Todas para una, y una contra el cáncer de mama

Las luchadoras contra el cáncer de mama Garbiñe Pérez, Teresa Sauceda, Edurne Blanco, Ana Holke, Izaskun Fernández y María José Etxeberria posan frente a la sede de Biodonostia. / MIKEL FRAILE

Garbiñe, Teresa, Edurne, Ana, Izaskun, María José... Todas son luchadoras. «Nunca llegué a pensar que pudiese ser un ejemplo para nadie», confiesan

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Garbiñe Pérez no es una mujer de «lágrima fácil». De hecho no lloró cuando le diagnosticaron un cáncer de mama triple negativo. «Uno de los más agresivos que hay», según reconoce esta camarera de Altza a la que no le gusta nada autocompadecerse. «Tampoco lloré cuando se lo tuve que contar a mi familia», confiesa. Lo hizo de la manera más natural posible, sin sensiblerías. Una vez pasado el mal trago inicial, empezó el tratamiento. Todo iba relativamente bien. Estaba centrada en ir quemando etapas. Revisión, radioterapia, y lo que fuera tocando. «Pero hay un momento, cuando acabas el tratamiento, en que te quedas en stand-by».

Ahí comienzan los problemas. «Tienes más tiempo para pensar y empiezas a darle vueltas a las cosas». Hasta la persona más dura, en casos así, derrama alguna lágrima. «A mí nunca me había hecho falta psicólogo», confiesa Garbiñe, «pero tenía la necesidad de expresar lo que sentía». Una amiga le recomendó acudir a Katxalin, la Asociación de Mujeres de Cáncer de Mama y Ginecológico de Gipuzkoa, que ella «no conocía».

Esta asociación ofrece a las afectadas varias actividades como gimnasia, yoga, pilates, o costura. Ofrece también atención psicológica para quienes la necesiten y, sobre todo, «es un soporte muy importante» para estas mujeres porque «escuchas la experiencia de unas y otras», y a la vez, «tú también puedes expresar cómo te sientes ante gente que está pasando una situación similar a la tuya».

«Hay un momento, cuando acabas el tratamiento, que te quedas en 'stand-by'», confiesa Garbiñe Pérez

«No tenía ni idea de todo lo que ofrece Katxalin pero te sientes muy arropada», dice María José Etxeberria

«Cuando me dijeron que fuera buscando peluca eché la primera lágrima», reconoce Ana Holke

Además de esto, Katxalin organiza cada año la carrera y marcha solidaria, que se celebrará el próximo domingo en Donostia y que este año constará de 5 kilómetros. «El primer año que me diagnosticaron el cáncer participé como voluntaria», abunda Garbiñe, «y el segundo estaba en plena quimio, así que la hice andando». Mientras ella realizaba la marcha enfundada en la camiseta rosa contra el cáncer de mama sus amigos le estaban preparando una pequeña sorpresa en una sociedad de su barrio. «Llegué y me recibieron con la canción 'Mi héroe', de Antonio Orozco, y una pancarta que decía: 'Eres nuestro ejemplo'. Estaban todos mis amigos, mi marido y mis hijos». En ese momento, esta mujer de carácter rompió a llorar como una magdalena.

«Nunca había llegado a pensar que pudiese ser un ejemplo para nadie y no me considero como tal. Aunque pueda parecer dura tengo mis miedos, sobre todo por mis hijos, pero intento darles la vuelta y tirar para adelante», reconoce esta altzatarra que no está dispuesta a dejarse ganar la partida por el cáncer. «Al mes de estar recuperada volví a recaer. Fue un bajón, pero me volví a levantar. Volví a Katxalin porque el mejor medicamento que necesitaba era el cariño».

A quirófano en Santo Tomás

A María José Etxeberria le detectaron cáncer de mama hace dos años. Mientras Donostia disfrutaba de la algarabía del día de Santo Tomás ella entraba en un quirófano para que le extirparan un tumor, y algo más, uno de sus pechos. «Fue muy duro». María José tampoco conocía Katxalin pese a que su sede está en Txara (Intxaurrondo), «justo enfrente de donde yo trabajo». Desde que pisó por primera vez la asociación se sintió «muy arropada».

«Estaba apuntada en un gimnasio porque siempre he hecho mucho deporte, pero tras la operación no me apetecía ir allí sin un pecho». María Jesús se sentía más cómoda en las actividades de gimnasia que organiza Katxalin en sus instalaciones. «No tenía ni idea de todo lo que hacen», reconoce, antes de animar a todos a participar en la carrera del próximo domingo y tomar contacto con Katxalin, que recientemente donó a Biodonostia 20.000 euros para la investigación del cáncer de mama triple negativo.

Una de las investigadoras de Biodonostia, la doctora María Muñoz Caffarel, participa desde conoció la asociación «en todo lo que me proponen», y por supuesto, «también iré a la carrera», adelanta. Caffarel procede de Madrid y antes de establecerse en San Sebastián pasó cinco años realizando investigación transacional de esta enfermedad en Cambridge. «Pero lo chulo de San Sebastián es que podemos estar en contacto con los pacientes y eso es muy bonito. En sitios más grandes eso se diluye más», afirma la doctora.

«Yo no era de grupos...»

Ana Holke es la «novata» del grupo de mujeres de Katxalin que participan en este reportaje. «Me diagnosticaron el año pasado», pero el suyo fue un bautizo de fuego porque en el tratamiento «me llevé el pack completo: radio, quimio, de todo». Ana reconoce que después de la quimioterapia «estaba hecha polvo», pero alguien le sugirió: «no dejes de ir a Katxalin, te van a ayudar un montón». Y a juzgar por sus palabras de agradecimiento hacia la asociación parece que el consejo fue acertado. «Y eso que yo nunca he sido de grupos ni de asociaciónes», reconoce este espíritu libre. «Pero te prestan hasta pañuelos o pelucas. ¡La gente no sabe lo que cuesta una peluca!», exclama.

Ana confiesa que la caída del pelo fue «durísimo». Cuando le sugirieron que se fuese buscando peluca «eché la primera lágrima, y eso que no soy nada llorona». Cuando los efectos de la quimio eran ya visibles «dejé de salir de casa por no explicar las cosas» y se refugió en Katxalin porque allí «me tratan de maravilla y no tengo que estar dando explicaciones».

Katxalin fue el sustento que necesitaba Ana hasta que recuperó un poco las fuezas «físicas y mentales» que el cáncer le había secuestrado. «Desde que me ha vuelto a crecer el pelo estoy recuperando todos los compromisos».

Ana recomienda a las afectadas de cáncer de mama «y afectados, que también los hay», acudir a Katxalin. «Cuando estás bien ayudas a otros, y si estás mal te ayudan a ti». Si bien la asociación no solo busca ser un soporte para quienes padecen cáncer de mama o ginecológico, «también lo es para nuestras familias».

Todas coinciden en que los familiares lo pasan «igual de mal o peor», por eso ellos también tienen la puerta de Marisa abierta, la psicóloga que la asociación proporciona gratuitamente y que según estas luchadoras «es una joya que siempre tiene respuesta para todo».

Por último, tanto Garbiñe, María José y Ana, como Izaskun Fernández y Teresa Sauceda, presentes también en la charla, piden elevar un reconocimiento público tanto a las instituciones «que se ponen la camiseta rosa todo el año», como al personal de Onkologikoa y Osakidetza «que te miman en todo momento», a los patrocinadores de la carrera «porque sin ellos no sería posible», y sobre todo, a la sociedad, sus amigos y sus familias «por estar siempre ahí».

Más

Fotos

Vídeos