El caos de Etzegarate apremia a las instituciones a reforzar la coordinación

La nevada provocó un caos circulatorio en la A-15 y en la N-1, en Etzegarate, dos de las principales vías de comunicación de Gipuzkoa. / JOSE MARI LÓPEZ

Diputación de Gipuzkoa, Ertzaintza y Gobierno Vasco se reunirán próximamente para analizar lo sucedido el fin de semana y revisar los protocolos de información a los conductores

JAVIER PEÑALBA

Falta de medios, error en el pronóstico meteorológico, inadecuada gestión del temporal, escasez de recursos humanos, imprudencia de los usuarios de la carretera... ¿Qué circunstancias se dieron para que la copiosa nevada que el fin de semana cayó sobre Gipuzkoa colapsara dos de las principales arterias de comunicación y dejara tiradas en la cuneta a centenares de personas? Seguro que no fue una sola la causa que desencadenó el caos. Probablemente, concurrieron varios factores más. Precisamente, el atasco vivido será objeto de análisis en una reunión que próximamente mantendrán la Diputación, la Ertzainza y el Gobierno Vasco. El objetivo no es otro que el de evitar situaciones como la del fin de semana.

Nadie desde luego podrá escudarse en que las adversas condiciones meteorológicas no habían sido debidamente anunciadas. Las agencias del meteorología tanto vasca como estatal -Euskalmet y Aemet- activaron en las horas previas a la llegada del temporal dos alertas, ambas del nivel naranja, una por intensas precipitaciones y otra por riesgo de nevadas.

El vaticinio fue acertado en lo sustancial. El sábado no dejó de llover. Lo hizo a lo largo de todo el día. En el observatorio del monte Igeldo se totalizaron 72 litros, por 61 en Hondarribia. En la costa, aun cuando de manera esporádica cayeron algunos copos, como sucedió en Igeldo, las precipitaciones fueron en forma líquida.

«¿Compensa tener un quitanieves por cada cincuenta habitantes por una o dos nevadas al año?» diputación

La situación, sin embargo, fue otra bien diferente en el interior. La precipitación fue de nieve, no solo en alturas superiores a 600 metros, sino también por debajo de dicha cota. «Puede que el pronóstico no fuera todo lo preciso en cuanto a la cantidad de nieve que cayó en alturas bajas, pero recordemos que los problemas de tráfico no se produjeron en dichas cotas, sino en los puertos de Etzegarate y en la A-15. Y en esos puntos la predicción no pudo ser más certera. Se dijo que la nevada a 600 metros sería generalizada y copiosa y así sucedió», afirma Margarita Martín, delegada en el País Vasco de la Agencia Estatal de Meteorología.

Euskalmet por su parte, sostiene que la previsión de la cota de nieve a partir de los 500-700 metros fue insuficiente y los avisos emitidos el sábado al mediodía en los que se rectificaban dicha cota «llegaron tarde para que la ciudadanía, a la vista de lo acontecido después», pudiera adopta medidas preventivas. «Esto afectó principalmente a Gipuzkoa donde las precipitaciones previstas de lluvia se convirtieron en nieve», aseguran.

«Se pronosticó que la nevada a 600 metros sería generalizada y copiosa y así sucedió» aemet

Del mismo modo, desde el Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco indican que «la intensidad de las precipitaciones en forma de nieve impidieron que los servicios de quitanieves pudieran mantener transitables los tramos de carretera afectados.

Con estos mimbres y aun cuando se adoptaron otras medidas, como la intensificación de los servicios cargo de la Unidad de Tráfico de Gipuzkoa para evacuar a los vehículos atascados, y el envío de grúas de gran tonelaje, el colapso resultó inevitable. Y no tardó en llegar. Lo hizo a primera hora de la tarde del mismo sábado tras quedar cruzados varios vehículos, tanto en la Autovía de Navarra como en Etzegarate. A partir de ahí imperó el caos en dichas vías, una situación que se mantuvo durante las siguientes once horas.

