«Buscamos un traje a medida para cada persona, y ellos acaban respondiendo»

Tres personas con discapacidad intelectual cuentan su experiencia en un entorno laboral «ordinario» gracias al programa Pauso Berriak

Gorki Nieto Ramos ordena unos libros en la sede del Festival de Cine de San Sebastián en Tabakalera. /LOBO ALTUNA
Gorki Nieto Ramos ordena unos libros en la sede del Festival de Cine de San Sebastián en Tabakalera. / LOBO ALTUNA
IGNACIO VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN

. Cuando Gorki Nieto Ramos entró a trabajar en el Festival de Cine de San Sebastián le costaba levantar la vista del suelo y mantener la mirada de su interlocutor. Corría el año 2011. Sus cometidos eran varios, como ir a Correos a por los paquetes y repartirlos entre sus compañeros. Lo hacía bien, al igual que cualquier otra tarea pautada que se le encomendase, «pero era muy introvertido», señala uno de sus colegas, Pablo Múñoz-Baroja. «Ahora bien, en estos años ha tenido un crecimiento personal tremendo, cada vez tiene más autonomía porque se la ha ido ganando», apunta también. De hecho, Gorki es uno de los «veteranos» del Festival ya que ha conocido desde dentro seis ediciones. Un puesto que le va como anillo al dedo porque se considera a sí mismo como un «friki del cine», su pasión.

«Ha avanzado un montón a nivel personal y social. Poco a poco se fue soltando y ahora es otra persona», destacan sus compañeros. Gorki es uno de los destinatarios del programa Pauso Berriak, que fomenta que personas con discapacidad intelectual puedan incorporarse a un entorno laboral «ordinario», según el técnico de apoyo del programa, Luisma Moreno. Creado y gestionado de forma conjunta entre Atzegi y Gureak, el programa nació en el año 2010. «Es un proyecto vivo y entusiasta que apuesta por la incorporación de personas con ciertas necesidades de apoyo en puestos de trabajo que faciliten su desarrollo personal y social. En definitiva, buscamos un traje a medida para cada persona, y ellos acaban respondiendo», comenta Moreno.

En el caso de Gorki Nieto ha supuesto un antes y un después. «Cuando llegó no se atrevía a contestar al teléfono. Solo lo hacía cuando veía que quien llamaba era algún compañero de trabajo al que ya conocía y ponía cara, pero si era un número de fuera, nunca cogía», recuerdan sus compañeros. «Ahora en cambio tiene hasta su móvil particular y maneja el whatsapp», subrayan.

A la pregunta de cómo se ha operado en él semejante cambio, Gorki lo explica ahora con mucha confianza en sí mismo. «Cuando llegué solo me relacionaba con dos personas, con los que más relación tenía, pero ahora lo hago con todos sin ningún problema. Me siento uno más del equipo y eso me ha dado seguridad para el resto de mi vida», valora. Y pone un ejemplo: «Cuando iba con mis padres a una pizzería siempre les decía que pidiesen ellos, pero ahora lo hago yo».

Las tareas de Gorki han ido en aumento. Ya no solo va a Correos sino también a los bancos, maneja el ordenador y se encarga de la tienda on-line del Festival. «Estudia hasta japonés», destacan sus compañeros. Y, efectivamente, en su mesa el calendario no está en euskera ni en castellano, sino en lengua nipona. Este donostiarra del barrio de Gros se ha ganado el respeto y el aprecio de sus colegas. Tanto es así que estos movieron Roma con Santiago para que Gorki pudiese acudir al rodaje de su serie favorita en Zumaia, 'Juego de Tronos'. «Es absolutamente uno más del equipo y se lo ha ganado todo él solito. Pero verle la cara de satisfacción con la que viene a currar no tiene precio», concluye Pablo Múñoz-Baroja.

La sonrisa de Tabakalera

Ana Álvarez Zallo se mueve como pez en el agua en la Kutxa Kultur Plaza de Tabakalera. Trabaja en la recepción de este espacio desde mayo de 2016 y recibe a los visitantes siempre con una sonrisa en la boca. Ella es así, alegre y natural, unas cualidades perfectas para el trabajo que desempeña. «Atiende al teléfono, revisa las aulas, se encarga de los inventarios... con ella es todo muy fácil», afirma su compañera referente, Ana Alzaga. «Ha adquirido nuevos conocimientos, siempre está dispuesta a ayudar en todo lo que le pedimos y es un lujo poder tenerle con nosotros», destacan sus compañeras. «Su implicación es un ejemplo y ha avanzado un montón en atención al cliente».

Ana había trabajado antes en las salas de exposiciones de Kutxa en la calle Garibay y en el Kursaal. «A la gente de Kutxa Kultur ya les conocía pero las tareas han cambiado un poco», desvela Ana Álvarez Zallo, que pide ser identificada con sus dos apellidos para que su madre no se enfade. «Mis padres están muy orgullosos de mí y eso me alegra mucho», sentencia.

«Su implicación en el trabajo es un ejemplo para todos», dicen los colegas de Ana Álvarez

«Además de realizar mis tareas, enseño lenguaje de signos a mis compañeros», afirma Martín García

Por su parte, Martín García Nonato «es un estupendo comunicador a pesar de sus limitaciones». Además de su discapacidad intelectual, Martín es sordo, pero no solo progresa día a día en sus tareas pautadas en la biblioteca Ubik de Tabakalera, sino que él mismo imparte lecciones de lenguaje de signos a sus compañeros en el descanso matinal. «Les enseño cosas básicas pero ya han aprendido a decir varias cosas», expone con satisfacción.

Dentro de las tareas pautadas de Martín están «colocar los libros recién llegados en las estanterías, ordenar la zona de juegos, sacar fotocopias y revisar el correo electrónico». Una tarea que este errenteriarra hace «a las mil maravillas», según sus compañeros de trabajo. «Su avance a corto plazo ha sido muy bueno», destacan, a lo que él contesta con un «gracias», expresado en voz alta y en lenguaje de signos.

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