de hambre en la cárcel de Martutene

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

El abogado y prestigioso penalista Miguel Castells ha renunciado a la defensa de Luis Serrano, condenado por la Audiencia de Gipuzkoa el pasado mes de junio a 19 años prisión por el asesinato de su hijo Julen. La decisión fue notificada la semana pasada al Tribunal Superior de Euskadi, cuya Sala de lo Civil y Penal tendrá que resolver el recurso que el propio Castells interpuso y en el que solicita la absolución de quien hasta ahora había sido su cliente.

El letrado comunicó su cese la semana pasada, según fuentes judiciales. En el escrito que elevó al alto tribunal vasco apeló a una «discrepancia de criterios» con su defendido que ha quebrado la «confianza mutua» entre ambos. No obstante, el abogado no ha especificado en el documento las circunstancias concretas que le han llevado a adoptar dicha medida.

En este sentido, algunas fuentes consultadas no descartan que el letrado haya tomado esta decisión a consecuencia de la huelga de hambre que Luis Serrano inició a primeros de este mes, una medida con la que Castells no estaría de acuerdo, según señalan las citadas fuentes.

Los jueces del alto tribunal vasco han instado a Luis Serrano a que designe otro letrado

La renuncia, que fue presentada la semana pasada, ya ha sido admitida

Luis Serrano permanece sin ingerir alimentos en la cárcel de Martutene desde el pasado día 4, como un acto de protesta al considerar que permanece privado de libertad «injustamente». El padre califica de «gran error judicial» la decisión de los miembros del jurado que le consideraron culpable de la muerte de su hijo.

El Tribunal Superior vasco ha aceptado el desistimiento del letrado y ha instado a Luis Serrano para que nombre a otro abogado. En el caso de que no lo haga se le designará uno de oficio.

Castells se incorporó a la defensa de Luis Serrano cuando la instrucción del caso se encontraba ya avanzada. El letrado que primeramente asumió la defensa del padre de Julen fue Luis Pérez de Ciriza. Fue quien le asistió cuando, tras el hallazgo del cadáver de Julen, el padre se entregó en la comisaría de la Er-tzaintza de Ondarreta después de haber permanecido varios días en paradero desconocido. No obstante, dada la relevancia de los hechos y teniendo en cuenta que la especialidad de Pérez de Ciriza es el Derecho Civil, Castells se incorporó a la dirección letrada a petición del propio Ciriza.

Tomó las riendas del caso

Tras su llegada, Castells tomó las riendas del caso y promovió algunas iniciativas que hasta ese momento no se habían adoptado. Fue él quien formuló el escrito de calificación e introdujo como hipótesis que Julen se clavó el cuchillo cuando pretendía abrir la tapa de una hucha en forma de casco. Posteriormente, en las tres semanas que duró la fase oral del juicio, aun cuando tuvo siempre a su lado a Pérez de Ciriza, el peso de los interrogatorios recayó sobre sus espaldas.

De momento se desconoce si el propio Pérez de Ciriza asumirá la dirección letrada y si estaría dispuesto a defender en audiencia pública el recurso a la condena impuesta al padre en la fecha que el Tribunal Superior de Euskadi lo considere.

El escrito del recurso fue presentado por Miguel Castells después del verano y en el mismo esgrime siete motivos en los que sustenta la petición de que sea revocada la sentencia que condenó a Luis Serrano a 19 años de cárcel y en su lugar se dicte otra absolutoria. La Fiscalía y el abogado Iñigo Iruin, de la acusación particular, se oponen y reclaman la confirmación del fallo de la Audiencia de Gipuzkoa.

El abogado que sea designado no solo deberá asumir la defensa en el recurso ante el Tribunal Superior del País Vasco, sino también la más que presumible casación ante el Supremo. Porque si en algo coinciden las partes es que el fallo que emitan los jueces en Bilbao no será el último. En el hipotético caso de que el recurso prosperase, serán la Fiscalía y la acusación particular que ejerce la madre de Julen, las que apelarán al alto tribunal del Estado. En caso contrario, será la representación del padre quien lo haga.

La renuncia de Miguel Castells deja al padre de Julen en una posición un tanto delicada. Nadie como Castells conoce el caso y nadie tampoco puede defenderle como él. El veterano abogado ha mostrado en varias ocasiones su «convencimiento pleno» de que su cliente es «inocente». Lo hizo el mismo día en el que el jurado le declaró culpable del asesinato. «Ha habido errores judiciales en la historia del derecho y este es un error judicial» dijo el pasado 27 de junio.

Julen Serrano, de 13 años, fue hallado sin vida el mediodía del 1 de diciembre de 2011 en una vivienda del barrio de Ondarreta en la que la familia había residido. El inmueble permanecía vacío desde que los progenitores, el acusado Luis Serrano y su esposa, Itziar Loinaz, iniciasen unas semanas antes el proceso de divorcio. Tras la separación, el menor fallecido vivía con los abuelos maternos y los otros tres hermanos más jóvenes con la madre.

Tras el hallazgo del cadáver y ante las evidencias encontradas en el escenario, la Ertzaintza centró la investigación en localizar al padre que había desaparecido sin dejar rastro. Tras permanecer una semana en distintos parajes del monte Igeldo, Luis Serrano regresó a casa de su madre y esa misma noche fue detenido. No obstante, a las pocas horas quedó en libertad, pues los primeros indicios apuntaban a que la muerte del menor pudiera ser de carácter suicida.

La instrucción del caso, no obstante, dio lugar a que se incoara un procedimiento de jurado en el que las acusaciones fiscal, representada por Jorge Bermúdez, y particular, con el abogado Iñigo Iruin, terminaron por imputar al progenitor un delito de asesinato por el que solicitaron 18 y 20 años de prisión, respectivamente. Ambos concluyeron que el acusado acabó con la vida de su hijo en venganza hacia la madre por su deseo de poner fin a la relación matrimonial.

El equipo jurídico de Luis Serrano, por su parte defendió la inocencia del padre y sostuvo que la muerte del menor fue accidental. En este sentido argumentó que Julen se clavó el cuchillo cuando trataba de abrir una hucha de cerámica, en forma de casco de moto, que había en la casa, a la que padre e hijo habían ido juntos el día de autos antes de que el menor acudiera a la ikastola. Aquella mañana, Luis esperó a Julen y ambos se dirigieron al piso. Los letrados defensores, no obstante, tampoco descartaron que la muerte fuese de carácter suicida.

Tras la celebración de la vista oral, que se prolongó casi un mes, el jurado consideró al padre culpable de asesinato. Dos semanas después de que se conociera el veredicto, el magistrado presidente del proceso, Augusto Maeso, dictó la sentencia: 19 años de prisión y la obligación de indemnizar a su exesposa con 200.000 euros y con otros 38.000 a cada uno de sus otros tres hijos, todos menores edad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos