Bollywood y el plato que se chupa

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Es menudo, lleva gafas redondas y huye con timidez del protagonismo. Michel Bras parece un Harry Potter de la edad madura o un Woody Allen joven de la Francia profunda. Ayer, en la inauguración de San Sebastian Gastronomika, había dos protagonistas: la cocina que llega de la India y Bras, el cocinero francés a quien se rinde homenaje este año. Con la India hubo energía y color, como un Bollywood de los fogones en el Kursaal, pero con Michel Bras llegó un monólogo que sonó a cocina/verité.

Este hombre de apariencia frágil y personalidad fuerte, el cocinero que revolucionó la gastronomía francesa con su amor al producto y las verduras, el chef que con su hijo y heredero acaba de renunciar a las estrellas Michelin porque quieren ser libres,confesó ayer que, retirado de la primera línea, se va ahora los fines de semana a las residencias de jubilados para ayudar a mejorar «su desastrosa alimentación». Porque piensa que la comida es la mejor medicina y ser cocinero es el mejor oficio del mundo. Porque él, hijo de un herrero, se convirtió en chef de manera autodidacta. Y defiende que los grandes restaurantes traten en sus debidas condiciones a los jóvenes que trabajan en sus cocinas. Fue como una lección abreviada de sentido común.

Después de Bras llegaron los cocineros de la India, homenajeados hasta con bailes de su tierra, en una especie de Bollywood gastronómico. La tarta de Paco Torreblanca cerró esa jornada inicial en la que el cocinero-rockero Gaggan Anand, mostró su cocina a ritmo del grupo Kiss. En su restaurante de Bangkok los platos se chupan, literalmente, y él ayer ofreció al moderador de la charla que chupara el plato ante el público que llenaba el Kursaal. El problema (o la suerte) es que el moderador de guardia era ayer el arriba firmante. Y chupó el plato sí, pero a la guipuzcoana: solo con la puntita de la lengua. Era picante, pero sabroso. Como el congreso.

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