Bidegi se escuda en el buen tiempo para acometer la obra que atascó la AP-8

Las colas en dirección a la frontera se mantuvieron prácticamente durante todo el día./ARIZMENDI
Las colas en dirección a la frontera se mantuvieron prácticamente durante todo el día. / ARIZMENDI

La Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras reconoce que el inicio del puente no era la jornada más apropiada, pero asegura que no quedaba otra opción

J. PEÑALBASAN SEBASTIÁN.

Admiten que «no era el día ideal», pero que no quedaba otro remedio que hacerlo. «La semana pasada fue imposible acometer los trabajos por las adversas condiciones meteorológicas y esta, con lo que se avecina, tampoco. Además, hay plazos que cumplir». En estos términos justifica la Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras, Bidegi, la decisión de ejecutar el miércoles, en pleno arranque del éxodo vacacional del puente festivo, las obras de asfaltado de un carril de la autopista en Irun que generó un enorme caos circulatorio, con retenciones de hasta quince kilómetros, y que desesperó a miles de viajeros.

Los trabajos se enmarcan dentro de un plan para renovar siete kilómetros del firme de la AP-8, en el entorno de la frontera de Irun. Las obras que se acometieron el miércoles obligaron a cerrar al tráfico el carril izquierdo, entre el kilómetro 1,100 y el 0,00, del sentido a Behobia.

Las labores comenzaron en la media noche y continuaron durante el día. El cuello de botella que se formó a causa del estrechamiento de la vía, al pasar de dos carriles a uno, tuvo efectos inmediatos desde el mismo instante en el que la ciudadanía se echó a la carretera, unos para disfrutar de una jornada de asueto, otros con motivo del comienzo de su actividad laboral. Turismos, camiones, furgonetas... no tardaron en engrosar una cola que, según transcurrían las horas fue a más, hasta alcanzar a las cuatro de la tarde una longitud de 15 kilómetros.

Afirma que se han visto condicionados por la lluvia de la semana pasada y la llegada de un nuevo frente

Fuentes de la Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras reconocieron ayer que si bien no era el mejor día para ejecutar las obras, no quedaba mucho margen de maniobra.

Descartada la posibilidad de que la operación se llevase a cabo en una jornada laboral, lo que hubiese acarreado un mayor trastorno circulatorio, desde Bidegi recordaron que los trabajos han de acometerse necesariamente en condiciones meteorológicas favorables y que las inclemencias de la semana pasada, marcada por las intensas precipitaciones y la nieve, imposibilitaron las tareas. Además, precisaron que ante las previsiones de las agencias meteorológicas para las próximas horas, con la entrada de nuevos frentes de lluvia, no dejaban otra opción que la de habilitar la jornada del miércoles para proceder al asfaltado, aun cuando cabía sospechar que la red viaria podía registrar una elevada densidad debido al puente del día de la Constitución.

Cumplir plazos

Pero las razones por las que el miércoles se llevaron a cabo los trabajos no eran de índole atmosférica exclusivamente, según Bidegi, que aduce asimismo a la necesidad de cumplir los plazos establecidos en el contrato de ejecución con la empresa Asfaltia, fijados en tres meses. La rehabilitación empezó una vez concluyeron las operaciones de salida y regreso de las vacaciones de verano. La agencia de infraestructuras sacó a licitación este proyecto con un presupuesto de 1.649.096 euros.

Esta renovación se realiza en toda la calzada, en sentido a la frontera, desde el peaje de Irun, situado en el punto kilométrico 7,500, hasta Behobia, en el kilómetro 0,00. Dentro de este plan se contempla asimismo la rehabilitación de los cuatro ramales de salida y entrada que cuenta dicho trazado.

Fuentes de la agencia guipuzcoana indicaron ayer que se trata de un tramo que soporta uno de los de mayor tráfico de toda la autopista entre Bilbao y Behobia, con una intensidad media diaria de 10.600 vehículos, de los cuales 4.500 son pesados y 6.100 ligeros. El tránsito, además, se incrementa los martes, ya que confluyen en el paso fronterizo los camiones procedentes del sur de España y de Portugal con destino a otros países europeos. En este caso las cifras llegan hasta los 6.500 camiones, mientras que los ligeros suman otros 5.500. «Debido a este volumen de vehículos pesados, el firme sufre un importante deterioro que se agrava a consecuencia de ciertos vertidos de aceite y combustible provenientes de los propios camiones», señalan desde Bidegi.

Apuntan que las zonas más perjudicadas son el carril derecho y el arcén, por donde los camiones maniobran lentamente o estacionan durante las retenciones». Todo esto produce el consiguiente deterioro del firme con la aparición de baches superficiales.

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