Se busca solidaridad para un verano mejor

La crisis y la falta de información frena a las familias guipuzcoanas para acoger niños del Sáhara o Chernobil

Niños de Chernobil en la recepción que realizó el año pasado la Diputación de Gipuzkoa/
Niños de Chernobil en la recepción que realizó el año pasado la Diputación de Gipuzkoa
JUDITH URQUIJO

Desde hace aproximadamente diez años, el número de acogidas de niños saharauis y ucranianos en Gipuzkoa en verano ha descendido notablemente. Cuando llegan estas fechas, las asociaciones ponen todo de su parte para convencer a potenciales familias dispuestas a hacerse cargo de estos menores.

Durante meses mueven cielo y tierra para que los niños de Chernobil pasen un verano en compañía y para que los niños saharauis no se queden en el desierto bajo altísimas temperaturas, sin la debida revisión médica y comiendo lo que buenamente puedan.

Pero los últimos años está costando más de lo normal. «Las previsiones para este verano no son nada optimistas», señala José Antonio Zuazua, integrante del programa Vacaciones en Paz, promovido por la Asociación de Amigos y Amigas de las R.A.S.D.

Las 75 nuevas familias vascas inscritas para acoger niños saharauis este verano se quedan lejos de las 130 que se había propuesto el programa. «Mucha gente nos llama para preguntar pero a la hora de apuntarse se echan para atrás, sobre todo porque dos meses les parece mucho. Hace diez años había más opciones para coger vacaciones pero hoy en día la gente lo tiene más difícil», cuenta la coordinadora del programa, Eli Eizagirre.

Niños de Chernobil en la recepción que realizó el año pasado la Diputación de Gipuzkoa
Niños de Chernobil en la recepción que realizó el año pasado la Diputación de Gipuzkoa / L.Altuna

Más plazo para apuntarse

Aunque el plazo para que las familias se apuntaran al programa finalizó el pasado 31 de marzo, esta situación ha hecho prorrogar el límite hasta el día 15 de este mes, tratando de aumentar de esta manera el número de niños que puedan llegar al territorio.

Además, este año harán alguna que otra excepción más. «Dos familias diferentes alternarán sus vacaciones para encargarse de un mismo menor, una en julio y otra en agosto. Aunque entendemos que no es lo más recomendable por su adaptación», añade Eizagirre.

Las causas de que cada año cueste más conseguir nuevas familias implicadas son múltiples: desde la inestabilidad económica de muchas de ellas a los problemas para compaginar horarios. En algunos casos incluso, el desconocimiento del proyecto es la razón que lleva a las personas a echarse para atrás.

«Solo necesitan cariño y que les dediques un poco de tu tiempo», señalan desde Vacaciones en Paz

«Probablemente mucha gente se piense que esto les va a suponer unos costes que no se pueden permitir pero no es así. Tienen que saber que para apoyar esa carga económica que supone el cuidado de un nuevo niño ofrecemos ayudas», explica Zuazua.

Además de cubrir el coste de los billetes de avión y la sanidad del pequeño durante toda su estancia, se llevan a cabo recolectas de ropa y juguetes cada año.

Los beneficios de estos meses fuera de su entorno son muy evidentes: se alimentan mejor, reciben revisiones médicas y, sobre todo, experimentan «vínculo familiares y afectivos muy fuertes».

«Son niños que solo necesitan cariño y que les dediques un poco de tu tiempo. Viven en una realidad totalmente diferente a la nuestra y muy injusta, por lo que cuando llegan aquí alucinan con todo y son felices. No buscamos un perfil exacto de familia. Nos da igual si tienen hijos o no, si son solteros, solo buscamos gente que cuide de ellos», apostilla.

Inscripciones

Asociación Chernobil
Llamar al 670419078 o escribir al correo chernobil@asociación.info
Vacaciones en Paz (saharauis)
Escribir a oporrakbakean@gmail.com o llamar al 696014786.
Plazos
En el caso de los niños del Sáhara el plazo de inscripción para las familias se prolongará hasta este domingo. Sin embargo, la Asociación Chernobil no tiene plazo límite aunque recomiendan apuntarse lo antes posible.

En el caso de la Asociación Chernobil la situación es similar. Un descenso notable que se ha incrementado todavía más si cabe este año, sobre todo en Gipuzkoa. Por ahora, se espera que unos 200 niños gestionados por esta agrupación pasen las vacaciones en el País Vasco. Una cifra que se aleja de los 400 que fueron acogidos hace seis años. «La situación está cada vez peor, año tras año cuesta más. Al principio les parece todo muy bonito, pero cuando ven que tienen que hacerse cargo de los costes del viaje del niño renuncian a ello. Muchos no pueden permitirse pagar los 625 euros del vuelo de los chavales», señala Kiko Sainz, uno de los responsables de la asociación.

Cabe destacar que la aportación que realizan las familias que entran a formar parte del programa de acogida no ha variado desde hace seis años, para mitigar en lo posible los efectos de la crisis en las economías familiares.

Para facilitarles la decisión a aquellas familias que aún están dudando, han cambiado sus fechas de acogida: «Siempre se ha hecho en junio, pero visto que es un mes en el que la mayoría de gente tiene dificultades para coger vacaciones, este año lo hemos pasado al mes de julio».

«La situación es mala, cada año cuesta más encontrar familias», explican desde la Asociación Chernobil

Al contrario que el programa Vacaciones en Paz, esta asociación realiza un exhaustivo trabajo durante el año para encontrar la familia correcta para cada niño. «Es como un puzzle, todo tiene que encajar perfectamente. Realizamos entrevistas durante todo el año para dar con el perfil correcto. Cada niño tiene una situación a la que tenemos que dar respuesta en el País Vasco», remarca Sainz.

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