Previsiones superadas

Dos días después del colapso de tráfico, la Diputación atribuye lo sucedido a varios factores, entre ellos a la excepcionalidad de la nevada que, según precisa, «superó todas las previsiones y pronósticos y fue mucho peor de lo esperado. Es un factor externo que no se puede controlar», aseguró ayer la institución foral. «En Gipuzkoa no es habitual que nieve así», añade.

Sostiene que procedió al despliegue de «todos los medios a su alcance», al tiempo que remarca que «los trabajadores forales han trabajado a destajo». Recuerda la Diputación que el dispositivo estuvo compuesto por 28 quitanieves, repartidos entre Goierri y Etzegarate (12), la red local (7), la zona de Urola (5), Debagoiena (2) y la A-15 (2). Dispuso asimismo de los 38 silos de sal, además que un nuevo equipo que duplica la capacidad de carga de los camiones. En total, cifra en 90 las personas que tomaron parte en el operativo, incluidos los efectivos de la DYA y Cruz Roja.

«La intensidad de las precipitaciones impidió mantener transitables los tramos» seguridad

La institución foral, aun cuando reconoce que hay que estar preparados para hacer frente a fenómenos como el vivido, rechaza las acusaciones de quienes en las últimas horas han atribuido lo acontecido a la falta de medios. «Habría que preguntarles si compensa tener un quitanieves por cada cincuenta habitantes en un territorio en el que nieva una o dos veces al año. Y también de dónde recortarían para costear eso. En cualquier caso, no creemos que esta situación se haya dado por una falta de medios», sostiene.

Junto a la adversidad meteorológica, la Diputación culpa al cruce de dos camiones que bloquearon tanto la A-15 como Etzegarate. Añade al respecto que hay «muchos camiones» que «no hacen caso al aviso de circular dejando libre el carril izquierdo». Pese a estas consideraciones , la Diputación cree que lo oportuno es «analizar lo sucedido», sin «generar alarmismo». Y sostiene: «hay que dar a esta cuestión la dimensión que tiene como algo puntual».

La A-15, ayer totalmente abierta en Berastegi.
La A-15, ayer totalmente abierta en Berastegi. / LOBO ALTUNA

Reunión con la Ertzaintza

La institución foral admite que la toma de decisiones, la coordinación interinstitucional y la comunicación de los avisos son mejorables, más todavía cuando «hay más medios informativos que nunca». Recuerda que existió una alternativa válida para algunos casos como la AP-1, que permaneció limpia.

Anuncia que las deficiencias que hayan podido quedar al descubierto durante el pasado temporal serán trasladadas a la próxima reunión que responsables forales de los departamentos de Infraestructuras Viarias y Movilidad mantendrán con mandos de la Ertzaintza y técnicos del departamento de Tráfico del Gobierno Vasco. Estos encuentros se celebran cada mes y en los mismos se analizan aspectos relativos a la gestión de las carreteras. «En la próxima reunión pondremos sobre la mesa el análisis de lo sucedido».

La diputada de Infraestructuras Viarias, Aintzane Oiarbide, también ha solicitado comparecer voluntariamente en las Juntas Generales para dar cuenta de lo acontecido.

Concienciación

La Diputación no deja pasar la ocasión para lanzar también un dardo a los usuarios de la carretera y apela a la responsabilidad de cada uno para que hechos como el vivido no se repitan. «¿Cuántos de nosotros tenemos cadenas y sabemos ponerlas, o neumáticos de nieve? ¿Cuántos hacemos caso de las recomendaciones? -llevar mantas, depósito lleno…). ¿Cuántos decidimos hacer caso omiso a la recomendación de no viajar salvo extrema necesidad?», inquiere la Diputación.

«Ante fenómenos climatológicos tan adversos, hace falta concienciación pero también mayor sentido común. Lo estamos viendo en otros fenómenos como el de los oleajes. Conviene siempre extremar las precauciones. Y además del derecho a la información, que es incuestionable, es también deber de cada uno de nosotros informarse ante una situación así antes de coger el coche y planificar nuestra ruta. Hay que adaptarse a las circunstancias», concluye la Diputación.

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