El brote de gastroenteritis de Usurbil motiva comentarios de humor y guasas desafortunadas

El supermercado Día seguía ayer vendiendo agua. /Michelena
El supermercado Día seguía ayer vendiendo agua. / Michelena

Usurbil recobra la normalidad en un fin de semana de gran ambiente por el homenaje a Haimar Zubeldia y el soleado terrazeo del domingo

G. L. USURBIL.

Para cuando el departamento de Salud del Gobierno Vasco informó de que se habían restituido los valores de potabilidad del agua de Usurbil, los vecinos del municipio ya estaban, en el mejor de los casos, de sobremesa. Así que por la mañana tocaba hacer acopio de más agua, para pasar el día. La del usurbildarra con el bidón de agua camino a casa volvió a ser una de las fotos de la jornada en un pueblo donde el bando del pasado jueves -recomendando no beber del grifo- seguía reinando en los portales.

Mientras tanto, el tema de conversación heredado de la semana pasada empezaba a conjugar el tiempo pasado, más que el presente. «En casa hemos estado dos días con diarrea», contaba una vecina del pueblo a unos conocidos café en mano, ya recuperada, en la panadería Opil-Goxo. El «hemos estado» ha reemplazado mayoritariamente al «estamos» durante un fin de semana en el que el ambiente ha sido más de post-gastroenteritis que de pleno brote.

Además

La fiesta de homenaje al exciclista local Haimar Zubeldia del sábado y el soleado terrazeo del domingo -acontecimientos ambos de gran afluencia de ciudadanos usurbildarras- han sido el contrapunto a las imágenes semanales de parques semivacíos y notorias ausencias en la puerta de la ikastola.

Durante las últimas horas, incluso ha habido quien, dadas las circunstancias, ha alardeado de normalidad al hacer referencia al agua. Es el caso de un obrero que realizaba labores en el polideportivo Oiardo. «Durante toda la semana he bebido agua de esta fuente y no me ha pasado nada», decía en uno de sus descansos.

También ha habido familias que han restado credibilidad a la versión de la contaminación del agua. Un usurbildarra que prefiere mantener el anonimato comentaba ayer que «en casa hemos seguido bebiendo agua del grifo. Total, si nos tenía que haber pasado algo ya nos hubiera pasado», argumentaba congratulándose de no haber sido víctima del brote que ha afectado a una gran parte de sus vecinos.

Los mensajes de tranquilidad llegaron ayer hasta el colegio público de Zubieta, donde la dirección transmitió a las familias que, hechas las consultas pertinentes, puede asegurar que su agua procede de Donostia, no de Usurbil, por lo que no se ha variado en el sistema de funcionamiento.

Por lo demás, el tema que emergió con fuerza la semana pasada en la agenda mediática incluso más allá de Gipuzkoa ha dejado una gama de comentarios que van desde el humor hasta el chiste desafortunado. En la primera categoría se puede englobar la serie de «excusas» vertidas por muchos vecinos para «beber cualquier cosa menos agua» a la hora de optar por el marianito, el vino o la sidra. En la segunda se incluyen referencias de chavales que, llegando a Usurbil de una localidad no muy lejana para enfrentarse al equipo local de balomnano, guaseaban en el quiosco del pueblo preguntándose si «todo esto está contaminado».

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