Las carreteras recuperan lentamente la normalidad tras las intensas lluvias

Los trabajos de la variante de Eskoriatza dejaron al descubierto un gran socavón. / Vídeo: Joxebi Ramos / Foto: DFG

La variante de Eskoriatza se mantendrá cerrada dos semanas por un hundimiento, y en Domostia el paseo de Errondo seguirá cortado

J. PEÑALBA SAN SEBASTIÁN

Las cicatrices que ha dejado el temporal de lluvias siguen aún visibles en Gipuzkoa. No queda carretera en el territorio que en las últimas horas no haya sufrido un corrimiento de piedras o tierra. Los más de cien litros caídos desde el miércoles estuvieron en el origen de los numerosos deslizamientos que a su vez generaron importantes complicaciones en la red viaria del territorio.

Veinticuatro horas después, Gipuzkoa ha recuperado la normalidad, pero solo en parte. Varios tramos de vía permanecían ayer cerrado bien de manera parcial o total. La situación más compleja se localizaba en Eskoriatza, donde la lluvia provocó un gran socavón en la GI-627, lo que obligó a la Diputación a cerrar completamente el tráfico por la variante de dicha localidad durante dos semanas.

A primera hora de ayer, la diputada de Infraestructuras viarias, Aintzane Oiarbide, se desplazó a Eskoriatza, donde mantuvo una reunión con el alcalde de la localidad, José Ramón Zubizarreta. En el encuentro estuvieron también presentes un responsable de la Ertzaintza así como varios técnicos.

En la «mesa de crisis» se sopesó inicialmente la posibilidad de cerrar el acceso solo a los vehículos pesado, si bien ante las dimensiones del hundimiento, la inestabilidad del terreno y el riesgo que podía entrañar también a los automovilistas, se decidió cerrar la variante a todo tránsito. Fuentes de la Diputación indicaron que las obras de sostenimiento de la carretera tendrán una duración aproximada de dos semanas. La medida supone un grave contratiempo no solo para los vecinos de Eskoriatza, sino también para los Leintz-Gatzaga y Arrasate, que a partir de ahora se verán obligados a circular por el casco urbano, donde se dará paso alternativo.

El resto del tráfico que habitualmente utilizaba esta variante en su ruta, ya fuera desde Vitoria o Arrasate, se verá en la necesidad de circular por la AP-1.

En Donostia, por su parte, ayer seguía cerrado el paseo de Errondo, donde un corrimiento de tierra que a su vez arrastró varios árboles mantenía sepultada parte de la carretera de acceso al barrio. Desde la concejalía de Vías Públicas que dirige Miguel Ángel Díez indicaron que el paso desde la parte de Amara se mantendrá cerrado por lo menos hasta el lunes, ya que las inspecciones que se llevaron a cabo en el transcurso de la jornada de ayer permitieron comprobar que aun se producían deslizamientos en la ladera, por la que además todavía fluía agua.

Se espera que la semana próxima entre a trabajar una máquina retroexcavadora que iniciará las labores de retirada de la tierra y la vegetación.

Las restantes carreteras de Gipuzkoa que el jueves soportaron cortes de tráfico por desprendimientos, entre ellas la N-1, fueron recuperando su pulso normal, si bien la circulación por la N-634 a su paso por uno de los túneles existentes entre Getaria y Zarautz se mantenía regulado mediante un semáforo.

Desembalse del Añarbe

También la normalidad se fue imponiendo en las cuencas fluviales tras los desbordamientos registrados en las jornadas anteriores. El nivel de los ríos no obstante todavía se mantenía en cotas elevadas. La presa del Añarbe levantó a las 15.00 horas las compuertas del aliviadero a su posición natural y comenzó a reducir el caudal de desembalse a 23 metros cúbicos por segundo, lo que permitió que el Urumea en Ereñozu abandonase el nivel amarillo para pasar al verde.

Aguas del Añarbe había realizado previamente a un vaciado controlado de la presa que fue en aumento a medida que lo iba permitiendo el nivel del río. El desembalse comenzó el jueves a las 15.15 horas con un caudal de 7 metros cúbicos, si bien a las 9.45 horas de ayer aumentó a 56. Como consecuencia de estas maniobras, a la una menos cuatro de la tarde, la cota del embalse había descendido hasta el aliviadero.

Finalmente, Aguas del Añarbe apuntó que el desembalse en la presa continuaría durante todo el fin de semana al objeto de crear nuevamente un resguardo preventivo suficiente de cara a las próximas eventuales precipitaciones.

La presa lleva recogidos en lo que va de mes 247 litros de lluvia, de los 119 se midieron el jueves. El promedio del mes de abril es de 191 litros, de forma que ha llovido un 30% por encima de lo previsto.

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