El 'boom' turístico se afianza en Gipuzkoa con más de un millón de visitantes hasta noviembre

Tursitas en el Paseo de la Concha/Arizmendi
Tursitas en el Paseo de la Concha / Arizmendi

Las cifras de 2017 superan las de 2016, que ya fueron de récord

ESTRELLA VALLEJO

Gipuzkoa ha demostrado que su idilio con los turistas en 2016 no fue un romance pasajero. La atracción perdura y el territorio empeñará sus esfuerzos en que la llama no se apague. Si el año pasado se cerró con la palabra ‘récord’ en mayúsculas por la oleada de viajeros que nos visitaron, el 2017 no se merece menos, al haber sido un año en el que se ha conseguido mantener la explosión del anterior y acabar con los fantasmas de la masificación. De hecho, hasta noviembre la entrada de viajeros en los hoteles del territorio ha superado la barrera del millón, situándose un 0,7% por encima que el mismo periodo de 2016.

Por el momento, hará falta esperar a los últimos datos de diciembre para cerciorarse. Aunque desde el sector aseguran casi con total seguridad que se superarán ligeramente los resultados obtenidos el año anterior, entre otras cuestiones, porque el puente de principios de mes propició el desplazamiento de miles de personas.

Ahora bien, el 2016 había dejado el listón muy alto y ya en enero, los expertos se mostraban cautelosos. Eran conscientes de que no iba a ser fácil continuar la tendencia de un año en el que, entre otras cuestiones, se había desarrollado una campaña de promoción del territorio más intensa con motivo de la Capitalidad de Donostia 2016.

Y durante los dos primeros meses del año, los resultados dieron la razón a la prudencia y Gipuzkoa cerró en negativo, con un 3,9% de turistas menos en enero, y un 2,2% en febrero. La llegada de casi un 10% menos de viajeros en marzo quedó justificada porque la Semana Santa de 2016 se adelantó al tercer mes del año, por lo que haciendo la misma reflexión pero a la inversa, las cifras de abril fueron ampliamente satisfactorias al recibir a casi un 20% de visitantes más -103.005-.

La caída de mayo, se compensó con junio. Julio sorprendió con un leve descenso del 0,4%; agosto volvió a subir y septiembre se mantuvo. Un pinchazo del 1,6% en octubre, dio paso a un sorprendente mes de noviembre en el que se recibió a 77.910 turistas, casi un 6% más que el año pasado.

Gipuzkoa no ha perdido su atractivo para el turista y menos para el extranjero que, aunque sigue siendo minoría, cada vez gana más terreno al estatal, en una proporción de 64% a 36%. Ahora bien, si hubiera que hablar de un concepto que se le resiste al sector hotelero sería el número de días que los turistas reservan para estar en el territorio. La prolongación de la estancia es uno de los retos a corto plazo ya que de media hasta noviembre la cifra ha sido inferior a la del año anterior, situándose en los 1,88 días.

Nuevos retos

Si el número de turistas se estabiliza, pese a que se espera que entre el nuevo año y 2019 se inauguren 22 hoteles (20 de ellos en Donostia), el factor de la estancia juega un papel imprescindible si se busca nivelar una ecuación en la que el resultado sea mantener una ocupación similar a la registrada hasta la fecha.

Como ya ha reiterado en numerosas ocasiones el coordinador de la asociación de Hoteles de Gipuzkoa, Paul Liceaga, «se trata de un nuevo escenario que no se puede comparar con otros contextos, por lo que requerirá de nuevos planteamientos» para hacer frente al aumento de 2.300 plazas hoteleras, 2.200 de las cuales estarán ubicadas en Donostia.

El apartado de los pisos turísticos también se enfrenta a un año complicado. Por un lado, el Ayuntamiento de Donostia estima aprobar de forma definitiva en el Pleno del mes de febrero la nueva ordenanza que regulará las viviendas destinadas a turistas, lo que implica que más del 50% de los 1.200 inmuebles que actualmente están dados de alta en el registro del Gobierno Vasco deberán clausurar su actividad por incumplimiento de alguno de los nuevos requisitos exigidos.

Al mismo tiempo, desde el Departamento vasco de Turismo, el consejero Alfredo Retortillo espera aprobar de manera definitiva en marzo un decreto autonómico que matice la ley de Turismo de 2016. El documento, entre otras cuestiones, pretende obligar a la identificación de los inmuebles, de tal forma que aquellos operen de forma clandestina queden en evidencia.

El Estado pone coto al anuncio y reserva de pisos turísticos

El ministerio de Hacienda obligará a las plataformas de alquiler de viviendas de uso turístico, como Airbnb, HomeAway, Wimdu o Niumba a enviar a la Agencia Tributaria a partir del próximo mes de julio la información relativa a los propietarios y los clientes, así como a presentar informes periódicos, con el objetivo de que declaren «con más detalle» su actividad.

La Hacienda foral guipuzcoana, por su parte, trabaja en un decreto similar, cuya implantación podría retrasarse hasta 2019. Aunque una de las diferencias más notorias es que esta medida se vería obligada a dejar fuera de su alcance dichas páginas como Airbnb, que anuncia unas mil viviendas en el territorio, por carecer de una sede fiscal en Gipuzkoa.

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