El bidegorri, arma de doble filo para las bicis

G. L. SAN SEBASTIÁN.

El responsable de la sección de cicloturismo de la Federación Guipuzcoana de Ciclismo, Juanjo Ormazabal, tiene 69 años, es practicante habitual, y reconoce que «muchas veces el ciclista se salta semáforos o stops, o toma una rotonda por la izquierda», actitudes que combate con ahínco, aunque concluye que «en la mayoría de los accidentes son los vehículos los culpables» y recuerda que «la única chapa del ciclista es su cuerpo».

Mientras afirma que «antes había más respeto» y asegura que «cada vez son más los que no nos pueden ver en la carretera», pone sobre la mesa la espinosa cuestión de los bidegorris, considerados por parte de muchos conductores como una concesión a los ciclistas, pero percibidos por éstos como amonestación o limitación. Ormazabal alerta de que «nos están obligando a ir por bidegorris y hasta han denunciado a ciclistas por ir por la carretera entre Ormaiztegi y Beasain. También hay placas de obligación en Errenteria y Astigarraga. En la práctica, nos están echando de la carretera». El responsable federativo explica que «los bidegorris de Gipuzkoa no son como los de Holanda y con su anchura exigen tensión para no chocar con el de enfrente. Además, no puedes ir a más de 15 kilómetros por hora sorteando a la señora del perro, al del patinete y al paseante». La Federación ya ha mantenido reuniones con la Ertzaintza y ayuntamientos para exponer esta incomodidad. Muchos ciclistas lamentan que la construcción de bidegorris ha reducido el arcén por donde rodaban, exponiéndoles más al tráfico de vehículos.

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