A la cárcel por dar plantón a la Audiencia

Un hombre que en mayo de 2017 no acudió a un juicio en Donostia fue detenido el domingo en Hernani

A la cárcel por dar plantón a la Audiencia
Javier Peñalba
JAVIER PEÑALBASan Sebastián

Llevaba casi un año huido de la Justicia, aunque él asegura que nunca se había fugado. «Pero si he andado siempre por aquí, no me he marchado», dice. «En todo este tiempo me he encontrado muchas veces con la Ertzaintza y no he tenido problema alguno», añade. Sea cierto o no lo que dice, el caso es que en mayo del pasado año José Antonio O.E. dio un buen plantón a la Audiencia de Gipuzkoa y no compareció al juicio en el que debía responder por tres delitos: estafa, robo con fuerza en casa habitada y blanqueo de capitales. Sobre su persona pendía una petición de condena de trece años de cárcel.

Su situación de anonimato, sin embargo, finalizó el domingo pasado en Hernani, donde agentes de la Ertzaintza procedieron a detenerle en cumplimiento de una reclamación judicial. Ayer, el acusado fue trasladado a la Audiencia de Gipuzkoa donde tuvo lugar una vista para decidir sobre su futuro procesal. La Fiscalía y la abogada que representa a una de las dos víctimas, de las que se apropió de casi medio millón de euros, pidieron su ingreso en la cárcel. El letrado que defiende al acusado reclamó la libertad provisional.

En la vistilla, celebrada ante la Sección Primera, el fiscal Javier Larraya solicitó el traslado del acusado a la cárcel para garantizar su presencia el día el juicio. Recordó que dada la gravedad de la pena que se solicita existe un alto riesgo de que nuevamente vaya a eludir la acción de la justicia. En términos similares se expresó la letrada de la acusación Mari Cruz López Gascón quien, además, recordó que el investigado no solo no se presentó el día del juicio, sino que tampoco lo hizo el día señalado para la vista preliminar.

El acusado manifestó que no recibió citación alguna para que acudiera al juicio y su abogado, Luis María Antoñana, rechazó que tuviera ánimo de eludir la acción de la justicia. Atribuyó la «desatención» de su cliente a las reclamaciones judiciales a su «vida bohemia» y «desordenada que lleva».

Al final, la última palabra fue de la Audiencia que, después de sopesar los argumentos de ambas partes, acordó el ingreso del detenido en prisión.

Hasta el juicio

El acusado, por lo tanto, permanecerá en la cárcel hasta el día del juicio. Solo entonces podrá mirar de frente a las dos personas que le denunciaron. Los hechos que son objeto de este proceso se remontan a principios de 2011. El acusado propuso a una de sus víctimas la compra de parte de un local situado en un pabellón industrial en Astigarraga. Le explicó, según la Fiscalía, que la adquisición supondría un desembolso de 150.000 euros y que luego ya se encargaría él de hacer las reformas necesarias para habilitarlo como vivienda y poder residir.

El ministerio público indica que pese a la propuesta que había realizado, actuó a «sabiendas de que no iba a hacer ninguna reforma en dicho local» y que, por lo tanto, tampoco iba a proporcionarle vivienda alguna. Sostiene en este sentido la acusación pública que su única intención era «lucrarse con el dinero que iba a recibir de dicha persona».

La víctima aceptó el trato y en fechas posteriores hizo entrega al investigado de diferentes cantidades hasta sumar un total de 214.000 euros más otros 64.000 euros. Sin embargo, todo lo prometido se quedó n nada y solo le devolvió 18.000.

El segundo de los casos tuvo lugar el mismo año. A finales de 2011 el acusado conoció en Lezo a un hombre con el que entabló amistad. El acusado acudía frecuentemente a su casa y terminó por convencerle de que era arriesgado tener el dinero en el banco. Por ello, le dijo que lo sacara y lo guardara en el domicilio. La víctima, «siguiendo los consejos del acusado, a quien consideraba su amigo», extrajo 247.000 euros que los introdujo en dos cajas de caudales, en un hueco que había en el armario de su dormitorio.

El acusado no tuvo demasiados problemas en saber dónde estaban dichas cajas. Incluso la víctima permitió que se quedase con una copia de las llaves porque tenía miedo de que pudiera destruir o quemar los billetes durante alguno de los episodios de sonambulismo que creía tener. Con tantas facilidades, el dinero no tardó en desaparecer.

Según el fiscal, el procesado sustrajo las llaves del domicilio que la víctima guardaba en una mesilla de la entrada y se apropió de las dos cajas de caudales que contenían 286.000 euros. El ministerio público asegura que con las cantidades «ilícitamente obtenidas» y para ocultar su procedencia ilegal, el procesado adquirió fincas en Astigarraga, Hondarribia, Andoain así como una motocicleta por la que pagó 4.000 euros.

La fecha del nuevo juicio se conocerá en breve.

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