Caldos para cocinar y bebidas de cuatro sabores extraídos del cabo de Matxitxako

M.J.C.

«Un día, en una conversación de bar, un amigo de Bermeo comentó que en las zonas de costa siempre se ha utilizado el agua del mar en la cocina. Lo único que cambia ahora es que la embotellamos y vendemos», cuenta Edgar García, uno de los socios de Rioka. Esta empresa, ubicada en Gernika, se dedica a comercializar agua del cabo Matxitxako, extraída a unos diez metros de profundidad. De momento, tienen dos líneas de producción: agua hipertónica para cocinar y bebidas isotónicas de cuatro sabores: natural, estevia, con aroma de limón o de naranja.

El agua se extrae en un punto situado entre Bermeo y Bakio, a menos de 10 metros de profundidad. Rioka no utiliza barco, sino un bombeo directo que va a parar a unos depósitos. «La recogida la hacemos siempre con luna llena y pleamar, que es cuando llega agua de la corriente del interior, que es más pura», detalla García. Una vez en el laboratorio, se deja decantar diez o doce días y, de forma paralela, se realizan los análisis de las muestras.

El siguiente paso es el filtrado de lana y el microfiltrado. Después pasa por una autoclave de luz ultravioleta para eliminar bacterias. Ya está lista para embotellarse para cocinar o para mezclarse con agua dulce y convertirse en refresco.

Fotos

Vídeos