La cantera vasca interroga al Nobel

Estudiantes y profesores participantes en el Encuentro junto a Benito, Etxenike, Nieto, Hernández, Fert e Ignacio Zuzuarregui, director de Eureka!./USOZ
Estudiantes y profesores participantes en el Encuentro junto a Benito, Etxenike, Nieto, Hernández, Fert e Ignacio Zuzuarregui, director de Eureka!. / USOZ

Más de 300 estudiantes disfrutan en Donostia de un coloquio con el científico Albert Fert. «Yo de pequeño quería ser artista para desarrollar la creatividad, y la ciencia me lo ha permitido», les animó el prestigioso investigador a los alumnos

AMALIA IBARGUTXISAN SEBASTIÁN.

Porque una imagen vale más que mil palabras, los jóvenes estudiantes que acudieron ayer al encuentro con científicos organizado por el Donostia International Physics Center (DIPC) no quisieron perderse la oportunidad de hacerse un 'selfie' con un ídolo del calibre de Albert Fert, Premio Nobel de Física, en cuanto tuvieron un descanso, dentro del encuentro científico organizado en el Museo de la Ciencia Eureka! de Donostia.

Junto a él, acudieron a la jornada de divulgación científico-tecnológica la científica del CERN Pilar Hernández y la prestigiosa bióloga molecular Ángela Nieto. Fueron las encargadas de responder a las preguntas planteadas por los 310 estudiantes y profesores que acudieron al encuentro, desde 61 centros de enseñanza de todo el País Vasco. A la que fue la novena edición de estos encuentros, acudieron también la consejera de Educación del Gobierno Vasco, Cristina Uriarte; el Director de Telefónica Euskadi, Javier Benito, y Carlos Ruiz, Director de Kutxa Fundazioa. Por otro lado, el encargado de moderar el diálogo fue Pedro Miguel Etxenike, catedrático de la UPV/EHU y presidente del DIPC.

Cada centro de estudios participante había preparado tres preguntas previamente, de las cuales alrededor de una docena fueron respondidas durante el encuentro. Tres fueron seleccionadas como las mejores, y premiadas por Telefónica. La primera, por «ingeniosa», la formulada por Ohier Goikoetxea Corzo, del IES Bidebieta de Donostia, que se planteaba si, partiendo del hecho de que la destrucción de la materia y la antimateria genera cantidades ingentes de energía, se podría terminar utilizando para fines energéticos útiles del futuro. A lo que le respondió Hernández que, «a pesar del buen planteamiento de la pregunta», que debido a «la poca cantidad de antimateria existente, su utilización como fuente de energía es difícil».

«La ciencia es colectiva. Empiezas una investigación, pero nunca se termina del todo, otros deben seguirla»

Tres preguntas fueron seleccionadas y premiadas por ser las más ingeniosas, creativas y originales

Las otras dos preguntas premiadas fueron la de Aitor Aizpitarte Goiburu del Instituto Koldo Mitxelena BHI de Errenteria, por la «original» pregunta 'Si supiesen que sería correctamente respondida, ¿qué pregunta les gustaría hacer?'; y la de Iñaki Lasa, alumno del centro donostiarra Summa Aldapeta, por la «ambiciosa» pregunta 'Si en el desarrollo embrionario se puede alterar la expresión de los genes siendo sometidos a un tratamiento de sustancias que los bloquean para que no sean células viajeras, ¿por qué en el cáncer no se puede hacer este proceso para que no vuelvan a activarse estas células viajeras que acaban dañando nuestro cuerpo y formando tumores secundarios?'.

Mujeres que hacen ciencia

El debate científico estuvo servido, y se alargó hasta la hora de comer. También hubo tiempo para chistes, anécdotas y para las experiencias propias de los ponentes. No pudo faltar, entre otras, una reflexión sobre la situación de la mujer en la ciencia y la tecnología. La perspectiva aportada por Pilar Hernández y Ángela Nieto era, básicamente, la misma. Sus experiencias, también, similares, aunque cada una de ellas se decantara por subrayar diferentes rasgos o situaciones por las que han pasado como mujeres que hacen ciencia.

«Mi objetivo en este encuentro no es convenceros de que hagáis ciencia, sino que conozcáis a la gente que la hace. Yo me recuerdo queriendo ser científica desde muy pequeña, aunque en mi familia no existiera esa tradición. Esto pasó, estoy segura, gracias a que tuve referentes. En particular, recuerdo a una profesora sin la que no me hubiera decantado por la biología molecular, a la que me dedico actualmente», compartió Nieto.

Pilar Hernández, por su parte, quiso hacer hincapié en la «baja» representación de la mujer en los puestos directivos del sector. «Si bien es verdad que a las facultades sí entramos, apenas hay mujeres en puestos directivos. No hay motivos para excluirnos de la ciencia, pero nos enfrentamos a realidades diferentes, que hacen que muchas veces tiremos la toalla. Si no tenemos un núcleo cercano de familiares, amigos o una pareja que nos apoye, los sacrificios son inasumibles». Y terminó con un consejo: «Rodearos siempre de gente que os cuide y anime».

El físico que quería ser artista

Albert Fert supo acaparar la atención de los jóvenes más allá del reconocimiento que supone ser presentado como ganador del Nobel de Física, centrándose en el lado creativo de la ciencia. Explicó cómo de pequeño «quería ser artista» para poder desarrollar su creatividad. «Yo pensaba que solo podía ser creativo dibujando o escribiendo, pero la ciencia ofrece tantas oportunidades como cualquier otra rama del conocimiento. Es la solución a muchos problemas como el calentamiento global o la falta de recursos energéticos, y es algo colectivo. Un trabajo que empiezas pero no zanjas del todo. Empiezas una investigación, pero nunca se termina del todo. Es un ir abriendo puertas y esperar el relevo generacional, que un día serán ellos», finalizaba.

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