Calor solidario en los supermercados

Un donante entrega un carro lleno de productos a una voluntaria en el Carrefour de Oiartzu. / ARIZMENDI

La Gran Recogida de alimentos arrancó con fuerza y hoy continúa en 79 comercios. Los organizadores agradecen la movilización de la gente y hacen un llamamiento para que «no se enfríe» la solidaridad en la segunda jornada

IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Varios copos de nieve caían ayer sobre la voluntaria Olatz Aizpuru en el exterior de uno de los Super Amara de Donostia, pero se derretían en el acto al entrar en contacto con su cuerpo. «No me da tiempo a tener frío», decía mientras recibía y colocaba los alimentos que la gente donaba el primero de los dos días de la Gran Recogida.

La jornada solidaria de esta voluntaria donostiarra comenzó antes de las nueve de la mañana en el supermercado de la calle Isabel II de Amara. «Voy a estar unas 12 horas aproximadamente», afirmaba Aizpuru, que estaba acompañada por el veterano voluntario Fernando Mendoza y de Patxi Borge. Estos últimos hicieron el turno de la mañana. «Nos dividimos en tres grupos, unos estamos de 9.00 a 13.00 horas, otros de 13.00 a 17.00 horas y los últimos de 17.00 21.00 horas. Menos la responsable, que está todo el día», señaló Borge.

«La gente dona sobre todo galletas, cacao, arroz y hasta pañales, pero lo que mejor nos va son las conservas previamente cocinadas, como los garbanzos en frasco de vidrio por ejemplo, que solo es necesario calentarlos y listo», aseguraban sin interrumpir su labor, «porque muchos de los beneficiarios tienen problemas para poder usar el fuego a causa de la pobreza energética».

«Por el momento estamos satisfechos con lo que hemos recolectado físicamente», subrayaban los tres al mediodía, aunque se está notando que la gente también está contribuyendo a través de los bonos solidarios. «Mejor, así menos trabajo para nosotros», exclamaba Mendoza entre risas.

Por tercer año consecutivo, los organizadores de la Gran Recogida han puesto a disposición de los guipuzcoanos estos bonos, a través de los cuales quien lo desee puede donar una cantidad de dinero a los establecimientos, que después el Banco utiliza para comprar alimentos perecederos y que escasean a lo largo del año. Los voluntarios del Super Amara de Isabel II se mostraron más que satisfechos con la cantidad de bonos que se estaban entregando desde primera hora.

«Estamos notando que la gente sale con menos bolsas de alimentos para donar que en años anteriores, pero las cajeras nos dicen que los bonos están funcionando muy bien», subrayaron satisfechos. «Probablemente, con esta modalidad vamos a recoger muchos miles de euros que para nosotros son muy importantes. A partir de primavera, por ejemplo, ya se nos empieza a caducar la leche que recibimos ahora, por eso animamos a que se utilice también esta fórmula».

Y parece que la opción de los bonos ha caído con buen pie en los 79 comercios y supermercados que participan en la Gran Recogida organizada por el Banco de Alimentos de Gipuzkoa. Cerca de 1.600 voluntarios se distribuyen en esta ocasión por los locales adheridos a la campaña con la intención de guardar a buen recaudo los alimentos que los guipuzcoanos entreguen para ayudar a familias en apuros.

Gracias a esta campaña, los almacenes que el Banco posee en Oiartzun y Bergara consiguen recolectar el 40% de los alimentos que luego se reparten durante todo el año. En esta ocasión, confían en poder superar la cifra de 650.000 kilos que recogieron el año pasado, aunque el censo de beneficiarios haya bajado un 5% con respecto al de 2016.

Pese al frío reinante durante el día de ayer, el ritmo de cantidad de alimentos que se donaban en los supermercados de San Sebastián fue constante. Buena prueba de ello es que para las doce del mediodía, los voluntarios de Arcco Amara ya habían conseguido llenar media docena de palés de alimentos. Los transportistas que se encargaban del traslado de los alimentos al almacén del Banco en Oiartzun tampoco daban abasto. «Ahora recogemos aquí y nos iremos a otros lugares para cargar la furgoneta», explicaban a la carrera.

En Arcco, una mujer llegaba a la cola para pagar la compra con dos carros llenos de productos. «Uno es para mí, y el otro para donarlo en esta campaña. Siempre he colaborado con ellos, desde que empezaron, porque a mí no me cuesta nada hacerlo y, si puedo ayudar a los más necesitados, por mí encantada», defendía sin querer desvelar su nombre. «Siempre me acuerdo de aquello de 'que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha', y además, me parecería injusto que apareciese mi nombre y no el del resto de donantes, que seguro que son muchos en toda Gipuzkoa», defendía.

«La gente siempre responde»

Mientras tanto, el grupo de voluntarios del centro comercial del barrio de Amara apenas tenían un momento de respiro. «Estamos trabajando muy bien», aseguraban. «Año tras año la sensibilización de la gente ha ido en aumento y el deseo de colaborar es cada vez mayor. Al final los guipuzcoanos siempre responden», subrayaban mientras empaquetaban unas botellas de aceite de girasol donadas por una joven.

Alazne Fernandino, vecina del barrio y que todos los años aporta «algunos alimentos para la causa», donó dos bolsas repletas de comida. «Es muy triste que la gente tenga necesidad a nuestro alrededor, en una sociedad supuestamente avanzada. A veces pensamos que solo hay hambre en el Tercer Mundo, pero por desgracia no es así. Por eso, en estas fechas intento ayudar con lo que puedo», explicaba.

«Al final cualquiera de nosotros podemos pasar por una situación de estas», abundaba delante de los voluntarios que recibían los alimentos. Pese al trabajo de recogida y empaquetado se les veía contentos. «Ojalá que en cada edición siga bajando el número de beneficiarios porque significará que la cosa va mejorando. Pero mientras uno solo necesite nuestra ayuda seguiremos al pie del cañón», afirmaban.

«No nos importa sacrificarnos por los demás, en cierto modo es un privilegio. Este primer día de campaña estamos recogiendo muchos alimentos y esperamos que mañana (por hoy) la cosa siga igual a pesar de que el frío nos ha pillado de pleno. Aún así, la solidaridad de los guipuzcoanos está en su ADN y por mucho frío que haga y por mucho que nieve, no creo que se congele de la noche a la mañana», concluyeron.

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